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Derechos Humanos Del mayor EP Santiago Martin Rivas en Huacho

Grupo Colina:
Rastro de Sangre

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Jacqueline y Jessica Yauri en la playa Hornillos, donde el Grupo Colina asesinó a su padre.

Jessica y Jacqueline Yauri señalan a lo lejos una cruz en la playa Hornillos, a cinco minutos de la ciudad de Huacho. “Allí mataron a nuestro padre”, afirman convencidas. Llevan una fotografía en blanco y negro que Pedro Yauri Bustamante (33) se tomó poco antes de morir, en 1992. El juicio seguido a Alberto Fujimori ha revivido las heridas de quienes sufrieron las atrocidades perpetradas por el mayor EP (r) Santiago Martin Rivas y el Grupo Colina. Hoy, 16 años después, Jessica y Jacqueline aún exigen justicia por el asesinato de su padre.

Yauri era conductor del programa ‘Punto Final’ de Radio Universal de esta ciudad. Desde esa trinchera denunció actos de corrupción de funcionarios públicos, además de abusos cometidos por las fuerzas del orden en el contexto de la lucha contra el terrorismo. El norte chico era, por ese entonces, considerado “zona roja” por la presencia senderista. Entre enero de 1991 y junio de 1992 se registraron 126 atentados en la zona.

Poco antes de su desaparición, Yauri denunció que Rafael Ventocilla Rojas y sus hijos, Alejandro, Agripino y Simón, habían sido detenidos por cargos de terrorismo y torturados en la base militar de Atahuampa, en Huacho, el 25 de mayo de 1992. Todos fueron liberados gracias a la presión que ejercieron las denuncias radiales del periodista.

El domingo 24 de junio de 1992, Pedro Yauri pasó la tarde con sus hijas, viendo televisión y comiendo frutas. Al caer la noche se despidió de ellas con un “nos vemos luego”. Iba al pequeño local que había alquilado en la calle Sáenz Peña, al costado del Casino de Huacho y donde guardaba el equipo radial que utilizaba en sus emisiones diarias. Allí lo esperaba su padre, don Anastacio, que lo ayudaba con la vigilancia.

A las 2:00 a.m. unos golpes en la puerta despertaron a las hijas del periodista. Era don Anastasio. Tenía las manos amarradas y una expresión de pavor: “Se han llevado a Pedro”, dijo. Contó que, horas antes, siete sujetos vestidos como comandos ingresaron al local “armados y alterados”. Luego de golpearlo, amarraron al anciano y le cubrieron la cabeza con una frazada. Después se llevaron al periodista.

A la mañana siguiente, los cadáveres de seis miembros de la familia Ventocilla fueron encontrados en el caserío de Balconcillo, a 8 kilómetros de la carretera Huaura-Sayán. Pero a diferencia de los Ventocilla, el cuerpo del periodista nunca apareció. “Siento que mi padre no está tranquilo, quiere que lo encontremos y demos cristiana sepultura”, dice Jessica. Ella y su hermana Jacqueline tenían 12 y 9 años, respectivamente, cuando ocurrieron los hechos. Recién supieron lo que ocurrió realmente con el inicio del megajuicio oral al Grupo Colina y luego de oír los testimonios que brindaron ex agentes y colaboradores eficaces de ese mismo destacamento en el proceso a Fujimori.

El ex agente Julio Chuqui testificó que Yauri fue trasladado a la playa Hornillos en una camioneta conducida por el mayor EP (r) Carlos Pichingue. En la playa, Pichingue entregó al periodista a Martin Rivas, jefe operativo del grupo, quien lo interrogó respecto a sus presuntas vinculaciones con el MRTA. Le pedía nombres y direcciones, pero Yauri se negaba a contestarle. Martin Rivas ordenó golpear al periodista y hasta lo obligó a cavar su propia tumba. “Martin se reía”, declaró Chuqui.

Yauri, ensangrentado, insistió en que sólo era un periodista y esto enfadó aún más a Martin Rivas. “¡Se va!”, recuerda Chuqui que ordenó el jefe de Colina. Lo que sucedió luego lo contó, inicios de febrero, el ex agente Jorge Ortiz, ‘Tamalón’, durante el juicio a Fujimori. “Chuqui quería que lo mate, pero como yo tenía una ametralladora G3, me negué. Entonces, mortificado, Chuqui le disparó una ráfaga y me dio su arma. Le hice dos disparos más”, sostuvo.

El rastro del Grupo Colina en Huacho y en el Santa, Chimbote, donde abundan los dramáticos testimonios (CARETAS 2018), no forman parte de la acusación contra Fujimori, pero sepultan aún más a Martin Rivas.

“Nunca me voy a sentir satisfecha así los condenen de por vida (a Martin Rivas y a Colina) porque nadie me va a devolver a mi padre”, afirma Jessica Yauri. “Sólo queremos que nos digan dónde está su cuerpo”. (Patricia Caycho).


 


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