Economía Pero qué problemas trae. Los bancos y traders responsables de última embestida.
Especular no es un Delito (VER)
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Velarde del BCR: “La idea era derrumbar el tipo de cambio”. |
El presidente del BCR, Julio Velarde, tenía el sable desenvainado en conferencia de prensa en los templados ambientes del búnker del ente emisor en el jirón Miró Quesada, el viernes 8. El mensaje fue directo a la yugular de los Tesoreros de los bancos: “No por ganar centavos, arriesguen a perder soles”, advirtió.
El BCR tomó en la segunda quincena de enero drásticas medidas para cortar de raíz un masivo “ataque especulativo” sobre el tipo de cambio registrado entre el 8 al 15 del mes pasado (CARETAS 2012). Entre ellas, subió un punto porcentual la tasa de cuenta corriente – lo que aumentó de S/. 400,000 a S/. 800,000 el monto de depósitos del sistema bancario en el BCR que no ganan interés alguno.
Adicionalmente, incrementó el encaje marginal en dólares de 30% a 40% y en soles de 6% a 15%, emitió Certificados de Depósito del BCR (CDBCR) no transables y anuló la comisión a los depósitos overnight.
“Son medidas un poco burdas, no nos gustan, pero en momentos de emergencia uno tiende a utilizarlas, y funcionan”, aseguró Velarde.
Velarde admitió que las medidas castigan a las entidades financieras –particularmente las más pequeñas– que nada tuvieron que ver con el ataque especulativo, “por culpa de dos bancos”, cuyos nombres se abstuvo de nombrar.
El titular del ente emisor afirmó que el mercado cambiario se ha “tranquilizado” en las últimas semanas, pero es evidente que mantiene la guardia en alto.
En pleno “ataque especulativo” de enero, Velarde fue contactado por Grey Newman, economista en jefe del banco de inversión norteamericano Morgan Stanley.
–El torero está en el centro del ruedo, vestido de luces y citando con la muleta. ¿Y pretendes que el toro le ataque?, le habría dicho Newman.
Pero Velarde no estaba con el ánimo para metáforas taurinas.
Ha quedado establecido que Morgan Stanley fue quien lideró la carga especulativa. JP Morgan, el Deutsche Bank y el BBVA - Nueva York le pisaron los talones.
El trapo rojo fue el incremento de la tasa de referencia del BCR, en 25 puntos porcentuales, a 4,25% –incrementando la brecha con la del FED de EE.UU., que la acaba de bajar a 3%– el jueves 9 de enero.
Al día siguiente, la demanda del mercado por CDBCR se disparó a US$ 500 millones. En una economía que transa apenas US$ 150 millones diarios en promedio, el precio del dólar empezó a tambalearse. El fin de semana fue sólo una tregua. El lunes 13 y martes 14, la voracidad por CDBCR continuó.
El stock de CDBCR en manos extranjeras escaló así de S/. 2,000 millones a S/. 7,000 millones – incrementando su participación de 12%, en diciembre, a 30%.
“La lista de hedge funds y bancos de inversión que adquirieron nuestros certificados es de varias páginas”, describió Velarde.
Como describió Newman, el toro se arrancó. Y era peruano. Conocía la Plaza de Acho.
Uno de los directores ejecutivos de Morgan Stanley es el peruano Mirko Stiglich, un trader por excelencia. En el 2001 / 02, Stiglich fue asesor de deuda externa del MEF, siendo ministro Pedro Pablo Kuczynski. En ese periodo, el Perú ejecutó con singular éxito la primera emisión de bonos soberanos en la Bolsa de Valores de Nueva York en 74 años (CARETAS 1708).
A su vez, el vicepresidente de la División para Latinoamérica del Deutsche Bank es Roberto Melzi, otro compatriota.
Desde semanas antes de la embestida, los bancos de inversión citados recomendaron activamente a sus clientes internacionales adquirir CDBCR.
El Deutsche Bank insistió en la compra “por ser de corto plazo, bajo riesgo, fácil negociación y ser un instrumento para aprovechar la potencial apreciación del nuevo sol basada en fundamentos macroeconómicos”.
Y lo siguen haciendo.
El BCR paga por sus CDBCR un interés en el rango de 5,5% a 6%, por encima de la tasa de referencia del BCR. El BCR emite dichos certificados cada vez que sale a la calle a comprar dólares. Son un instrumento para “esterilizar” la economía, inyectando o retirando la liquidez excedentaria.
Pero durante la crisis cambiaria de enero, el mecanismo se “mordió la cola”, admiten en el BCR. La masiva compra de CDBCR inundó el mercado de dólares. Para “retirar” esos dólares del sistema, el BCR emitió más certificados, que fueron adquiridos por los mismos especuladores que traían los dólares. El precio del dólar a inicios de enero en S/. 2,99 llegó a caer en cuestión de días a S/. 2,91.
La súbita apreciación del nuevo sol, más el interés que pagan los CDBCR, asegura un pingüe negocio a los especuladores.
“Hay un mito extendido que debido a la diferencia entre nuestra tasa de referencia y la FED, ingresó una cantidad bárbara de dólares”, insistió Velarde, la semana pasada. “No. El ataque especulativo ha sido básicamente por apreciación: para que el tipo de cambio se derrumbe”.
En el 2006, Colombia fue blanco de ataques especulativos similares; y Brasil también, donde el Real se apreció de 4 a 1,8 por dólar.
Un resultado semejante en el Perú hubiera tenido consecuencias particularmente devastadoras en vista de la singular dolarización de la economía nacional. Sin embargo, la carencia de instrumentos financieros adicionales, es decir, la poca profundidad del mercado de capitales, permitió al BCR contener la embestida con parcial éxito.
“Si te vas a lanzar a la piscina, por lo menos asegúrate que tenga 1,5 metros de profundidad”, resumió un técnico del BCR.
Al cierre de la presente edición, el dólar cotizó en S/. 2,90 – lo que significa una apreciación de la moneda nacional de aproximadamente 2% en las seis primeras semanas del año.
Sin embargo, al anular la emisión de certificados de corto plazo, y prohibir su transacción, los especuladores se han quedado con el grueso de los CDBCR en las manos, sin capacidad de rentabilizarlos en el corto plazo.
Velarde fue enfático en señalar que el BCR está dispuesto a recurrir a las reservas internacionales (US$ 30,000 millones), el encaje y una gama de otros mecanismos –al margen de la tasa de referencia–, para evitar el derrumbe del tipo de cambio de manera artificial.
El Swiss Bank esta semana parece haber sido el primer banco de inversión en el que ha calado el mensaje. Pero el daño de ese toro “cunero” ya está hecho. (Marco Zileri)