Medio Ambiente In Fraganti: Pruebas gráficas de cruel caza de lobos en Barlovento y sus desalmados responsables.
Masacre en Paracas
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Prueba fehaciente: dramáticos momentos finales de lobo capturado, el 25 de febrero último. |
Gruñendo sobre las olas de la paradisíaca playa Barlovento, en el extremo sur de la Reserva Nacional de Paracas, un imponente lobo de mar retoza sobre cristalinas aguas. De pronto, avizora dos lanchas avanzando a izquierda y derecha. Súbitamente, es atrapado por una gruesa y extensa red de pesca que lo enreda y arrastra hasta la orilla.
De las lanchas descienden ocho pescadores a revisar su botín. Al jalar la red, sienten la descomunal resistencia del lobo que lucha por liberarse, pero sólo logra sangrar y enredarse más. Ante esto, un integrante del grupo coge una pica y fríamente le quita la vida. Con el animal muerto, recuperan la malla y salen nuevamente a pescar. En ese mismo escenario yacen –rodeados de buitres– otros cuatro lobos muertos por ellos.
El testigo del lamentable espectáculo, ocurrido el pasado 25 de febrero, fue el ingeniero agrónomo Luis Bello, pescador aficionado y común concurrente de Barlovento. Él logró fotografiar a los autores de la execrable matanza e identificar al jefe de los pescadores: José Gamero Piérola. Pero Bello aclara que este no es el único delito que cometen: “Están haciendo una pesca ilegal –comenta–. En las primeras cinco millas marinas sólo se puede poner las redes como cortina. Pero ellos hacen pesca de arrastre y eso está penado por ley”. Y por si fuera poco, lo hacen en esta Área Natural Protegida, hogar de más de cinco mil lobos marinos.
Los responsables de controlar estas actividades son el Instituto Nacional de Recursos Naturales y la Dirección General de Capitanías y Guardacostas. “A ambos se les ha comunicado –prosigue Bello, quien ha visto repetirse esta escena en más de una ocasión–. Fueron tres veces, pero los pescadores siempre regresaban”. Que tomen nota las autoridades: esto se debe frenar.