Cultural Amparada por vírgenes de cuello alto, se inaugura muestra en honor a Hilario Mendívil.
El Santo Oficio
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“El Divino Pastor”. La muestra se inaugura este 31 en el Instituto Riva-Agüero (Camaná 459). |
Con motivo de los treinta años de la muerte de Hilario Mendívil Velasco (1927-1977) –uno de los artistas cusqueños más representativos de los últimos tiempos–, el Museo de Artes y Tradiciones Populares del Instituto Riva-Agüero, en conjunto con el INC, presenta una exposición que pondrá en relieve la importancia de su trabajo artístico realizado casi exclusivamente en torno a la temática religiosa. En su obra son múltiples los personajes católicos –transfigurados bajo un registro andino– que conforman su universo icónico, siendo los más comunes la Virgen de la Leche, la Virgen de la Espera y Santiago Matamoros.
Mendívil fue un artista profundamente creyente, partícipe constante de fiestas religiosas, por lo que no es de extrañar que la festividad del Corpus Christi sea uno de sus temas más representados y uno de sus ejes creativos. Considerado un artista mestizo y de marcada tendencia popular presenta, sin embargo, la influencia de la escuela cusqueña de los siglos XVI a XVIII, de la cual supo construir una sólida versión popular que luego se convertiría en icono de la identidad cusqueña y, sobre todo, del barrio de San Blas.
Según Miguel Rubio, curador de la muestra y director de Yuyachkani, Mendívil elaboró y perfeccionó la imaginería llamada kunka, estética caracterizada por la representación de personajes de cuellos largos y miradas serenas, e inspirada en la figura estilizada de los camélidos sudamericanos. Desde la singularidad del arte kunka y del estilo pictórico que cultivó –“pintura ingenua”– y alejado de los convencionalismos académicos del arte, logró dar forma a una síntesis delicada de elementos hispanos y andinos, lo que le valió ser apoyado y promovido por Doris Gibson y José Sabogal, algunos de sus tempranos admiradores ilustres.
Heredero de una larga tradición familiar, su legado se mantiene vivo a través de sus descendientes y su esposa, gracias a la transmisión de conocimientos, tradiciones y técnicas de generación en generación.