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Actualidad Martes 22, 11 a.m., presidencia del BCR. El FED acababa de reducir la tasa de interés en 0.75 puntos, las Bolsas de Valores de Asia se han vuelto a ir de orza. Julio Velarde, presidente del BCR, explica cómo el sistema financiero peruano se acorazó de nuevos ataques especulativos.

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Julio Velarde mantiene la cabeza fría mientras pánico cunde en mercados mundiales ante inminente recesión norteamericana. El titular del BCR no descarta que ahora el dólar suba de precio.

El presidente del Banco Central de Reserva del Perú, Julio Velarde, llevaba la adrenalina a forro a las 11 de la mañana del martes 22, cuando recibió a CARETAS en su despacho.

El día había arrancado con el espectacular anuncio de la Reserva Federal de EE.UU. (FED) de una rebaja en 0,75% de la tasa de interés de referencia –de 4,25% a 3,50%– superando todos los pronósticos.

“El próximo anuncio del FED será una reducción en 0,25% para la tasa del mercado de futuros”, adelantó Velarde.

Ya a esas alturas de la mañana, las noticias de un nuevo colapso bursátil en Asia repiqueteaban en las pantallas de las computadoras.

Se estaba a la espera de los quemantes resultados en Wall Street y la Bolsa de Valores de Lima, las cuales reaccionaron leve pero positivamente al estímulo fiscal en las siguientes horas.

El día anterior, las Bolsas de Valores del mundo habían experimentado la tercera y peor caída en apenas una semana. El Lunes Negro dio el campanazo de lo que tanto se temía: la inminente recesión económica de EE.UU.

La crisis económica de la primera potencia mundial abre un inquietante signo de interrogación sobre el impacto en el resto de las economías del planeta, entre ellas la peruana.

Parece evidente que el colapso bursátil asiático es una primera reacción al recorte de inventarios tras la decepcionante campaña navideña norteamericana en diciembre (ver recuadro).

La turbulencia mundial refleja la radical toma de posiciones de los capitales especulativos en desesperada búsqueda de ponerse a buen recaudo de la crisis.

LA CRISIS BURSÁTIL MUNDIAL se desencadenó a los pocos días del mayor ataque especulativo de la historia a la economía nacional, durante la semana del 8 al 15 de enero, según Elmer Cuba de Macroconsult (ver entrevista en Mar de Fondo).

“Claramente lo hubo”, confirmó Velarde.

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Entre el 8 y el 15 de enero, el sistema financiero nacional fue blanco de un masivo influjo de dólares que amenazó con derrumbar el precio de esa moneda. Las barras indican los montos de dólares comprados por el BCR día a día para amortiguar la caída del tipo de cambio. ]El influjo masivo de dólares provenientes de interesados en adquirir sobre todo certificados de corto plazo del BCR totalizó US$ 1,450 millones e hizo tambalear el tipo de cambio. En cuestión de días, el precio del dólar se deslizó a S/. 2,91.

El BCR intervino agresivamente en el mercado, comprando, sólo el 15 de enero, US$ 479 millones para contener el precio del dólar en S/. 2,94.

El 16 de enero, el BCR decidió cortar el ciclo especulativo de raíz. Fijó la tasa de encaje marginal en 15% para los depósitos en soles, y elevó la de depósitos en dólares de 30% a 40%. Suspendió la emisión de certificados de corto plazo a tres meses, y rechazó los depósitos del BCR overnight –que pagan 4,70% de interés. En lugar de certificados, el BCR estableció depósitos a plazo no negociables.

“Lo que quiero es que se vayan (los capitales especulativos)”, explicó Velarde.

El BCR no se ha visto en la necesidad de volver a comprar dólares para sostener el tipo de cambio desde entonces. Ni siquiera el lunes 21, el memorable Lunes Negro, cuando todas las Bolsas de Valores del mundo se fueron al suelo, incluyendo la de Lima en 8,3%.

EL ATAQUE ESPECULATIVO en enero, según el Scotiabank, se debió al “mayor atractivo de los instrumentos en soles frente a los expresados en dólares. Este diferencial se amplió cuando el BCR elevó su tasa de referencia el 10 de enero” de 5% a 5,25%, en contraste con la del FED, entonces en 4,25%.

La drástica rebaja de la tasa de referencia del FED, el martes 22, a 3% amplía la brecha y según varios analistas exacerbará aún más las tensiones cambiarias.

Pero el titular del BCR rebate dichas conclusiones. La tasa de referencia en 5,25% es la misma que tenía el FED hace poco tiempo, es compatible a la de muchos países desarrollados, y está por debajo de la de casi todos los bancos centrales de América Latina. La de Brasil está en 11,25%, la de Colombia en 9,5%, la de Chile en 6,25%. “Nuestra tasa es baja porque tenemos una inflación baja y fundamentos macroeconómicos sólidos”, aseguró Velarde.

Además, la tasa interbancaria en dólares es más alta que la de soles.

Así, según Velarde, a los especuladores no les atrae el diferencial de la tasa de interés, sino la ganancia cambiaria. “Lo que están esperando es que el Sol se fortalezca y el dólar pierda valor. Es decir, vender sus dólares a S/. 3 y recomprarlos cuando estén en S/. 2,50”.

El año pasado, en Brasil, el dólar llegó a casi 4 reales y después bajó a 1,8. En Colombia, el tipo de cambio bajó de 3,000 pesos a menos de 2,000. El Sol peruano todavía no se ha apreciado en esa magnitud. Los especuladores de enero apostaron a que sucedería. Pero tropezaron con un hueso duro de roer.

EL LUNES NEGRO en las bolsas de valores pescó al presidente Alan García en Madrid. Ese día, ante un auditorio de empresarios españoles, en el que abundaban las caras largas debido a la caída de 7,17% en la Bolsa de Madrid, García expresó su “absoluta confianza” en que la economía real superaría largamente las “malas noticias”.

“Solamente podrá preocuparse hondamente el que especula”, afirmó.

Pero la reacción en las Bolsas es un reflejo de la incertidumbre en el mercado mundial sobre el destino de la economía norteamericana. Hace un buen tiempo que la recesión yanqui se dibujaba en el horizonte. Por eso, frente al crecimiento de 8,3% del PBI peruano en el 2007, el ministro de Economía Luis Carranza cifró este índice en 6,3% para este año.

En Madrid, AGP confió que superaría el 7%, aunque la crisis hipotecaria norteamericana pinta mucho peor de lo imaginada.

No significa que pretende tapar el sol con un dedo. Aun cuando el año comenzó con algunos aumentos de sueldo en el sector público, AGP definió tempranamente el escenario de “economía de guerra”, debido a lo que Carranza calificó de “señales mixtas” en la economía internacional. El propio titular del MEF ratificó que el 2008 iba a caracterizarse por “políticas monetarias y fiscales muy prudentes”.

La estabilidad del tipo de cambio es un factor esencial en una economía fuertemente dolarizada como la peruana. Un dislate puede interrumpir la cadena de pago del sector financiero. Pero a su vez existe preocupación por el impacto inflacionario y la pérdida de competitividad de nuestras exportaciones.

“El tema cambiario es fundamental”, sostuvo el ex ministro de Economía del anterior gobierno, Pedro Pablo Kuczynski, en Correo el domingo 20. “En un mundo debilitado, el Perú va a competir con otos países que van a reducir sus costos, y por eso no podemos dejar de ser agresivamente competitivos”.

En el sector de Comercio Exterior, la ministra Mercedes Aráoz ratificó que con la negociación de tratados de libre comercio también se busca reducir la dependencia de Estados Unidos. No vaya a ser que del resfrío se pase a la neumonía.

VELARDE ES MÁS OPTIMISTA. A pesar de la fuerte apreciación del peso colombiano, dice, sus exportaciones siguieron creciendo. Y en un contexto de inflación internacional, los precios suben en dólares. Por tanto, un sol fuerte no significa necesariamente que se está perdiendo competitividad. Vale decir, se puede comprar más trigo con menos soles.

“El precio de las exportaciones no tradicionales ha aumentado 9% en dólares. Si el Sol se apreció 6%, y la inflacion fue 3%, no parece ser un problema particularmente grave”, explica.

El BCR proyecta que las exportaciones serán US$ 29,000 millones el presente año, en el mismo rango que el 2007. “El precio del cobre o el zinc podrían caer, pero las utilidades de las empresas mineras son enormes. El que caiga algo el precio no va a afectar a las empresas al punto que cierren”, sostiene.

PERO LA TURBULENCIA MUNDIAL reflejada en las Bolsas la última semana vuelve a revolver las hojas de coca y su lectura. El riesgo ahora es que el dólar se aprecie con rapidez, un volteretazo que en una economía dolarizada puede costarle un ojo de la cara a más de un deudor.

El último episodio ocurrió en el 2004, año en que el dólar se depreció en relación al euro en 9,4%; pero el año siguiente el dólar se apreció respecto a la moneda europea en 13%.

“En una situación de turbulencia, se refugia en el activo percibido como el más seguro: los bonos del Tesoro norteamericano”, explica Velarde.

De hecho, eso ya viene ocurriendo. El año pasado, la rentabilidad del bono del Tesoro fue más de 10% a pesar que la tasa de interés fue 4%, simplemente porque el precio sube a mayor demanda. El consenso de los bancos de inversión indica que el dólar se fortalecería frente al euro este año o el próximo.

La crisis norteamericana podría acelerar la apreciación del dólar, sostiene Velarde. “Conforme se agrave la crisis norteamericana, lejos de correr capitales, los atrae”, asegura. Incluso los soles. La bolsa por los pelos, el dólar por los suelos. Nada está escrito. Nada se descarta.


 


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