Cine El humor vence a la injusticia moderna: el 25 de diciembre, 30 años sin Chaplin.
Pugilística Humorística
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Charlie, el pugilista, junto al bulldog Spike. Imagen del corto “El Campeón” (1915). Como actor participó en 87 filmes, entre corto y largometrajes. |
EL cómico Hugo Salazar despeja su cansancio apenas se disfraza de Charlot, el vagabundo con andar de pato inventado por Charles Chaplin. Salazar camina por calles barranquinas, de acabados tradicionales que buscan encajar a la peruana con el imaginario de cine antiguo que demanda el personaje, e interactúa con los transeúntes, haciéndoles mimos sin emitir sonido. Se les interroga si es que conocen a Chaplin. Todos responden afirmativamente, y agregan que les causa gracia. “¿Qué películas de él se acuerdan?”, se añade. Nadie logra mencionar un título: la universalidad de Charlot va más allá del cine. Salazar enfatiza su cara de payaso triste y distrae la jornada de policías, o interrumpe la conversación de alguien en una cabina telefónica. Nadie se molesta con ese aspecto chaplinesco de pordiosero sin colmillos. El testeo también es un homenaje. Este 25 de diciembre, onomástico de Cristo, se cumplen 30 años del fallecimiento del cómico por antonomasia del séptimo arte. Algunos aseguran que Chaplin es más famoso que Jesús.
Sir Charles Spencer Chaplin Jr. nació en Londres, Inglaterra, el 16 de abril de 1889, y murió en Corsier-sur-Vevey, Suiza, en 1977, cuando tenía 88 años. En el medio, triunfó en los EE.UU. bajo el sino de su ascendencia hebrea, si se considera que Hollywood fue fundado por el empeño pragmático de un grupo de inmigrantes proscritos de esa fe. Lustros después, allá a fines de los 40’s, Chaplin padecería la persecución en carne propia. Pese a convertirse en ícono del cine mudo y director con reconocimiento artístico, sus pensamientos liberales no le hicieron ninguna gracia al reaccionario senador norteamericano Joseph McCarthy, y la indiscriminada caza de brujas de comunistas en el seno cinematográfico le cayó con todo. El cineasta y actor, junto a su familia, dejó la comedia de la vida y pasó al drama del exilio en Suiza.