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Deportes Partida del genio Bobby Fischer y el sino de la locura del ajedrez.

Ajedrez: Ciencia y Demencia

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Fischer: de campeón mundial a vagabundo.

En sus últimos días, mientras pasaba misantrópicamente su exilio político en Islandia, el ajedrecista norteamericano Bobby Fischer, quien alguna vez perdiera con el también huidizo escritor peruano Luis Loayza en una partida colectiva jugada en Nueva York, optó por un aspecto de vagabundo y se alzó como el máximo loco en el deporte de las tablas. Previo a su muerte a los 64 años el último 17 de enero, desde 1975 el ex campeón mundial hizo un par de apariciones. Una de ellas fue una exhibición, en 1992, conmemorando los 20 años de su enfrentamiento con el ruso Boris Spassky. Se jugó en Yugoslavia, cuando Belgrado estaba bajo el bloqueo del gobierno de los Estados Unidos. Ergo: Fischer se convirtió en traidor y sería puesto en la lista de fugitivos de la CIA. Entonces Bobby sólo se asomó por radio para celebrar el 11-S.

Otros borderlines del ajedrez: el soviético Alexander Alekhine fue campeón del mundo en 1927 tras vencer al cubano José Raúl Capablanca, el Mozart del ajedrez. Según el mito, la tensión somática del choque era tal que a Alekine le sacaron seis muelas mientras él seguía pensando. Luego se entregó al alcohol. En 1935 perdió el título ante Max Euwe, en parte porque se apersonaba a celebrar las partidas totalmente ebrio.


 


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