Narcotráfico La Conexión Mexicana II: La sorprendente historia de un narco confeso y su conexión con la red empresarial de la dinastía Sánchez Paredes.
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Orlando Sánchez Miranda, sobrino de Perciles y Segundo, durante una fiesta en el Museo de Oro. |
De Santiago de Chuco a México Distrito Federal; de Lima a Ciudad de Panamá. En los últimos 20 años, la familia Sánchez Paredes no sólo se multiplicó en número sino que pasó literalmente de la sombra a la opulencia hasta convertirse en uno de los grupos empresariales más poderosos del país. Los titulares en las páginas policiales, los escándalos, las humillaciones parecían haber quedado atrás y dado paso a una nueva era de boyantes negocios y espectaculares fiestas en Mamacona y Asia. Pero los conflictos y el fantasma del narcotráfico no dejaron de perseguir a los descendientes del asesinado Perciles Sánchez Paredes.
CARETAS 2002 reveló una historia hasta entonces desconocida: el triple asesinato de Segundo Simón Sánchez Paredes (40), la huanuqueña Maritza Herrera Van Henelyck (18) y Wilfredo Córdova García, ex mánager del grupo musical Timbiriche, la madrugada del 11 de diciembre del 1987, en una hacienda colonial de la ciudad de Pachuca, estado de Hidalgo, a 50 minutos de México D.F..