Turismo Atropellos urbanísticos de factura cusqueña contradicen la amenazante rebeldía en contra de la llamada Ley Bruce.
Cusco Perdiendo la Cabeza
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En 1992 se erigió este monumento a la testa de Pachacútec en las faldas del cerro Viva el Perú. Raúl Salízar, ex alcalde del Cusco, es el padre de la criatura. |
EL recordado Daniel Estrada, ex alcalde del Cusco entre el 84 y el 96, fue quien puso –literalmente– la primera piedra. En 1992, gracias a la colaboración del artista Fausto Espinoza Farfán, mandó construir el monumento al Cóndor Apuchin. La deidad se posa a la entrada del Cusco, en la zona de San Sebastián. Tras la muerte de Estrada en el 2003, se mandó construir alrededor del cóndor una plaza en homenaje a quien en vida era llamado el gran Qosqoruna.
Estrada también erigió el mirador de Pachacútec en 1991, obra que le tomó a Espinoza el monumental trabajo de dos años. El Pachacútec de Estrada aún se encuentra en el óvalo del mismo nombre. El mismo año empezó la familia de cinco pumas en piedra en la plazoleta de Santa Catalina (Pumapata). Otras de sus obras incluyen La Paccha de la Avenida El Sol, el Templo Inca del Coricancha (sólo el torreón es original), las fuentes “versallescas” y la ‘remodelación’ de San Blas. Todas con un marcado indigenismo que ha hecho escuela (sobre todo en el ex alcalde Raúl Salízar). Pudo ser peor: en 1972 se frustró la construcción de una estatua de Túpac Amaru en la Plaza de Armas del Cusco, monumento que el arquitecto Graziano Gasparini describió como un John Wayne a caballo).