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Muero Por Muriel, filme noir a la peruana.

Amores Que Matan

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Ricky Tosso hace de un detective loser, Diego Bertie sobreactúa para encarnar a un sibarita psicópata –un chucha, a secas–, Salvador del Solar no fuerza su apariencia gansa e interpreta a un guionista aspirante a escritor, y Andrea Montenegro, pese a lucir como ella misma, actúa. Los dos últimos se aman en la clandestinidad y fantasean con un crimen pasional que se les escapa de las manos. Ahí entra el Oso Tosso. Escrita y dirigida por Augusto Cabada, Muero Por Muriel es la película que no pudo ser. Adaptación de la nouvelle Muerte en la Calle de los Inocentes del desaparecido Lalo Mercado, Cabada asumió el proyecto por encargo ante un viaje intempestivo de Luis Barrios. El producto se seguiría mutando, a juzgar por su pobrísima calidad de imagen al transferir un formato digital al celuloide, cortesía de Iguana Producciones. El rodaje finalizó en el 2004, y recién desempolvaron los rollos este año. A pesar de ello, se nota la mano de un guionista ducho, que comprende las pequeñas turbiedades de los personajes, aunque eso no salva al filme de la opacidad. Muero Por Muriel tampoco llega a ser de culto (Cabada se contiene), detalle que habla a su favor. La mejor película peruana del año entre contendores como Una Sombra al Frente y La Gran Sangre, dos acertijos. Más que meritorio, Cabada puede respirar tranquilo con este debut en el largometraje. (J.Tsang)

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