Chica Caretas Erika Jerí: presa del Día de San Valentín y del calor infernal que azota Lima.
Más Sabe el Diablo
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¿Vade retro? Ni de vainas. Erika tiene diez años en el modelaje. Ha dejado huella en ese rubro llamado –con el neologismo– anfitrionaje. |
EL Día de San Valentín resume contradicciones: es la fiesta del amor pero también de la amistad. Prácticamente coincide con la festividad romana de la fertilidad (15 de febrero), pero exhorta a los solitarios a entenderlo como una fiesta del compañerismo. Es, en esencia, una celebración de los sentimientos más nobles. Y, a la vez, exalta el erotismo y la malicia (católicamente hablando). Es en ese intersticio que asoman los cachos. Son los cuernos del limeño casamentero, pero también del macho alfa que embiste de celos.
Y del diablo, por supuesto. El que según James Joyce le pone condimento al alimento divino (que también puede ser el sexo, creación celeste aunque nos cueste). Siguiendo esa línea, uno puede darle una manito al diablo utilizando una prenda adecuada para ese día tan especial (ver fotos).