Internacional Cartera Pesada y Agenda Pendiente de la Nueva Presidenta
Argentina: De K a K2
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Hereda inflación maquillada, control de precios y crisis energética |
El 10 de diciembre pasado acaeció un hecho inédito en la política argentina: la transmisión de la presidencia de un esposo a su cónyuge democráticamente electa. Los protagonistas fueron Néstor Kirchner (NK) y su esposa Cristina Fernández de Kirchner (CFK), electa con el 45% de los votos el 28 de octubre pasado, resultado influido por la popularidad de su esposo (un inédito 50% de aceptación popular). No es raro, tras cuatro años de mandato con tasas de crecimiento económico alrededor del 8%, fuerte incremento del consumo interno y marcada reducción del desempleo y la pobreza. El país que deja NK está lejos de ser el que sufrió la profundísima crisis del 2000. Un desempeño excepcional para quien accedió al poder con poco más del 22% de los votos y era un desconocido fuera de Santa Cruz, la provincia de la cual fue gobernador.
Estos datos parecen indicar que CFK tendrá una tarea fácil. Otros datos, sin embargo, señalan dificultades que, paradójicamente, se derivan de los éxitos logrados. Un eje es la marcada distorsión de los precios y las perturbaciones en el rubro energético. El matrimonio K ha partido de un hecho real: que en muchas oportunidades los productores/inversores extraen ganancias exorbitantes de la situación de bonanza en perjuicio de los más desfavorecidos. La “salida” a este problema ha sido el control de precios que ha conducido a una importante inflación reprimida. Hoy, luego de descabezar al Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC), la inflación oficial es 0,7%; según estimados técnicos está entre el 15% y el 20%. Dos efectos inmediatos se derivan de este “método”: los bonos argentinos indexados con la inflación rinden mucho menos –hay quienes consideran esto un “segundo default” argentino– y los consumidores sienten que el gobierno les toma el pelo. El Estado decide los precios de los principales artículos de consumo. Ha prohibido la exportación de muchos cortes de carne, por ejemplo, para impedir el aumento de los precios internos. Las tarifas de los servicios públicos no se reajustan desde 2001. El gobierno emplea subsidios, a veces cruzados, que contribuyen a acentuar la maraña de decisiones contradictorias. Esto es posible gracias a los elevados precios internacionales de los productos agrícolas, que devienen un aspecto esencial del “proyecto” K. Mientras tanto, productores e inversionistas, acosados por el Estado, se retraen.