Resistencia 2007
Premios A La Resistencia 2007 (VER)
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En el sentido del reloj: Mirtha Roncagliolo (dirigente), Tomás Andía (alcalde de Túpac Amaru), Carmen Rosa Ferreyros (gobernadora de Pisco) y Félix Sotelo (dirigente). |
Acción y efecto de resistir: tal es la primera definición de los premios honoríficos con que CARETAS al término de cada año distingue a aquellos que hayan demostrado terquedad positiva a favor de una causa justa, valerosa y noble.
El año que acaba estuvo marcado por terribles remezones, naturales y políticos. Dramático fue el sismo que se ensañó con el sur en el mes de agosto. E histórico –y largo– ha sido el proceso que ha culminado con el juicio a un ex presidente con cuentas ante la justicia. En ambos casos sendos ejemplos de resistencia salieron a relucir entre las ruinas físicas y ante la adversidad judicial. Completan el cuadro de honor un infatigable investigador de la naturaleza , un empresario con fe en la patria, un periodista sonoro y sibarita, una escultora sin temor a la intolerancia, un promotor de orgulloso cultivo nativo, un saxofonista a todo pulmón, un futuro atleta olímpico, un hotelero con conciencia ecológica, un sacerdote tremebundo, un médico que ha dedicado su vida a los niños, y una bailarina que rescata melodías hasta en el agreste tráfico limeño. Los ejemplos están aquí, pero la lucha continúa. No vale rendirse.
Terremoto en Pisco
Coraje Entre los Escombros
La tragedia del terremoto abre un paréntesis inevitable en la tradición individual de los premios de resistencia. Esta vez el reconocimiento va para un grupo que, a su vez, representa a todos los damnificados y su voluntad por bracear en medio del desastre.
Mario Félix Sotelo es un ingeniero pesquero y profesor de teatro devenido a dinamizador de los albergues para quienes se quedaron sin casi nada. Él mismo perdió a su madre y, hace pocos días, a su abuela por lesiones producidas en el sismo. La mayor parte de la ciudadela para cinco mil personas se improvisó en el Club Atlético de Pisco. De la nada hubo que regular desde la instalación de los baños –y los horarios de las duchas– hasta los cursos de capacitación productiva dictados por el Ejército y el uso permanente de la “risoterapia” para imponer la rutina indispensable en la salud mental de las víctimas. En la tarea lo acompañaron quince líderes. Entre ellos destaca Mirtha Roncagliolo, quien batalla con los fogones todos los días desde la seis de la mañana, y Frida Tueros Muñoz, organizadora de los demás albergues.
El alcalde de la Villa Túpac Amaru, Tomás Andía Crisóstomo, puso la otra cara de las críticas a las autoridades municipales. Fue él quien convocó de inmediato a las juntas vecinales y canalizó de modo eficiente el reparto de víveres. Igual la gobernadora de Pisco, Carmen Rosa Ferreyros, volcada a coordinar con los cooperantes internacionales y dedicada, según quienes observaron su trabajo, “a ofrecer soluciones”. Es la nómina de héroes anónimos que obligan a imaginar un futuro esperanzador para la desolada región.