Actualidad Los nuevos renos y los grandes retos del trineo ministerial.
Movida Pascual (VER)
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El Presidente Alan García ratificó a Del Castillo y aprovechó para librarse de pasivos ministeriales. |
Los comentarios del premier Jorge del Castillo en Lurín parecieron sancocharse en el hambre del domingo o, por lo contrario, en un sánguche de chicharrón con demasiada salsa criolla. Sugerir en un discurso que los bastiones electorales apristas tendrían preferencias en la distribución de los programas sociales le costó una avalancha de críticas y llegó a poner su cargo a disposición del presidente de la República, Alan García. “No les iba a dar carne a los leones”, explicó el premier.
Su ratificación por parte del presidente precipitó, a su vez, el recambio ministerial que ya se caía de maduro. El miércoles 19 después de mediodía se finiquitaron las últimas llamadas telefónicas: Ántero Flores Aráoz dejaba su representación ante la Organización de Estados Americanos para ponerse al frente del Ministerio de Defensa. Ya estaban confirmados Enrique Cornejo, que salía del Banco de la Nación para ocupar Vivienda, y Hernán Garrido Lecca, que cambiaba la última cartera por la de Salud. Quedaba por decidir a los responsables de la cartera de Justicia y la de Mujer y Asuntos Sociales.
LA PARADOJA CON EL EMPACHO DE LURÍN es que García y Del Castillo planean, precisamente, darle un énfasis social al nuevo gabinete.
El martes 18, cuando todavía se cubiletean los nombres de los ministerios, el ratificadísimo Luis Carranza del MEF se muestra seguro de la buena ola económica sobre la que seguirá corriendo el Perú en el 2008 y bromea con sus colegas sobre los miembros del gabinete que podrían saltar a ocupar la oficina próximamente abandonada por Virginia Borra. “Vamos a mandarlo a él al Ministerio de la Mujer”, retruca con cacha Del Castillo. “Así sabrá lo que es no tener plata”.
Cualquiera que haya estado cerca del proceso de planeamiento del programa Crecer sabrá que la elección de los departamentos obedeció a la situación de pobreza y desnutrición infantil por la que pasan. No son las regiones que votaron por el APRA. Si algún criterio político se coló fue precisamente el de persuadir a los departamentos que suelen optar por opciones antisistema y demostrarles a sus pobladores que el Estado puede actuar por ellos. A pesar de no tener los peores índices también fue incluido Puno, y es evidente que el partido oficialista fue barrido allí en las presidenciales a pesar de los esfuerzos del candidato García.
Crecer está considerado, para más señas, como una suerte de tablero en el que Del Castillo ejerce preponderancia. No se le podría acusar entonces de administrar los recursos con mano partisana.
TRES DE LOS RELEVOS ERAN ESPERADOS. Virginia Borra, de Mujer y Asuntos Sociales, pasa por una coyuntura familiar complicada, pues su esposo sufre una delicada enfermedad. Desde hace meses ella puso el pedido de retiro sobre la mesa. Se barajaba la posibilidad de trasladar allí a la ministra de Trabajo, Susana Pinilla.
Carlos Vallejos de Salud resultó debilitado por los escándalos del sector, así no tuvieran relación directa con su gestión, y los intentos de la oposición por interpelarlo. El accidente automovilístico que sufrió con su esposa camino a las zonas afectadas por el terremoto también dejó secuelas, pues la señora seguía en recuperación hasta hace poco.
María Zavala de Justicia mostró limitaciones en el terreno de la comunicación y tampoco salió bien parada de algunas pugnas internas (CARETAS 1994). Circuló la versión según la cual el presidente Alan García vio colmada su paciencia ante el episodio de la derogación de la ley de dominio en el Congreso (ver nota aparte). AGP habría considerado que Zavala “se quedó dormida” frente a la situación. Pero una alta fuente del Ejecutivo desmintió el supuesto malentendido. La abogada Rosario Fernández era la más posible sucesora.
De otro lado, Hernán Garrido Lecca de Vivienda y Saneamiento era voceado desde hace meses como un alfil de recambio en otra cartera. Luego de su excéntrico conato de renuncia trasladó su despacho a Pisco y el suelo se le emparejó. Ahora tomará la posta de Vallejos en Salud, pues García y Del Castillo consideran que el sector debe ser dinamizado con un gestor al frente. El inquieto Garrido Lecca no es ajeno a la materia. La política de Salud, sostiene, guarda estrecha relación con la de Agua. Además, en 1984 su tesis en la Escuela de Gobierno John F. Kennedy de Harvard versó sobre medicamentos esenciales. Uno de los requisitos para su aprobación era que el documento tuviera un destinatario real que pudiera aplicar sus postulados. Y ese fue el candidato Alan García.
Enrique Cornejo, presidente del Banco de la Nación, pasa a su vez a la políticamente atractiva cartera de Vivienda. Cornejo estuvo en la primera fila en la elaboración del plan de gobierno aprista.
El caso de Allan Wagner merece ser visto con un poco más de detalle.
WAGNER PASARÁ A COORDINAR las labores de defensa del Perú ante la Corte Internacional de La Haya en el diferendo de límites marítimos con Chile. La posibilidad ya había sido discutida hace varias semanas con el canciller José Antonio García Belaunde y Wagner mostró su interés.
La decisión de mover las fichas, sin embargo, correspondió al Presidente y al Premier. Wagner se enteró el mismo martes 18.
¿Qué ocurrió? Si bien la posibilidad de un puesto internacional sonaba desde hace muchos meses, y hubo quienes incluso creían que se trataba del acuerdo alcanzado con el presidente García al comenzar su mandato, pero era obvio que en el sector de Seguridad quien se encontraba con más problemas era el titular de Interior, Luis Alva Castro.
De hecho, la relación de trabajo entre Alva Castro y Wagner no era la más fluida. Según otros ministros consultados, la personalidad un tanto distante del primero no ha llegado a cuajar dentro del Gabinete. Los encontronazos con Jorge del Castillo tampoco fueron un secreto y su remoción fue seriamente considerada (CARETAS 1997).
En las últimas semanas trascendió que la congresista Mercedes Cabanillas, quien actualmente preside la Comisión de Defensa del Parlamento, veía con agrado emular la ruta de la chilena Michelle Bachelet en su paso por el despacho de Defensa.
Pero si Alva Castro se ha enfrentado a Del Castillo, Cabanillas colisionó con el premier. Es difícil imaginar un gabinete donde coexistan ambos.
Así aparece Flores Aráoz, el ex presidente del Congreso que se constituye en la interesante sorpresa de la nueva alineación. Sus posiciones más controversiales suelen coincidir con la página más polémica del menú presidencial: le gusta irse en ristre contra las ONG, criticó recientemente al Tribunal Constitucional y apoyó la pena de muerte patrocinada por el mandatario. Zorro político con juego propio, Ántero venía cocinando la aglomeración del Foro Social Cristiano y tras su renuncia al Partido Popular Cristiano capeó las ácidas críticas de Lourdes Flores y Felipe Osterling. Su nombre sonó para el premierato que finalmente recayó en Del Castillo. Ahora cierra su temporada en Washington y celebra la navidad con su retorno a la cancha doméstica.