domingo 17 de febrero de 2013
Usuarios
e-mail:
Contraseña:
¿Olvidó su contraseña?
InstruccionesHáganos su Página de InicioAgréguenos a sus Favoritos
 
 
 
Edición 2018

13/Mar/2008
 
 
Secciones
Acceso libre Nos Escriben ...VER
Acceso libre ActualidadVER
Acceso libre PolíticaVER
Acceso libre JusticiaVER
Acceso libre InternacionalVER
Sólo para usuarios suscritos Mar de Fondo
Acceso libre Ellos&EllasVER
Sólo para usuarios suscritos Bienes & Servicios
Sólo para usuarios suscritos Cultura
Sólo para usuarios suscritos Caretas TV
Sólo para usuarios suscritos El Misterio de la Poesía
Sólo para usuarios suscritos Quino
Acceso libre Salud y BienestarVER
Columnistas
Sólo para usuarios suscritos Raúl Vargas
Sólo para usuarios suscritos Gustavo Gorriti
Sólo para usuarios suscritos Augusto Elmore
Sólo para usuarios suscritos Jaime Bedoya
Sólo para usuarios suscritos Luis E. Lama
Sólo para usuarios suscritos Nicholas Asheshov
Ediciones
anteriores


Última Edición: 2270
Otras Ediciones Anteriores
 
 

Inicio > Revista

Internacional Ante las dificultades para definir un triunfador, ¿formarán un ‘dream team’?

La Perspectiva Demócrata (VER)

3 imágenes disponibles FOTOS  PDF 

Ver galería

Clinton, 60 y ex primera dama, vislumbra la posibilidad candidatear con Obama, 48 y senador primerizo, en la vicepresidencia. Pero éste no dice OK.

Desde Nueva York. En la democracia hay a veces procesos duros y agotadores, y el espectáculo no termina, como dicen aquí, “hasta que cante la gorda”.

Entre las ideas políticas de los candidatos demócratas Barack Obama y Hillary Clinton no hay diferencias importantes, y en cuanto a popularidad entre los votantes de su partido, tampoco, y allí está ahora el problema.

Se habría llegado a una definición con una clara victoria de Obama en las últimas contiendas de Texas y Ohio. Los sabios del Partido Demócrata tenían preparado un guión para ese caso: iban a pedir insistentemente a Clinton que no prolongara la agonía y que cediera la nominación a Obama.

Sin embargo, para los triunfos de Clinton los sabios no tenían guión, y ahora la perspectiva de meses de lucha electoral sin la posibilidad matemática de que uno de los dos llegara a la convención demócrata en agosto con la nominación en su bolsillo –una situación indefinida a solo 9 semanas de las elecciones nacionales del 4 de noviembre.

Todo esto mientras el Partido Republicano, que ha renovado la estrategia de la política de ataques, como deporte de sangre, va a tener 8 meses para golpear a los demócratas indecisos.

Los sabios demócratas están de acuerdo en que hay que evitar eso. ¿Pero cómo? Detrás de las puertas del partido no se habla de otro tema.

Primera consideración: al consolidarse la candidatura republicana de John McCain, la ventaja está con los demócratas. Tanto Obama como Clinton superan a McCain en las últimas encuestas generales.

El abrazo que el presidente Bush le dio a McCain en la Casa Blanca el miércoles 5 abre un nuevo flanco para el discurso demócrata: el opositor no es el héroe de guerra John McCain sino un híbrido “McCain-Bush”. Con ese McCain asume la economía en crisis de Bush, las guerras, y sobre todo la impopularidad de Bush, que en términos norteamericanos ha bajado a niveles históricos para un presidente en su último año. El contraste es embarazoso: 30% de aprobación mientras McCain ha gozado de niveles estratosféricos, superando a veces el 70%.

El abrazo de la Casa Blanca no fue literalmente físico, pero en You-Tube ya circula un video de la campaña electoral de 2004 en el que Bush envuelve a McCain en sus brazos y lo besa en la frente.

El problema para Obama-Clinton es que no pueden enfrentar con efectividad a “McCain-Bush” mientras están gastando energías atacándose mutuamente.

Los demócratas tienen que solucionar este impasse para entrar con ganas a luchar con los republicanos.

Eso de seguir la pugna en los 10 estados en que quedan primarias solo derrama sangre demócrata.

La solución que se conversa en las últimos 48 horas es la de llegar a una candidatura conjunta un –“joint ticket”. El senador demócrata de Ohio (y superdelegado no-comprometido) Sherrod Brown lo recomendó hoy en la radio NPR: “¿Candidatura conjunta? Sí, hace un mes no lo habría dicho, pero ahora pienso que es la solución”.

Hillary Clinton también lo comentó después de los resultados de Ohio y Texas. “Puede que la fórmula vaya por allí pero, claro, tenemos que decidir quién la encabeza.”

La palabra “inevitable”, dudosa, por cierto, se vislumbra de nuevo frente a la candidatura conjunta. Obama también ha comentado el asunto, diciendo que una conversación sobre el tema sería “prematura” –prueba segura de que las conversaciones ya están entabladas.

Alternativa dos para los demócratas: consiste en que el proceso para afinar preferencias y posibilidades de una victoria contra McCain termine en dos meses más.

La clave sería encontrar un mecanismo para rehacer las primarias falladas de Florida y Michigan, dos estados grandes e importantes para la elección general.

Es complicado el problema. Ambos estados adelantaron sus primarias desafiando las reglas de juego del Partido Demócrata nacional y sus centenares de delegados no cuentan.

Pero en los últimos días, dice la revista normalmente bien informada Político, ha ganado apoyo entre los líderes demócratas la idea de hacer borrón y cuenta nueva, repitiendo lo procesos en la primera semana de junio, junto con las primarias en los estados de Montana y South Dakota.

La idea es que en junio la votación en estos dos estados grandes serviría para fortalecer el momentum que tenga (supuestamente) un candidato u otro. Entonces, según la teoría, los 350 superdelegados no comprometidos podrían pronunciarse y decidir la nominación.

El Partido Demócrata tendría que financiar el costo de la nueva elección, pero valdría la pena, según el ex miembro del comité de reglas Ted Devine: “Tendría un costo millonario, pero nadie ha dicho que la democracia fuera barata”.

Entonces las alternativas están entre el milagro de la nómina conjunta Obama-Clinton/Clinton-Obama y la prolongación de la incertidumbre. Hay que agregar que Sr. Devine no ha dicho que la democracia sea eficiente. El proceso tiene que agotarse –hasta que cante la gorda. (Por: John Dinges Ciper *)

----------------
* John Dinges es codirector de CIPER, el Centro de Investigación e Investigación Periodística, y profesor de Columbia University.


 


anterior

enviar

imprimir

siguiente
Búsqueda | Mensaje | Revista