Vida Moderna Tratamiento de láser antitabaco llegó a Lima. CARETAS ofrece voluntario.
Extractor de Humo
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Doctora Hurtado y paciente modelo, Manuel Pinzás, probando tratamiento nuevo en el Perú. Desde febrero se comercializará Champix, droga antitabaco de Pfizer aprobada por instituciones como la FDA. |
Llegó puntual y entró sonriente al consultorio, pero algo de miedo brillaba en esos ojitos. Sucede que Manuel Pinzás, Gerente General de esta casa, 53 años según su DNI, 20 ó más Luckys plateados al día y fumador desde los 16, decidió, por el bien de una salud que todos estamos interesados en cuidar, someterse a un tratamiento de rayos láser que promete acabar con la adicción al tabaco en pocas horas. La posibilidad de desaparecer un hábito de treinta y tantos años en unas cuantas sesiones y sin necesidad de poner a prueba su fuerza de voluntad de nuevo (tiene más de diez intentos en su haber), seduce a Manuel tanto como despierta su suspicacia. Lo recibe la doctora Liliana Hurtado, médica general y, según declara, primera en aplicar este método en el Perú, desde hace apenas seis meses.
En el consultorio
“No estamos hablando de un láser que se usa en intervenciones quirúrgicas: este es un láser frío, de diodo de baja densidad”, explica la doctora. Este se aplica en determinados puntos –muchos de ellos coinciden con los que trabaja la acupuntura–, sobre todo del rostro: junto a las alas de la nariz, la oreja, las sienes, la frente. “Por vía refleja hacemos que la hipófisis segregue más endorfinas de las que haría en un estado normal. Lo que genera la endorfina, sustancia del bienestar, de la alegría, es la misma sensación que la nicotina genera en los fumadores. Lo que hacemos es suplir cualquier necesidad que el cuerpo tenga de endorfinas producidas por la nicotina, de tal modo que se adormece el núcleo de la adicción”, continúa Hurtado. “Pero, eso sí, se puede despertar si el paciente vuelve a dar una sola pitada”. ¿Y si la da? “Tiene que volver a pagar, querida”.
Doscientos cincuenta dólares es el costo de todo el tratamiento, sin importar las sesiones –de aproximadamente cuarenta minutos cada una– que la adicción requiera. “Dos sesiones para pacientes normales, que fuman diez o doce cigarros al día. Pero para el paciente agresivo...” –pausa para mirar a Manuel– “se necesitan unas cuatro sesiones”.
Sólo dos restricciones tiene este tratamiento, por lo menos en este consultorio: no se trata a mujeres embarazadas ni a enfermos de cáncer.
“Por lo demás, no hay problema. En el mundo se utiliza el láser para este tratamiento desde hace más de diez años”. Hurtado cuenta que se capacitó en Miami en un instituto cuyo nombre parece haberse perdido, por unos segundos, entre sus diplomas. “En el Onyx Medical Management de Miami”, precisa luego, y continúa: “Lo que sucede es que al Perú recién lo hemos traído nosotros, pero en otros países de Sudamérica ya se usaba. En Argentina, por ejemplo”.
–Sin embargo, la Primera Guía Nacional de Tratamiento de la Adicción al Tabaco que se realizó en Argentina en el 2005, desaconseja una serie de tratamientos, entre los cuales se menciona al láser.
–Bueno, pero este láser está aprobado por la FDA (Food and Drug Administration) para el tabaquismo, el estrés, para controlar el apetito.
–¿La FDA lo ha aprobado específicamente para su uso en el tratamiento de la adicción al cigarro?
–Claro que sí está aprobado.
–¿A qué cree que se deban los informes que marcan distancia con el láser?
–Quizás a la falta de estadísticas que se manejan. Pero de los treinta y nueve pacientes que he tenido hasta el momento, todos han sido exitosos.
Fumando espera
Al cierre de esta edición, Manuel Pinzás tiene una cita por confirmar, para la próxima semana, en el consultorio de la doctora Hurtado. Junto al teléfono está el cenicero. Seguiremos informando.
(R. Vaisman) Otra opinión
El cirujano oncólogo Carlos Farías, presidente de la Comisión Nacional Permanente de Lucha Antitabáquica COLAT- Perú, dice que “existen muchos métodos alternativos, como el láser, pero no son reconocidos por organizaciones internacionales como la FDA. No es que se desapruebe su uso, sino que se está a la espera de estudios serios que lo apoyen“.