Política Día de la Fraternidad: AGP - Del Castillo: Hay quienes meten leña al fuego.
No Hay Primero Sin Segundo (VER)
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“Nadie será candidato del APRA sin el apoyo de Alan”, reconoce aprista cercano al fogón. “Pero Alan está condenado a darle el apoyo a un aprista”. |
Víctor Raúl Haya de la Torre era implacable con la indisciplina partidaria pero gozaba como un niño frente a los fuegos artificiales. El patriarca aprista esperaba siempre su inclusión en cada Día de la Fraternidad. Para acabar con el capricho, que consideraban un reflejo provinciano, los dirigentes del partido le informaron que las finanzas del partido no podrían cubrir el espectáculo.
Irreductible, Haya contestó que entonces sacaría de su propio dinero para contar con un final de fiesta digno de la fecha central aprista. Que, a propósito, era también su cumpleaños.
El gusto por otros fuegos artificiales se impuso en el actual partido de gobierno. La intensa oratoria del patriarca –y de su sucesor, el presidente Alan García– se enciende con todavía más drama: una larga historia de pugnas intestinas y zancadillas que poco tienen de fraternas. Toda esa carne se vuelve a poner en el asador cada 22 de febrero. En una era de Internet y pragmatismo político el Día de la Fraternidad puede parecer un evento cada vez más anacrónico. Pero en los códigos internos del partido sigue siendo indicativo de dónde se para cada uno.
Antaño el partido bullía por saber quienes precederían a Haya en el estrado la noche de las celebraciones. Hoy los guiños de García son interpretados por todos sus costados. Y en un partido tan dependiente de su líder como es éste apenas se comprende que la discusión por lo que ocurra en el futuro, la candidatura hacia el 2011, se adelante por lo menos un año antes de la fecha pertinente.
El premier Jorge del Castillo fue lanzado a la piscina de las especulaciones en pleno invierno electoral. Siendo todavía tan temprano cabe preguntarse también sobre los movimientos de sus compañeros rivales como Mauricio Mulder, Mercedes Cabanillas y Luis Alva Castro.
Fue el propio García quien encendió la mecha el viernes 8 de febrero. Y en Trujillo, nada menos. Presidía una reunión de gobernadores en el colegio Ramón Castilla cuando le respondió a Víctor López Orihuela, director de gobierno interior, “que ha dicho que a fines del 2011 dejaremos el gobierno. ¿Y quién le ha dicho que vamos a dejar el gobierno?”. Añadió que ya había encabezado unos cinco mil mítines y que estaba dispuesto a duplicar la cifra.
El auditorio de mayoría carnetizada estalló en aplausos y respondió con el cántico de “Alan reelección”. El presidente respondió después a los periodistas. “Yo dije ‘un momento, ¿por qué están condenados a irse los apristas en el 2011?’ Y si lo hacen bien se pueden quedar, pero eso no significa que hable a título personal. Yo soy muy adversario de personalizar las cosas a ese extremo”.
CON EL TERRENO DESBROZADO, las miradas se dirigieron al premier Jorge del Castillo. Como si de una aceitada estrategia se tratara, dos días después de la finta trujillana el primer ministro inauguró el programa Crecer en Cutervo, Cajamarca. Los periódicos respondieron con primeras planas sobre el supuesto aprovechamiento proselitista que hacía de su cargo.
El acto fue sumamente concurrido. Bien apertrechado bajo su sombrero de ala ancha y repartiendo besos y abrazos, Del Castillo parecía haber salido de una máquina del tiempo tras saltarse un par de añitos. El premier sostiene que la concentración fue programada para García, que canceló su presencia apenas horas antes.
Para rematar, tres días después, el 13 de febrero, el ministro del Interior Luis Alva Castro pronosticó que “Jorge del Castillo podría ser el próximo presidente del Perú. El APRA es una institución y su candidato ganará las elecciones”. Tratándose de su notorio rival dentro del gabinete, los buenos deseos eran como la torta de esta carátula de CARETAS, con una rata blanca en el lugar de la vela.
Entonces Del Castillo acusó la “sobreeexposición” y optó por una especie de cura de silencio que rompería el día 22. Todo indica, sin embargo, que no será uno de los oradores de las celebraciones centrales en Lima. La comisión política del partido se volvió a reunir con García el miércoles 20 por la mañana, igual al día anterior, para ultimar la lista de participantes. Integran la comisión Del Castillo, Alva Castro, el secretario general Mauricio Mulder, el presidente del Congreso Luis Gonzales Posada y los parlamentarios Javier Velásquez Quesquén y Luis Negreiros. La preside la congresista Mercedes Cabanillas. Aunque nada era confirmado al cierre de edición el propio AGP parecía seguro para cerrar el acto. Mulder compartiría la tarima.
Del Castillo sí piensa intervenir durante las celebraciones en Arequipa, el jueves 21. Dos días más tarde también asistirá al mitin en Trujillo pero no ha planificado pronunciar un discurso.
LAS RELACIONES ENTRE EL PRESIDENTE y su primer ministro parecen hoy estabilizadas. No siempre ha sido así, y en semanas recientes trascendieron desencuentros e incluso se habló de días en los cuales no existía comunicación.
¿Algo específico enojó a García? La versión más plausible es la relacionada con el Canal 11. Ricardo Belmont contrató a Miguel del Castillo, el hijo del premier, para que le ayude a reflotar el canal. Entre sus posibles “jales” destaca el periodista César Hildebrandt. Según el conspirativo orden de ideas, Del Castillo padre estaría detrás de una maquinaria mediática que juegue a su favor en los próximos años. “Mi hijo es un profesional de 31 años”, respondió en CARETAS 2013, “es un hombre hecho y derecho. No tengo absolutamente nada que ver”.
Consultado, el propio Miguel del Castillo ríe ante la posibilidad de un Hildebrandt “controlable”. Si bien el actual columnista del tabloide La Primera saludó la dura intervención del premier como testigo en el juicio de Alberto Fujimori, tampoco se ha inhibido para criticarlo ferozmente e incluso ventilarle asuntos familiares. La trayectoria del periodista, en realidad, justifica la risa de Miguel del Castillo.
La realidad es que el premier Del Castillo se aleja del factor candidatura todo lo que puede. “Tengo una función y debo estar mentalizado para cumplirla”, dice escueto.
No solo busca evitar las distracciones. También sabe que un título de candidato madrugador es quemante.
De hecho, tentar esa designación tendría validez para cualquier político con aspiraciones. Pero la mano de cartas de Del Castillo tiene en este caso ribetes de riesgo extremo. Cada vez se hace más evidente que, de ser posible, su objetivo es acompañar a García en el premierato durante toda la administración. Lo lógico es pensar que el desgaste del cargo drene políticamente al personaje para una candidatura posterior. Pero una de sus frases recurrentes resume los posibles planes: “el que no apuesta no gana”.
Muestra de ello fue la declaratoria del Estado de Emergencia en las regiones Lima, La Libertad y Áncash. Del Castillo la considera una medida eminentemente política y “una banderilla de fuego”. Si bien los cuatro muertos que dejó el paro agrario de esta semana perdieron la vida durante enfrentamientos con la Policía, la entrada en escena de las Fuerzas Armadas conlleva un peso mucho más significativo. Basta recordar los sucesos del 2003, cuando el estudiante Edy Quilca murió durante el segundo día de la medida de excepción en Puno. El desgaste para el gobierno, y para el entonces ministro de Defensa Aurelio Loret de Mola, fue evidente.
DESDE HACE MESES se sazona un intrincado ejercicio de futurología. Según este, García acaricia la idea de volver a lanzarse en el 2016, como se lo permitiría la Constitución. Puesto en dicho escenario el actual mandatario preferiría apoyar para el 2011 una suerte de coalición encabezada por un candidato no aprista. Los nombres de los alcaldes Luis Castañeda y Álex Kouri, que en el Callao ya había sellado una alianza electoral con el APRA en las últimas presidenciales, comenzaron a mencionarse constantemente. Los gestos de cortesía de García hacia ambos solo avivaban el rumor.
Un aprista con el ojo entrenado señala que la versión se coció el año pasado durante un almuerzo al que asistieron miembros de la cúpula del partido poco afectos a Del Castillo. “Nadie será candidato del APRA sin el apoyo de Alan”, reconoce el diligente compañero. “Pero Alan está condenado a darle el apoyo a un aprista”. Su discurso en Trujillo, con o sin segunda, confirmaría esa tendencia.
Un aficionado al boxeo que lo conoce compara el estilo de Del Castillo con el de Sugar Ray Leonard: técnico, rápido y de piernas ágiles. “No es Mano de Piedra Durán”, concluye sobre el panameño que le hacía honor al sobrenombre. De las tres famosas peleas donde ambos se enfrentaron, Leonard ganó dos luego de ser derrotado en la primera. Y ambas victorias fueron por puntos. (Enrique Chávez)