Economía La crisis de las hipotecas subprime norteamericana: la segunda ola.
Paquetón Sorpresa
Por falta de supervisión bancaria, el sistema financiero americano hace agua. La semana pasada se abrió un nuevo hueco al balde cuando no hubo postores para una subasta holandesa de bonos ARS de primera categoría. En CARETAS 2011 y 2013 se anunció que la crisis de los seguros arrastraría al conjunto del mercado de derivados, que incluye US$ 45 trillones de Credit Default Swaps (CDS). El drenaje comenzó, irónicamente, el día de San Valentín, cuando las casas de Wall Street, comenzando por Goldman Sachs, viendo fracasar la subasta de 1,000 lotes de Auction Rated Securities (ARS), procedieron a congelar los fondos de sus inversionistas en dichos títulos, pese a que se los habían vendido con la promesa de que tendrían una liquidez similar al efectivo.
Los ARS’s, como los CDS’s, se crearon ex profeso para ser comerciados al margen de la regulación bancaria. Son contratos privados mediante los cuales dos partes arreglan la compra y venta de títulos de deuda; el comprador paga al vendedor un premio para que el título esté asegurado contra un cese de pagos del emisor, y el vendedor se obliga a devolverle el capital e intereses en caso de dicho evento. El mercado de los ARS’s no es grande, comparado con el de CDS's. Bordea apenas los US$ 350,000 millones de deuda a largo plazo, pero sus emisores tienen la mejor reputación y el interés de sus bonos suele estar exonerado de impuestos; sus vendedores son las casas de Wall Street, y sus compradores son los ricos y poderosos: aquellos que usan como escolta a abogados litigantes. Los ARS’s fueron introducidos en 1988 por Goldman Sachs para darles liquidez inmediata a los bonos mediante subastas semanales que permiten transarlos y fijar su nueva tasa.