Música El británico Ian Gillan de la banda Deep Purple: 40 años de alaridos.
La Voz Púrpura (VER)
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Sobre su reciente concierto privado en el Kremlin: “Cuando Medvedev, el próximo presidente, comenzó a escucharnos, la banda era ilegal en la Unión Soviética”. |
La cajetilla de cigarrillos puesta sobre la mesita sugiere que una de las voces más castigadas en la historia del rock no tiene todavía respiro. Ian Gillan confiesa 62 años y debilidad por la cerveza. Otros meticulosos de su generación, en cambio, cantan solo en zonas de no fumadores.
Su buena disposición no hace sospechar que acaba de someterse a otra conferencia de prensa en la que le preguntaron por quincuagésima vez sobre la historia de Smoke on the Water, la canción más emblemática de Deep Purple. Al día siguiente pasaron como un rodillo sobre el Estadio Nacional de Lima y, claro, tocaron Smoke.
La maraña genealógica de cuarenta años y 100 millones de discos vendidos incluye cuatro guitarristas, tres bajistas, dos tecladistas y un motor constante en el swing del batería Ian Paice. De los cuatro vocalistas Gillan es considerado con justicia la voz definitiva e integrante fundamental del canon de rock duro británico. Completan la formación actual el también clásico bajista Roger Glover, el teclista Don Airey y el guitarra Steve Morse. El último, un virtuoso norteamericano, reemplazó al genial y neurótico Ritchie Blackmore, entregado desde hace varios años a su pasión por la música medieval.
Los blogs dedicados a la banda albergan intensas discusiones sobre el concierto privado que ofreció el pasado 11 de febrero en el moscovita palacio del Kremlin. Era el show de aniversario de Gazprom, el gigante energético ruso cuyo presidente saliente ha sido designado por Vladimir Putin como su sucesor. Gillan defiende la decisión de aceptar conciertos privados de vez en cuando (“de jóvenes no hubiéramos sobrevivido sin ellos”) y aclara que los integrantes del grupo tienen opiniones políticas tan diversas que prefieren no discutirlas para llevar la fiesta en paz.
“Este tipo, Dimitri Medvedev es un viejo fan de Deep Purple. Irónicamente, cuando comenzó a escucharnos a los trece años, la banda era ilegal en la Unión Soviética. ¿Puedes imaginarlo? Escuchar eso de la boca del que probablemente será el próximo presidente de Rusia es bastante impactante. Antes que cayera el muro hice una gira con mi banda solista. Fui el primer artista occidental en varios países. Conocí un tipo en Berlín oriental que había estado encarcelado dos años por poseer Deep Purple In Rock (disco de 1970). Uno de mis mejores amigos en Polonia solía ser un traficante de discos. Como cigarrillos o diamantes. La primera vez que fuimos a Malasia, igual en China, se demoraron como un año para firmar el contrato. Querían asegurarse de que las letras de las canciones no provocarían insurrección o insultarían su cultura”.
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Los fanáticos llevaron a la conferencia de prensa vinilos peruanos de 45 pulgadas que se remontan a 1972. |
–¿Entonces no tocaron Knocking at Your Back Door? (canción de 1984 con sutiles metáforas alusivas al sexo contra natura).“No sabían lo que quería decir. Es la belleza del inglés: el doble significado”.
Para muchos entendidos, entre 1970 y 1973 Gillan fue el mejor cantante de rock de la historia. Luego de cuatro discos de estudio con Purple abandonó a la banda y se dedicó, según su propia admisión, “a vagar”, diseñar motocicletas y trabajar como una suerte de electricista. La sucesión de alineaciones disfuncionales del grupo comenzó entonces. Tres años más tarde inició su carrera solista y después, volvió a los reformados Purple para luego ser expulsado y, desde 1993, regresar por última vez. Es válido preguntarse qué hubiera pasado si no se hubiera marchado en el cenit de Purple hace 35 años.
“Es un perfecto ejemplo de cómo puedes tomar decisiones importantes que salen terriblemente mal. Pasé varios años pagando mi derecho de piso, aprendiendo sobre composición, tocar en vivo, tratando de mejorar mi técnica. El oficio, no el arte. Deep Purple era la cosa más maravillosa del mundo y pensé que las cosas no podían mejorar más. Voy a parar, dije, y así es como lo recuerdo. Roger (Glover, por entonces también fuera de la banda) me llamó para un concierto. Caminé hacia el escenario y me tocó este sentimiento. Mis hermanos y hermanas estaban allí. Fue increíble. Agarré la guitarra al día siguiente y compuse tres canciones. Ahora sé que el éxito es malentendido. Completamente. La gente pregunta cuántos discos de oro tienes o cuántos millones vendiste. Me dicen, tu mejor disco fue este o aquél. No. El mejor disco que hice vendió 5 mil copias. Accidentally On Purpose con Roger Glover (disco con toques electrónicos de 1989). Y al mejor concierto de mi vida asistieron cuarenta personas. Sesenta si cuentas a Keith Moon (hiperactivo baterista de The Who fallecido en 1978). Fue el primero con Deep Purple en el club Speakeasy de la calle Margaret en Londres. Cuando eres viejo ya trepaste la colina. Llegaste al valle y puedes ver muy lejos. Tienes perspectiva para el beneficio del largo plazo en lugar de la gratificación inmediata. Cuando eres un chico eres inmortal y vives la vida para ti. No entiendes la responsabilidad ni compartir las cosas. Tienes ideas muy simples. Una mascota favorita, un juego favorito, una postal favorita. No hay sofisticación y eso pasa cuando progresas en la vida. Lo encuentro fascinante. Y sí, cometí un gran, gran, gran, tremendo error al marcharme de Purple”.
Como le puede pasar a Robert Plant de Led Zeppelín, aquél Gillan de 1973 se convirtió en su propia competencia a partir de entonces. Los gritos acrobáticos no son los mismos. Pero con los años su voz adquirió nuevos matices y su fraseo se enriqueció notablemente. Y como se pudo atestiguar en el concierto de Lima, los latigazos vocales de Into the Fire todavía sacan chispas.
“Trato de ser lo más natural posible. No hago nada en particular para cuidar la voz pero durante los años con Ritchie Blackmore, por ejemplo, había mucha tensión. No solo yo, Jon Lord y (el baterista) Ian Paice tocaban rígidamente. No creo que la banda fuera muy buena entonces. Era excelente en los 70 porque nos peleábamos y eso no nos importaba. Pero luego, a medida que nos volvimos más viejos, era más incómodo y la música se volvió más constreñida. Era imposible cantar ese tipo de material a menos que te abandones completamente. Ya no canto Child in Time porque era más como un evento olímpico, incluso en aquellos días. Solía forzar la voz y tenía problemas de garganta todo el tiempo. Ponía en peligro el resto del material. Es un hecho de la vida. Pero mi rango normal es mejor de lo que era antes. Igual mi control del rango medio, que no me gustaba cuando era joven. Hace poco hicimos una nueva grabación de Speed King y dije, dios, suena mejor que en 1969”.
Luego de su retorno a la música nunca paró. Con Purple hace más de cien conciertos al año. La última víctima de aquel ritmo fue el tecladista y fundador Jon Lord, que se retiró en el 2002 tras la negativa del vocalista a tomarse un año sabático. Según Gillan, a su edad la voz no puede darse el lujo de largos períodos inactivos.
“Hacer tantos conciertos es como estar en la Marina. Una vez volví a casa después de una gira. Tres días después mi equipaje estaba en la entrada de la casa. Le dije a mi esposa, lo siento, estaba seguro de que ya había desempacado. Ella respondió que no me soportaba en la casa y había llamado a mi agente para programar algunos conciertos. El carro me recogió a la media hora”. (Enrique Chávez)