Encuesta Rolando Arellano y Jorge Bruce estudian una naciente clase alta limeña más emprendedora e inclusiva.
En el Umbral del Nuevo Limeño
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Izquierda: Bueno, bonito y barato I, compendio de artículos de Rolando Arellano. Derecha: Nos habíamos choleado tanto (psicoanálisis y racismo), de Jorge Bruce. |
Rolando Arellano y Jorge Bruce han coincidido. Lo que no es fácil, si tomamos en cuenta el prefacio al segundo capítulo del último best-seller (
Bueno, bonito y barato I) del especialista en mercadotecnia:
Tengo mis dudas. Lo de Bruce es el cable a tierra de la incredulidad, la sana suspicacia que se pregunta si en verdad todo anda tan bien. Lo de Arellano es la psiquis del consumidor, es la radiografía de la ciudad como un mercado con cifras en azul. Mejor empezar por los puntos de encuentro.
La bonanza macroeconómica y el boom exportador que viven ciertas regiones urbanas (como el norte y el centro del país) ponen sobre el tapete la discusión de una nueva clase alta en ciernes. Una clase pudiente con un gasto significativamente más grande, pero a la vez cosmopolita y exigente. Arellano rememora incluso los niveles de gasto que tenía la oligarquía previa a las reformas que se iniciaron con el golpe de 1968. Sin embargo, este nuevo grupo socioeconómico ya no es rentista, ni se centra en familias y apellidos. Está en constante capacitación con MBA’s y cursos en el extranjero porque siente en la nuca el aliento de la competencia. Es un grupo de empresarios práctico que ve negocios donde antes se veía prejuicio: en los conos, en provincias, en la cultura popular.