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La Pesadilla de Súdafrica

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Paolo: “una especie de Perico León revivido”.

Me han pedido que escriba un artículo sobre la situación actual del fútbol peruano. Sin duda, este pedido tiene su origen en la catastrófica goleada sufrida en Quito. Lo haré desde la tribuna, en condición de aficionado, porque no lo puedo hacer como hincha.

Hincha es quien alienta a un grupo de jugadores, convencido que tienen objetivos compartidos. No es el caso. No puedo hinchar por la selección peruana, ni por sus jugadores, a quienes no solamente considero malos deportistas sino malos profesionales. La culpa no es solamente de ellos, por cierto. Debemos señalar la nefasta organización de nuestro fútbol para entender el clamoroso atraso. Nuestro fútbol pertenece a la época de la carreta y, aunque suene paradójico, allí radica el negocio de los dirigentes: vender a las promesas y comprar a viejos futbolistas para lucrar con la transferencia. Los dirigentes se oponen a la renovación porque perderían a la gallina de los huevos de oro.


 


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