
Cartel de lujo hizo divertida una tarde empañada por un encierro de poquísima transmisión.
Toreros de Oro y Toros de Barro
 |
A su primer toro, Ponce se dedicó a sacar toda la poquita agua que tenía el pozo. |
¿La corrida del siglo?”, así titulé mi crónica anterior al escribir la antesala de esta corrida y sin embargo, por arte de birli birloque, algún linotipista suprimió sin querer las interrogantes convirtiendo este título en una rotunda aseveración: “La corrida del siglo”. ¿Pudo ser la corrida del siglo? Pudo, pudo serlo.
Los tres toreros más puestos del momento estuvieron en la plaza con hambre y ganas de cortar orejas. Hubo toreros. Pero lamentablemente no hubo toros. Y si no hay toros no hay corrida del siglo, ni del lustro, ni de ningún límite en el tiempo. Y sin embargo nos divertimos. ¿Por qué?