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Personajes Astrid Hadad en Lima: su filuda lengua charra se ocupa aquí de mujeres, política y poder.

El Sexo Hábil

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"Divas divinas" en el Satchmo (La Paz 538, Miraflores) el 31 de enero y el 1 de febrero.

Alguna vez contó que muchas mujeres le dicen que lo que hace es lo que ellas hubieran querido hacer en la vida. Admiran el poder que le da estar sobre el escenario. Pero no sólo eso. “También la capacidad de hacer lo que a uno realmente le gusta”, afirma la mexicana Astrid Hadad. Y ella lo sabe bien, porque a esta mujer menuda –lo que se dice chaparra– su conservadora familia libanesa asentada en Chetumal, Quintana Roo, la educó para ser una ama de casa. “Por supuesto que me negué rotundamente”, explica ella. “Y tuve la suerte de tener unos padres maravillosos, que a pesar que no iba por el camino que ellos me habían señalado, me dejaron hacer lo que yo quería. Y yo tuve la fuerza para luchar por eso. Pero mi mamá hubiera sido más feliz si me veía casada y con hijos, que en esta profesión”.

Artista de cabaret, intérprete de música tradicional, inventora del Heavy Nopal (suerte de heavy metal ranchero), actriz y comediante mordaz, irónica, trágica y hasta felizmente vulgar, eso es la Hadad. Religión, género y política son sólo algunos de los tópicos ante los cuales no cierra la boca en sus espectáculos, siendo “Divas Divinas” el que la trae a Lima después de ocho años. Tanto desparpajo le ha valido admiradores y no pocas iras santas. O sea que algo debe estar haciendo bien.

–¿Cómo responde el público masculino?
–Hay de todo. El hombre macho se siente realmente agredido porque hablo del placer de la mujer y de cómo a los hombres este no les importa, ni mucho de lo que a una le pasa en su interior. Algunos se han salido del show llevándose a sus esposas, porque sienten que se las voy a descomponer.

–Muchas mujeres optan por permanecer a la sombra para acceder a algún tipo de poder. A la sombra del esposo, del jefe…
–Y muchas mujeres se realizan a través de los hijos. Y pobres hijos, porque se convierten en portadores de todo aquello que la madre no supo ser. Que no supo, no que no pudo, porque yo creo que cuando uno tiene la fuerza, todo se puede. La Premio Nobel Doris Lessing ha dicho que no cree que la mujer tenga una condición especial para cambiar el mundo. Yo estoy de acuerdo con ella, pero sí pienso que por el hecho de ser mujeres y tenerlo todo más difícil, andamos con una sobredosis de optimismo y energía, siempre buscando un futuro mejor.

–¿Qué piensa de la figura de Primera Dama?
–Desde el nombrecito, la odio. ¿Primera Dama de qué? ¿Cuántas otras hay? Es absurdo: sería mejor que la llamen “la esposa del Presidente”, o simplemente “Fulana”. En México hemos tenido experiencias terribles con nuestras Primeras Damas porque la política se lleva del vaivén de sus caprichos. Durante el mandato de Vicente Fox, su esposa se convirtió en un monstruo. Las esposas de los Presidentes deberían seguir el ejemplo de Hillary Clinton, que era una consejera y no alguien que se veía que quería gobernar.

–¿No cree que Hillary tenía ambiciones presidenciales?
–Claro, pero las ocultó bien e hizo su trabajo como consejera. Y ahora ya está tratando de llegar a la presidencia.

–Si ella no se aguantaba la humillación pública del esposo por el affair Lewinsky, ¿ahora estaría de candidata?
–Lo dudo. Los conservadores no se lo hubieran perdonado. Ella tuvo la inteligencia de no separarse del marido ni armar un escándalo. Después de todo, en el amor y en la política hay que tener cierta dosis de flexibilidad. Y si tenía ambiciones políticas, ¿por qué las iba dejar de lado por lo que hiciera el esposo? No en todos lados pasa lo que pasó en Chile, con Michele Bachelet…

–A Chile se le tiene por conservador, pero la Bachelet es madre divorciada de tres y agnóstica, encima.
–Cuando fue a México dijo unas palabras lindas: Yo quiero gobernar con música y poesía. Y no se refería a que iba a ser una mujer dulce y chula, sino a que hay forma de gobernar con humanidad. Es muy bueno que se den estos procesos en donde son las ideas las que predominan y no los intereses de algunos sectores, como del empresariado y la Iglesia.

–Cerca, en Argentina, Cristina Kirchner ya era senadora cuando su esposo se hizo de la presidencia, pero había quienes pensaban que ella debía renunciar.
–Tuvo la inteligencia de llegar al puesto al que llegó independientemente de su marido, y todo el mundo dice que es más brillante que él, aunque eso yo no lo sé… ¿Qué se puede decir de alguien que acaba de entrar a gobernar? Pero lo que hizo apenas llegó a México fue invitar a los intelectuales más destacados, como Monsiváis y Fuentes. El hecho de ligarse con intelectuales quiere decir que la señora no está tan perdida… o que es muy astuta.

– ¿Y Carla Bruni, la nueva Primera Dama de Francia?
–Lo más contradictorio es que por un lado entra Bruni y por el otro le bajan el presupuesto a la cultura. Será porque ella es artista entre comillas… Y mejor no hablemos de Sarkozy porque me recuerda a mi ex Presidente…

–¿Cuánto falta para ver una buena Presidenta mexicana?
–Muchísimo, porque lo que pasa en gran parte de nuestros países es que falta gente con ideales. La izquierda no existe y la derecha es una porquería, y gran parte de las mujeres que entran al poder se han corrompido. No importa si es hombre o mujer, al político le falta voluntad para cambiar las cosas. Sin embargo, no pierdo el optimismo porque a pesar de nuestros políticos y políticas, seguimos teniendo pueblos que responden con generosidad y fuerza para trabajar.


 


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