Internacional El 1 de marzo en la madrugada, helicópteros artillados de las FFAA de Colombia incursionaron en territorio ecuatoriano y dieron con la guarida del Nº 2 de las Farc, ‘Raúl Reyes’, y su Laptop.
El Golpe (VER)
UN día antes de que lo cazaran como a un conejo en el remolino del monte, ‘Raúl Reyes’ redactó un correo electrónico a sus camaradas del Secretariado. Consideraba favorable para la guerrilla la última liberación de secuestrados, pero las declaraciones de Luis Eladio Pérez planteaban nuevos retrocesos. Lejos de ablandarse por ningún grado del Síndrome de Estocolmo, el ex congresista cautivo durante seis años narró con pavoroso detalle las miserias a las que lo sometieron las FARC.
También contó del ensañamiento con el que trataban a la todavía secuestrada ex candidata presidencial Ingrid Betancourt. Cuando Pérez y Betancourt intentaron fugarse sin éxito los amarraron a un árbol y, así, los dejaron sin botas.
“Hasta donde conozco”, escribió Reyes, “esta señora es de temperamento volcánico, es grosera y provocadora con los guerrilleros encargados de cuidarla. Además, como sabe de imagen y semiología, las utiliza en impactar en contra de las FARC. Previendo los reclamos del emisario francés, pienso informarle de esta situación”.
Así procede la guerrilla patrocinada por Hugo Chávez. Castiga con ferocidad a los seres humanos que priva de su libertad durante interminables años y manipula a la comunidad internacional interesada en contribuir a terminar con ese infierno.
Los muchos textos encontrados en las tres computadoras laptop de Reyes, muerto en un operativo militar la mañana del 1 de marzo, son reveladores en varios quemantes aspectos. Pero ninguno es tan pertinente para entender la médula del conflicto que sacude a la región en los últimos días.
La liberación de los rehenes, uno de los dramas más extremos posibles, se ha convertido en un codiciado trofeo político. No solo para Hugo Chávez, metido de pico y patas en la desvirtuada causa guerrillera, sino para el francés Nicolás Sarkozy y, más recientemente, Rafael Correa.
No ceja la indignación del presidente ecuatoriano por la incursión militar colombiana en su país, pues el campamento de ‘Reyes’ se emplazaba en el lado ecuatoriano de la frontera. Pero las fuentes cercanas a esta hornilla coinciden en reconocer que todo se salió realmente de las manos cuando se dio a conocer el material de las computadoras del número 2 de las FARC.
Si bien el presidente colombiano Álvaro Uribe abrió demasiados frentes al meter a Ecuador y Venezuela en el mismo costal, y es cierto que esos dos gobiernos no parecen tener el mismo nivel de intimidad con la guerrilla, los escritos de ‘Reyes’ dan cuenta de los patéticos intentos de la administración de Correa por llevarse una tajada del pastel. En varias ocasiones se da cuenta del pedido del mandatario ecuatoriano, hecho a través de su ministro de Seguridad Gustavo Larrea, por que le “entreguen” algún plagiado de alto perfil como el hijo del profesor Paco Moncayo, que se hizo célebre al recorrer a pie buena parte del país y pelearse frente a las cámaras con Uribe.
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La revista Semana publicó información sobre “simulacro” venezolano de hipotético conflicto bélico con Colombia. |
Un enojado Correa llegó a Lima el martes 4 en búsqueda del apoyo de Alan García. Un observador lo comparó con “un presidente regional desbordado por las circunstancias”. Pero todo indica que la tercera pata de este trípode está mucho más untada de barro.
DEL DISCO DURO DE ‘REYES’ SE DESPRENDE QUE:
- Los vínculos directos entre Chávez y las FARC son directos y de vieja data. Tanto que la guerrilla le habría proporcionado unos US$ 50 mil mientras estaba en prisión en 1992 luego de su frustrado golpe de Estado.
- Otro miembro del secretariado, ‘Iván Márquez’, se refiere al apoyo de US$ 300 millones que Chávez ha hecho a la guerrilla.
- Los mandatos de la cúpula guerrillera son recurrentes en el sentido de apoyar cerradamente al venezolano. Un fragmento resume la situación: “Va proyecto de carta para el Presidente Chávez instándolo para que siga adelante con su labor humanitaria y de acuerdo a sus posibilidades logre interesar otros gobiernos del continente; con ello gana en su proyecto geopolítico y nosotros sin que lo digan vamos ganando reconocimiento como Fuerza Beligerante”. El estatus de beligerancia instigado por Chávez se ha convertido en la contingencia más grave de todo el proceso.
- El ministro venezolano de Interior y Justicia, Ramón Rodríguez Chacín, mantiene permanentes coordinaciones con las FARC y ha organizado reuniones –según correspondencia del 8 de octubre último– “sin conocimiento del gobierno colombiano”.
- En correo enviado a su máximo líder, ‘Manuel Marulanda’ (Tirofijo), dos miembros del secretariado, ‘Iván Márquez’ y ‘Rodrigo Granda’, se refieren a los negocios en marcha que las FARC tendrían en Venezuela. Mencionan cuotas de petróleo para que estas puedan negociar en el exterior e inversiones de la guerrilla en dicho país.
- Otras perlas de las FARC incluyen la compra de cincuenta kilos de uranio y misiles de Líbano. También la supervisión que ejercen sobre el negocio del narcotráfico.
ESTOS CONTENIDOS CAUSARON CONMOCIÓN entre los medios colombianos. La revista Semana, por ejemplo, puso en las calles una edición extraordinaria a tan solo dos días de su último número. Más del 85% de colombianos se mostraron de acuerdo con el operativo militar. Con las revelaciones de las laptops Uribe respondió a Correa y Chávez del modo extremo. La opción más conciliadora hubiera consistido en presentar las excusas a Ecuador y bajarle el perfil al encontronazo.
De todos modos, ‘Reyes’ es el primer miembro del Secretariado de las FARC, que se forjó una reputación de intocable y su muerte constituye probablemente el revés más serio, así sea en términos simbólicos, sufrido hasta ahora por la guerrilla. No es, valgan verdades, la primera vez que en la guerra contrasubversiva se traspasan fronteras de modo irregular (ver columna de Gustavo Gorriti).
En el contexto de la crisis diplomática la aparición de las computadoras equivale a algunas granaditas de uranio. Los cancilleres de la región intentan apretar juntos control, alt y suprimir para intentar apagar ese escándalo, al menos por el momento.
Los consejos que el presidente Alan García ofreció a Correa en Palacio de Gobierno, se basan en solicitar las disculpas de Colombia a Ecuador por la intromisión territorial, “deschavizar” la situación todo lo posible y dejar el resto de temas conflictivos para después.
El canciller José Antonio García Belaunde ha pasado la mayor parte de la semana al teléfono con sus homólogos. Especial protagonismo ha tenido el ministro brasileño Celso Amorim, que comparte lineamientos similares.
A pesar de la terapia de calmantes, García morigeró su reclamo ante Uribe al condenar también la “penetración ideológica y propagandística” de otros países. En el mismo tenor se pronunció el viceministro Gonzalo Gutiérrez durante su intervención ante la sesión de emergencia convocada el martes 4 en la Organización de Estados Americanos (OEA). En la región “se viene relajando peligrosamente el principio de no intervención y no participación en la vida política de otras naciones”, advirtió.
García tiene entre ceja y ceja el urticante papel que la agitación chavista juega en el Perú (ver nota aparte). La reciente captura de miembros del Movimiento Revolucionario Túpac Amaru vinculados con movimientos “boliviarianos” cruza claramente la raya de la legitimidad de la protesta social.
En la OEA impuso la conformación de una comisión, encabezada por su secretario general José Miguel Insulza, que determine in situ los alcances del operativo militar. Una reunión posterior de cancilleres ha sido pactada para el 17 de marzo. Al cierre de esta edición se esperaba la aprobación de la resolución que aceptaba las disculpas de Colombia por violar la soberanía ecuatoriana.
Mientras tanto la gira de Correa continuó por Brasil, Venezuela, Panamá y Nicaragua. Para el jueves y viernes estaba programado un encuentro de jefes de Estado del debilitado Grupo de Río en Republica Dominicana. A diferencia de Chávez y Uribe, García no tenía previsto asistir. Otros, como el boliviano Evo Morales, propusieron que el diálogo se desarrolle en el contexto del UNASUR, el embrión de la Comunidad Sudamericana de Naciones torcido por Chávez. La cumbre de ese organismo ha sido pospuesta varias veces luego del boche santiaguino con el rey de España. A fines de mes por fin se preveía una cita de ese organismo en Cartagena pero nada garantiza su realización.
Mientras tanto vuelven a soplar clarinadas fúnebres en torno a la Comunidad Andina de Naciones (CAN). Su secretario general, el ecuatoriano Freddy Ehlers, no niega la magnitud de la crisis puntuada por el rompimiento de las relaciones entre los tres países, pero confía en que “las más de setenta organizaciones de la sociedad civil” que funcionan alrededor de la CAN la mantengan a flote. “Seguimos funcionando en todo aspecto de cumplimiento de programas”, dice. “Los pueblos no pueden sufrir las consecuencias y tiene que encontrarse un camino a la garantía de la paz en las fronteras”.
Ello también se expresa en los US$ 6,000 millones que representa el comercio entre Colombia, Ecuador y Venezuela. En el último país se prohibió la entrada de camiones procedentes de Colombia.
El colombiano tuvo su retaliación en el anuncio de denunciar a Chávez por financiar a terroristas y grupos genocidas ante la Corte Penal Internacional de La Haya.
Uribe, que oculta cada vez menos sus cuestionables intenciones de volverse a reelegir, juega una carrera contra el reloj por debilitar a las FARC. Chávez, en cambio, las quiere en la cancha política y como un tentáculo de su aparato. Y gracias a su estrategia desbocada podría tener responsabilidad en la reciente muerte de su interlocutor.
‘REYES’, BAJITO, DE BARBA CANA y aspecto bonachón, se hizo conocido cuando fue el rostro más visible de las FARC mientras duró el despeje militar de San Vicente del Caguán. Este duró tres años y se inició el 7 de enero de 1999 para llevar a cabo unos imposibles diálogos de paz. El jefe guerrillero recorría el pueblo con sus corvas piernas de alicate y atendía regularmente a los periodistas. Hablaba con más propiedad que sus compañeros –provenía del Partido Comunista y no del aparato orgánico farquista–, pero tras los bastidores contribuyó a que la guerrilla incrementara su capacidad a punta de secuestros y narcotráfico.
Otro bombardeo, el que en febrero del 2002 signó el final de las conversaciones debido al doble juego guerrillero, lo cogió más prevenido. Por eso es paradójico que un oficial de inteligencia revelara a una radioemisora colombiana que su final, y el de otros dieciséis guerrilleros, se posibilitó gracias a una llamada que un eufórico Hugo Chávez le hizo el miércoles 27 luego de la última liberación de secuestrados entregados a Venezuela. El comandante tenía que agradecerle la nueva muestra de buena voluntad. La lengua lo había vuelto a traicionar.