Política Este fin de semana AGP emprende viaje a Japón y China.
La Agenda Asiática (VER)
 |
En el 2004, AGP en la Muralla China, de donde regresó entonado. |
El presidente Alan García partirá el sábado 15 por la madrugada a cumplir con su pospuesta visita de Estado a Japón y China. Irá acompañado por el canciller, José Antonio García Belaunde, el ministro de Agricultura, Ismael Benavides, el de Energía, Juan Valdivia, el de Vivienda, Enrique Cornejo, y el viceministro de Pesquería, Alfonso Miranda. También viajarán con él unos veinte empresarios peruanos y el presidente del reactivado Comité Empresarial Peruano Japonés, Luis Vega Montefiori. En Tokio García será recibido por el emperador Akihito y el primer ministro Yasuo Fukuda. La visita, con la que se pretende descongelar las relaciones entre los dos países tras la tensión vivida con el caso del ex presidente Alberto Fujimori, servirá para marcar el inicio de las negociaciones del acuerdo de promoción y protección recíproca de inversiones. El Perú remarcará su interés en concretar un TLC con Japón. Ambos gobiernos firmarán una declaración conjunta sobre medio ambiente y cambio climático. Japón es el cuarto socio comercial del Perú, con una balanza comercial de US$ 2,900 millones en el 2007. Representa 61% más que en el año previo. El miércoles 19 y el jueves 20 la delegación seguirá con la visita a China. AGP sostendrá encuentros con el presidente chino, Hu Jintao, y el destacado miembro del buró político del Partido Comunista, Wu Bangguo, quien también es presidente del comité permanente de la décima Asamblea Popular Nacional. El jueves García desayunará con empresarios chinos interesados en incrementar la inversión en el Perú.
Como se lee en el siguiente artículo, la preocupación ambiental no es el fuerte de China pero será suscrito un convenio de cooperación económica y técnica, un memorando de entendimiento para la promoción y desarrollo de inversiones en minería, hidrocarburos y electricidad y un tratado de cooperación judicial en materia civil y comercial.
China es el segundo socio comercial del Perú y el intercambio comercial llegó a los US$ 5,292 millones en el 2007. En la actualidad se adelantan negociaciones para firmar un TLC entre los dos países.
La China de Jintao
LA China que visitará Alan García tiene, por lo menos, problemas serios en cinco frentes:
- La corrupción, que tiene raíces seculares. El presidente Mao, cuyo retrato adorna los billetes de 100 yuan se dedicaba, durante las funciones de los ballets de niñas en su palacio, a escoger algunas para su solaz privado, que eran conducidas a sus habitaciones por obsequiosos funcionarios del partido. Ese mismo partido gobierna hoy. La militancia en él marca la principal diferencia entre los que tienen y pueden, y los que no.
- El medio ambiente, cuyo deterioro ha llegado a un grado trágico. Sin embargo, las ONG’s son omnipresentes y algunas de sus denuncias vuelven como bumerán sobre Estados Unidos. Resulta que una parte de la industria americana se mantiene limpia porque la sucia se reubicó en China. El caso de la energía sucia y los desperdicios tóxicos en la producción de paneles para energía solar limpia es patético.
- La calidad productiva. Para los que saben del tema, mantener en el largo plazo las tasas de crecimiento registradas por la industria china es algo imposible. Las fisuras, en efecto, se han comenzado a multiplicar y ponen presión sobre los costos. Prácticamente no hay rama de actividad, desde los medicamentos hasta los juguetes, donde la falta de control de calidad no haya causado catástrofes. El caso de más de 350 muertes en los hospitales de Panamá el 2006 dice lo suficiente.
- El descontento social. Para nadie es nuevo que la protesta social va de la mano con el progreso, porque la inversión privada permite que afloren los derechos reprimidos. En China, hay 100 millones que tienen algo o todo, pero 1,200 millones que no tienen nada. Según cifras gubernamentales que deben ser tomadas con pinzas, hay unas 2,000 marchas de protesta por semana, de las cuales un 5% termina en enfrentamientos con la policía. Aunque no hay datos ciertos, se estima que las protestas se deben en partes iguales a reclamos laborales y a demandas contra la contaminación.
- El reclamo laboral. En una sociedad donde la prédica comunista enseña que los excedentes o utilidades de las empresas son una expropiación, no hay forma de evitar la emergencia de las demandas laborales, aunque el partido controle los sindicatos. Sin embargo, es evidente que el aumento anual de 18% registrado por los alimentos en enero, hará difícil que las empresas puedan embolsarse los márgenes de ganancia de sus exportaciones sin aumentar las remuneraciones de sus trabajadores.
Hay quienes confían que la economía china es uno de los amortiguadores mundiales del dramático frenazo de la economía norteamericana como consecuencia de la crisis hipotecaria subprime y la amenaza de inflación.
Pero si China empieza a exportar su inflación a EE.UU. la crisis económica internacional corre el riesgo de entrar a un peligroso espiral De acuerdo al reporte semanal de Scotiabank el precio de las importaciones de EE.UU. desde China (el 15% del valor de la canasta importadora aumentó en 3,3% en enero) representó el 14% de incremento del precio de importación (sin petróleo) en enero.
Irónicamente, la principal arma de la Reserva Federal de EE.UU. (FED) para controlar la inflación es la propia crisis hipotecaria. Eso se debe a que por ella los bancos han perdido más de $ 150,000 millones y no han bajado las tasas de interés de sus préstamos pese a que la FED ya redujo las suyas en 2.25%. En otras palabras, el spread de los préstamos bancarios está haciendo el papel antinflacionario que la FED obtiene habitualmente elevando sus tasas. Como es lógico, esto les ha puesto los pelos de punta a los fondos de inversión, sobre todo ahora que los bancos les han aumentado el costo del “corte de pelo”. Efectivamente, los bancos llaman “hair cut” al porcentaje que requieren de los fondos como garantía para las compras de valores al crédito. El 3% arriba mencionado lo han subido al 30%.
El problema es que la inflación está en su punto más serio de los últimos 20 años, y hay que resolverlo. Ese ha sido el mensaje del Banco Central Europeo al mantener inalteradas sus tasas la semana anterior. Todos saben que la economía no resiste con el petróleo a US$ 100 por barril, y las recientes alzas de precios, incluyendo las de los metales, recuerdan, irremediablemente, las crisis petroleras de los años 70’s y 80’s. No obstante, la situación del sistema financiero es distinta. Antes, los exportadores de petróleo, poco sofisticados en las artes financieras, entregaban sus excedentes a los bancos de Wall Street para que los administren. Actualmente, con lo que aprendieron en las escuelas de negocios de Estados Unidos, usan sus excedentes para comprar dichos bancos, que siguen sumando pérdidas. Eso no lo quiere el gobierno americano y, para evitarlo, bajará la tasa de interés si es necesario hasta cero, regalándole el capital a los bancos. Total, se espera que eso no haga presión sobre la inflación porque, mientras la crisis hipotecaria no toque fondo, los bancos comerciales no ablandarán los préstamos.
Lo único que puede malograr el guiso es China, si exporta a Estados Unidos su inflación interna, que registró en enero. Estados Unidos le hace la corte a diario pero China tiene otros problemas por resolver antes de ayudar a Estados Unidos en lavar los platos del banquete de Wall Street.