Vida Moderna Tras inusitado protagonismo de los emos, otras subculturas enseñan su faz juvenil.
Góticos, Emos y Folks
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Electro GóticosPop gótico fusionado con música electrónica. Claudia Pacheco (en la foto con su novio) forma el dúo junto a Rafael Mercado. |
Yo también me cortaría las venas si hiciera música tan mala. La frase se le adjudica a Michael Bolton, cantautor que no necesita ayuda para provocar sus propios suicidios colectivos. Más allá de la calidad de la música en discusión, la cita ayuda a bocetear el estereotipo que se maneja sobre los llamados emos, un subgrupo social que ha destacado más por su apariencia que por sus canciones. Dentro del paquete de accesorios, los chuzos y cortes en los brazos son moneda corriente en el cliché emo. Calma, padres de familia. La idiosincracia emo sólo ha calado hondo en su aspecto epidérmico: el maquillaje y el vestir.
Cierto día, los hijos del subproletariado punk descubrieron que hasta los más machos se enamoran. Así, del lado más emotivo del hardcore (con sede en Washington D.C.), surgieron los ya populares emo. Ellos llenan sus oídos de hardcore emocional o punk emotivo. Grupos como My Chemical Romance Panda, Jimmy Eat World o New Found Glory. Es decir, tempo rápido y distorsión agresiva acompañados de una melodía dramática con letras sentimentales o lastimeras. La fricción entre ambas sensibilidades presuntamente opuestas refleja la tensión producto de sensaciones contradictorias que terminan por confundir e inmovilizar al emo o, en el peor de los casos, tupamarizarlo emocionalmente. El clásico “te amo pero ojalá te mueras” se caricaturiza en polos de los Happy Tree Friends (tiernos y sangrientos) y La melancólica muerte del Chico Ostra (Tim Burton), o en ilustraciones de calaveras rosadas, corazones sangrantes y rosas con espinas. Eros y Tánatos, caminando juntos y de la mano. George Bataille, quizás el ensayista que mejor ha dilucidado el tándem sexo-muerte, no llegó a vivir lo suficiente para ver una de sus obras (Historia del ojo, de la colección La sonrisa vertical, con prólogo de Mario Vargas Llosa) convertida en teatro para emos chilenos (Simone… una prohibida comedia).
Por supuesto, los conceptos sociales y géneros musicales son aproximaciones consensuales. En los foros de opinión y el submundo de Galerías Brasil existen debates larguísimos sobre cuál es la medida oficial de un flequillo emo, y si un cerquillo a la derecha es más emo que uno a la izquierda (como el de Hitler, para muchos el primer proto emo). Una clasificación no es una ciencia exacta ni una taxonomía. No es un pájaro, tampoco un avión: es sólo un emo.
Especies Y Especimenes
El escándalo de los falsos emos en el programa Enemigos Íntimos logró la atención mediática que ninguna banda peruana estuvo siquiera cerca de conseguir (de forma análoga a las primeras planas que se granjeó Leusemia tras el affaire Sanguinetti). Pero también abrió la compuerta de la represa por donde una caterva de subespecies no-tan-subterráneas ha salido a flote.
Allí están los amantes del hip hop, que junto a sus primos reggaetoneros manejan páginas web (Vg. www.peruhiphop.tk), sellos y hasta revistas (Rototón Perú) desde fines de los noventa. Algunas de las bandas como Fortaleza, Bravo, Clan Urbano y MC Francia han participado en conciertos de Red Bull e incluso en festivales como el Primer Festival Nacional de Hip Hop Perú 2005 en el Parque de la Reserva. El más exitoso es sin duda Inmortal Technique, peruano-que-triunfa-en-el-extranjero. Los seguidores de la música electrónica bailable, en cambio, tienen una prehistoria algo más larga que se origina en las discotecas Mamut y Blue Buda de Miraflores, y Plataforma 1 de Comas. Tienen portales como Zona Rave, músicos representativos en el extranjero como Aldo Linares (Benicàssim, FIB Heineken 2007) y, en menor medida, Rodrigo Lozano. Además, han disfrutado de numerosos festivales y conciertos del siempre cambiante top ten de DJ’s mundiales (con Paul Oakenfold a la cabeza).
Por su lado, la comunidad gótica –que se codea con los emos, la minoría que gusta de la música industrial de grupos como Nine Inch Nails y los vampiros– sigue teniendo en Lince y Santa Beatriz sus bastiones. Es quizás el subgrupo más amplio, pues tiene décadas de historia, discotecas y ‘huecos’ históricos (No Helden, Nueva Helden, Vampyros) y lustros esperando a The Cure. Mientras, disfrutan de un sinfín de bandas dark que sería vano intentar enumerar.
Finalmente –para efectos de un rápido escaneo a los géneros en boga– ninguna lista de clanes urbanos estaría lista sin el fenómeno de la temporada 2007-2008. Léase la llamada tercera ola de la chicha. Dando por sentado, claro, que la primera ola estuvo encabezada por Los Shapis y la segunda por la tecnocumbia. Esta tercera cubre más allá de los cinco cerros que otrora definían los límites limeños. Siguiendo esa vertiente arribamos al último grito de la moda: disfrazarse de cholo. Mecharse en conciertos chicha, usar bividís fosforescentes y dejarse una cola o mullet en el cabello como ‘El Puma’ Carranza, Lou Reed o cualquier cobrador de combi. No basta con escuchar a Los Destellos a través de Bareto o vestir un simple polo de El Micro: hay que ir más allá si se quiere ser un cholo auténtico y no un simple posero. Es imperativo colgar un CD del retrovisor del carro, enchularlo con stickers de combi (“Rosita te amo”) o, mejor aún, hacer calcomanías de tigre de esas que se pegan en los camiones –nada más cholo que un camionero– y luego exponerlas en una galería de arte (ver CARETAS 2019). La galería de arte es un elemento importante: hay que dejar bien en claro que sólo es un disfraz.
Los jóvenes a la obra. (C.C.)
Detector de Emos
1. Polo small. O polo de la hermana.
2. Ropa negra.
3. Pantalones de pitillo
4. Delgadez extrema. Para poder usar pantalones de pitillo y polos small.
5. Calzoncillos visibles. Muy apreciado entre las emo damas.
6. Accesorios. Pulseras, tatuajes, anteojos oscuros, maquillaje, pasadores de colores.
7. Cerquillo, flequillo. Un emo se siente miserable. Ergo, esconde su rostro.
8. Autoconmiseración, desidia. Una pizca de masoquismo. Nada importa tanto.
9. Egocentrismo. Tienen myspace, facebook, hi5 o fotolog para exhibirse.