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Opinión Carta Democrática de la OEA y las reformas constitucionales en América.

Peligrosa Encrucijada

El el martes 27, el autor participó de mesa redonda en Washington en la que se examinó las reformas constitucionales en Venezuela, Bolivia y Ecuador. Pregunta candente: ¿Debe intervenir el Consejo Permanente de la OEA?

El 11 de septiembre de 2001 se aprobó en Lima la Carta Democrática Interamericana. Fue irónicamente el mismo día en que estrellaron los aviones contra las Torres Gemelas de Nueva York.

La Carta estaba destinada a convertirse en un instrumento de fortalecimiento de la democracia generado en la experiencia de recuperación que vivimos en el Perú a la caída del gobierno de Fujimori y la impecable transición que hasta hoy nos ilumina.

Pretendía brindar dicho instrumento a la OEA mecanismos para activar la acción de las democracias del continente cada vez que se pretendiese romper (directa o indirectamente) el orden constitucional, como se hizo en el Perú en 1992.

Hoy en día, nadie ejecuta golpe ni autogolpe de Estado en América Latina. Pero los caudillismos del siglo XXI proponen procesos de reforma total o sustancial de la Constitución que pueden presentar serios peligros al orden democrático y al sustento de los derechos humanos .

Venezuela, por la vía de un referendo, está por votar una reforma constitucional que adopta la economía socialista, consagra el “poder popular” ejercido directamente por el pueblo y otorga poderes omnímodos al Presidente –que no solamente va a poder reelegirse sin límite sino decretar “regiones especiales militares” y “distritos funcionales” que podrá manejar directamente “en consulta permanente con sus habitantes”– por encima del control de los Estados y Municipios reconocidos en su territorio. Igual ocurrirá con la ciudad de Caracas, que pasará a ser directamente manejada por el Gobierno Nacional sin elección de sus autoridades.

Además, el texto propuesto supone regresiones en el respeto a los derechos humanos, particularmente en los estados de emergencia, en los que el gobierno puede suprimir el ejercicio a la libertad de expresión. Ello cuestiona dos postulados inamovibles de la Carta Democrática: (i) el respeto a los derechos y libertades fundamentales; y (ii) las garantías de acceso al poder y su ejercicio con sujeción al estado de derecho.

Los cambios radicales que propone en Venezuela directamente el Presidente Hugo Chávez, aparecen con apuro, se incrementan de la noche a la mañana en la Asamblea Legislativa dominada por los partidarios del Presidente y llevan a una votación en la que las autoridades electorales no han considerado conveniente –como sí lo hicieron en el pasado– la invitación a observadores electorales extranjeros.

Por su lado Bolivia y Ecuador han optado por el camino de las Asambleas Constituyentes. En Bolivia, el sábado por la noche, en medio de protestas y atrincherados en un colegio militar, los constituyentes afines al Gobierno aprobaron finalmente, por mayoría, la nueva Constitución que cobró, al cierre de la presente edición, la vida de cuatro estudiantes

¿Qué futuro le espera a la Carta Democrática Interamericana? ¿Se atreverá alguno de los miembros de la OEA a utilizar el mecanismo previsto en su artículo 20º para solicitar la convocatoria a un Consejo Permanente? El seguimiento de la situación en cada uno de los tres países no puede dejarse de lado por parte de la OEA, y la atención del Secretario General José Miguel Insulza no puede distraerse en estos momentos. (Jorge Santistevan de Noriega*)
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*Constitucionalista y ex Defensor del Pueblo


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