Nacional En medio de litigio judicial, tradicional balneario se queda sin comisaría y sin local de la Cruz Roja.
La Herradura: Perdió la Posta
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Actualmente el local es usado por Gremcitel S.A. como oficina administrativa. |
La sofisticación playera estará en Asia, pero la nostalgia está en La Herradura. Aunque no sea ya el mismo balneario de los años treinta, cuando se le conocía como el más elegante de Lima (en cambio Asia no lo es. Asia es
in) y los caballeros hacían la curva de la orilla en sombrero, saco y corbata, o la playa de sobria belleza de los cincuenta, de dulces y embriagantes noches marinas cuya esencia aún persiste en el septuagenario cóctel de fresas de El Suizo, La Herradura sigue ahí. Languidece en invierno y revive en verano a partir del fiel peregrinaje de asiduos históricos y comensales poco afectos a la súper modernidad
light-minimalista que continúa pavimentando el sur. En La Herradura todo se trata de símbolos y recuerdos. En este rubro –y también en el puramente utilitario– se encuentran la antigua torrecilla de la Cruz Roja y la comisaría. Se encontraban, mejor dicho, porque desde este verano ya no existen.
Como se sabe, en 1995 la empresa inmobiliaria actualmente conocida como Gremcitel S.A. compró una gran porción de los terrenos aledaños al Morro Solar a la Municipalidad de Chorrillos, lo que incluía a las playas de La Herradura, La Chira y Costa del Sol, con la idea de construir un gigantesco complejo residencial con vista al mar bajo el nombre de Costazul, actualmente paralizado por el Instituto Nacional de Cultura (ver nota ‘De Nuevo a las Armas‘). Desde un principio, Gremcitel alegó que los restaurantes del boulevard de La Herradura –la franja frente al mar en la que están la comisaría y la torre además de los históricos El Suizo, Costa Azul, el S.O.S., etc.– se encontraban dentro de su propiedad y se inició un litigio que continúa hasta hoy. La comisaría había dejado de funcionar en los años ochenta pero era mantenida por los propietarios de la zona; cada verano la Policía Nacional enviaba efectivos y los restaurantes se encargaban de darles almuerzo y cubrir sus necesidades operativas. Por su lado, el local de la Cruz Roja también operaba limitadamente. ¿Por qué desaparecieron este año? Gremcitel sostiene que, haciendo uso de su condición de propietarios, solicitaron la cesión de los locales al Ministerio del Interior y la Sociedad Peruana de la Cruz Roja, respectivamente. Otras fuentes de la zona hablan de irrupciones ilegales que luego fueron maquilladas y acomodadas de acuerdo a ley. Gremcitel cumplió con enviar a CARETAS la documentación que respalda su defensa. El punto es que en donde antes estaba la comisaría, hoy hay un local a medio construir, propiedad de Gremcitel. Y en la torrecilla de la Cruz Roja funcionan sus nuevas oficinas con vista al mar. Quedan los salvavidas de a pie.