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Historia Los preparativos para la escenificación de la gesta de Pampa de la Quinua, a propósito de su CLXXXIII aniversario.

Batalla de Ayacucho: ¡Acto de Vencedores!

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“¡División: de frente! ¡Armas a discreción! ¡Paso de vencedores!”, ordenó el general José María Córdova. La frase inspiró el vals de Chabuca Granda “Paso de vencedores”.

Esto también lo escribió Jorge Luis Borges. El argentino, bisnieto del coronel que dirigió la caballería peruana y colombiana en la batalla de Junín, Manuel Isidoro Suárez, evoca en su relato Tema del traidor y del héroe a los festpiele de Suiza: “representaciones teatrales que requieren miles de actores y que reiteran hechos históricos en las mismas ciudades y montañas donde ocurrieron”. En este caso en Pampa de la Quinua, Huamanga, donde 2 mil 300 actores recrean la batalla que precedió la capitulación de Ayacucho en 1824 y selló la independencia peruana de facto.

De los actores de la puesta en escena, sólo 300 son soldados. El resto son escolares, profesores y campesinos. Ante la imposibilidad de asistir a los ensayos del alcalde de Huamanga, Germán Martinelli, el llamado a representar a Antonio José de Sucre es el actor Hugo la Rosa Medina. El general colombiano José María Córdova será interpretado por el empresario local Daniel Tenorio de la Cruz. La identidad del resto de actores, incluyendo la del virrey José de la Serna, se dará a conocer los días previos al aniversario.

Según algunos historiadores, la batalla de Ayacucho está considerada dentro de las más importantes de la tradición bélica, tanto por su táctica como por lo que estuvo en juego: la independencia de Sudamérica. El presidente del Centro de Estudios Histórico Militares, Herrmann Hamann Carrillo, así lo recuerda. Él la sitúa entre las 15 más significativas del mundo militar. Ayacucho simbolizó el poder de convocatoria de las corrientes libertarias de Bolívar y San Martín. Por eso contó con voluntarios británicos, alemanes, veteranos de las guerras de la independencia norteamericana, de las guerras contra Napoleón, y una miríada de deseosos combatientes de distintos países. Para Hamann, Ayacucho consolidó la independencia, fue el golpe final luego de 34 esfuerzos por desterrar a los conquistadores, 153 hechos de armas durante el virreinato e incontables asonadas y campañas emancipadoras. Si la de Ayacucho es una batalla mundialmente admirada, es porque las tácticas de Antonio José de Sucre funcionaron a la perfección. El ejército realista español –que casi doblaba los 5 mil y pico miembros del Ejército Unido Libertador– se ubicaba en la cima del cerro Condorcunca. Los patriotas esperaban en la pampa, frente a una quebradilla. Presionados y diezmados por la derrota de Junín, los realistas bajaron envalentonados por el cerro al ver el repliegue de la minoría libertaria. Al entrar en la quebradilla, los generales de división Córdova y La Mar empezaron el ataque, aprovechando su ordenada táctica de repliegue y despliegue. A ellos se les suma el apoyo de la caballería del general Miller y la tercera división comandada por Lara. Para cuando el ejército realista empieza a armar la artillería pesada, ya Córdova había alcanzado el Condorcunca. El virrey José de la Serna sería herido y aprisionado, y José de Canterac firmaría de inmediato el acta de capitulación en la misma pampa ayacuchana.

El presupuesto total inicial de esta dramatización ha sido de S/. 202,375.00: S/. 50 mil del gobierno regional y S/. 30 mil de la municipalidad regional de Huamanga S/. 30,000. El resto se cubre mediante convenios y hombros que se prestan para el apoyo. Se utilizan 166 caballos cedidos por Quinua, Carmen Alto, Acocros, Asconvichos, Chiara y el Centro de Instrucción de la Segunda Brigada de Infantería. El programa de ensayos y entrenamiento ha sido coordinado con la Unidad de Gestión Educativa Local (UGEL-Ayacucho) y la Dirección Regional de Educación, e implica la mirada atenta de 9 profesores a tiempo completo. La Dirección Nacional de Agricultura colabora con el forraje para 165 caballos. La de producción –al alimón con el PRONAA– cede la alimentación necesaria para los dos mil actores. La de Salud aporta el transporte de brigadistas, médicos y enfermeras. También la alimentación de su personal, y acceso a un hospital de campaña y 4 ambulancias. Los centros técnicos de producción de la localidad, convenio firmado mediante, han confeccionado 1,800 uniformes que asemejan los de la época. Desde Lima se han enviado 200 máuseres y 4 cañones “para dar realismo”. Finalizada la dramatización, la Compañía Especial de Comandos 2 realizará una demostración con explosivos, munición de guerra y un helicóptero MI-17.

La iniciativa fue del Comandante General del Ejército, el general ayacuchano Edwin Donayre Gotzch. A partir de febrero de este año, le deriva el proyecto al general Walter Chávez, quien a su vez se lo traslada al actual coordinador general del proyecto, el coronel Jorge Benítez Herrera, quien forma el comité multisectorial junto a instituciones colaboradoras como las ya mencionadas. Benítez, quien se llama lúdicamente a sí mismo General Patton III, recuerda la primera recreación histórica de la batalla de Ayacucho en 1973. En ese entonces, el Gobierno Militar invitó a los presidentes de todas las naciones participantes de la pugna. El profesor Alcides Guerra, organizador detrás de aquella primera escenificación, acompaña al coronel Benítez en esta, la última. Benítez también rememora que, hace 5 años, se realizó la última dramatización, bastante más modesta que la del próximo 9 de diciembre. Para la efeméride se prevé la llegada de 25 mil personas para la escenificación de una hora del domingo 9 de diciembre, incluyendo a congresistas, personalidades varias, prensa –trasladada a Ayacucho en un Antonov– y al mismo Presidente de la República. La intención a futuro es instaurar la dramatización de forma permanente mediante una comisión, y convertirla en la atracción turística principal de una semana conmemorativa a la independencia. Y, por supuesto, homenajear a los que murieron, mueren y seguirán muriendo por el país. (Carlos Cabanillas)

Patriotas Modelo


El Museo del Real Felipe atesora recuerdos de Ayacucho: el uniforme de Agustín Gamarra ( izquierda), los caros uniformes de las campañas de Junín y Ayacucho.


 


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