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Arte El artista Ricardo Wiesse vuelve con muestra inspirada en el desierto costero.

El Vicio de Wiesse

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Ricardo Wiesse es el hombre que desde hace una década viene retratando un santuario con aroma a chicharrón. Pachacámac, a tiro de piedra de las chicharronerías que se encuentran camino a Lurín, supo acogerlo para permitirle desarrollar una de las trayectorias plásticas contemporáneas de mayor coherencia en el Perú. Ahora, Wiesse vuelve con nueva muestra titulada “Tres arenas”, en la que a través de tres lenguajes como son el ensamblaje, la pintura abstracta y las representaciones realistas, busca ahondar en su aproximación a ese paisaje desértico que lo apasiona y obsesiona.

Y aunque para algunos tal coherencia no sea más que repetitividad desgastada, Wiesse cree que su relación con el desierto, con ese paisaje que silba y se le mete en la ropa, es parte de un proceso artístico a largo plazo. El artista, que vivió su primera infancia en el valle norteño de Chao y que no apeló a la indiferencia durante el régimen fujimorista, cree que lo peor que le está pasando al Perú es que se está “arribando a una noción de desarrollo en la que estamos totalmente acomplejados como colectividad, aunque precisamente una manera de desacomplejarnos es el juicio a Fujimori, donde la sociedad se está dando cuenta que la autoridad es un servidor público, no un asesino, un matón, y eso ya es una revolución mental en el Perú”.


 


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