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Sociedad. Reservas religiosas atraviesan debate sobre “ley de divorcio rápido”.

Cortar por lo Santo

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Si alguna vez me caso será por impulso; tal como un hombre se pega un tiro.


Frase y cinismo atribuidos al periodista y notorio provocador norteamericano Henry Louis Mencken (1880- 1956), que se llegó a casar en 1930 con la escritora y crítica literaria Sara Haardt, luego de un cortejo de varios años, dicho sea de paso.

No es el matrimonio irresponsable aquello que promueve la mentada “ley de divorcio rápido”, ha explicado su impulsadora, la congresista Rosario Sasieta (AP). Por lo menos no es lo que pretende. Y el Pleno parece haberlo entendido así, pues en la primera votación del 13 de marzo, el Congreso aprobó 61 a 8 (con 12 abstenciones) el proyecto que faculta a municipios y notarías para otorgar el divorcio por mutuo acuerdo, acelerando así un proceso judicial que puede ser tan largo y tortuoso –y costoso– como el mismo malogrado matrimonio. Esta semana se llevaría a cabo la segunda y definitiva votación del proyecto antes de que pueda pasar al Ejecutivo para su promulgación.

Pero la polémica era de esperarse. Si bien el Colegio de Notarios de Lima ha saludado la pronta reacción del Congreso (lo cual no quita que su decano, Eduardo Laos, ha aconsejado que la ley se aplique sólo a parejas sin hijos menores de edad), Walter Gutiérrez, decano del Colegio de Abogados de Lima, ha apuntado que dicha norma no aliviará la carga del Poder Judicial y que muchas municipalidades no estarían preparadas para asumir la responsabilidad. Por otro lado, mientras la jueza Janet Tello, presidenta de la Segunda Sala Especializada de Familia, explicó que en Lima la carga procesal de los juzgados de familia suma 32 mil expedientes, 13 mil de los cuales se refieren a separación convencional, la titular del 18o Juzgado de Familia, María Margarita Rentaría Durand, tiene en su haber 191 quejas e investigaciones en la Oficina Distrital del Control de la Magistratura (Odicma), las que derivaron en 22 sanciones entre apercibimientos y multas. La mayoría por denuncias de maltrato en su corte, hechas por los mismos litigantes.

Hasta que el Municipio los Separe

Datos curiosamente reales acerca del divorcio y del matrimonio alrededor del mundo.

A lo bestia
En febrero del 2006 el sudanés Charles Tombe fue encontrado sosteniendo relaciones sexuales con la cabra de su vecino (animal a la que luego se apodaría Rosa). El Consejo de los Mayores le ordenó pagar el equivalente a 50 dólares. Y que se case con Rosa.

Matrimonio infantil
Según estudio del 2005 de la UNICEF, el 10% de jóvenes peruanas entre 15 y 19 años estaban casadas. Nigeria tenía la cifra más alta, con el 60%.

Sí se puede
El 20 de marzo murió Bertha Nalley a los 102 años, cuyo longevo matrimonio duró 80. Estuvo a punto de ingresar al Récord de Guinness como el más largo pero su esposo Roy Adams murió el año pasado, 2 meses antes de que se les inscribiera.

Novio a la fuerza
Un artículo del 2007 de la BBC da cuenta de una costumbre en la India, según la cual algunas familias sin dinero para la dote de sus hijas secuestran a un distraído novio en potencia y lo obligan a casarse a punta de arma, golpes o dejándolo sin comer por días.

Ni cantidad ni calidad
El matrimonio más corto duró 90 minutos de diciembre del 2004 en Inglaterra. Los recién casados Scott McKie, 23, y Victoria Anderson, 40, empezaron a pelearse por las galanterías del novio con las damas de honor. Ceniceros y puños volaron, y MacKie pasó la noche en la cárcel. Solo.

Grito en el cielo

Y como en toda discusión que gire alrededor de familia, niñez o sexo, la Iglesia también ha dejado sentir su posición. Una que ya otras veces parece haber tenido injerencia –cosa cuestionable, por cierto– en decisiones judiciales y políticas. La distribución gratuita en el Perú de la llamada “píldora del día siguiente”, o Anticonceptivo Oral de Emergencia, en la que una ONG católica puso y ganó en primera instancia un recurso de amparo en contra del Ministerio de Salud, es un ejemplo reciente.

Es así que, desde la Catedral de Lima durante el Sermón de las Tres Horas de esta Semana Santa que se fue, el Cardenal Juan Luis Cipriani se lanzó en contra de los “pequeños grupos” que quieren promover una sociedad “en la que se rompen matrimonios, se rompen familias y se matan niños”.

Días antes, en el matutino que conduce en RPP, “Diálogo de Fe”, el Cardenal se preguntaba: “¿Dónde quedó el ser humano? ¿Dónde quedó el amor? ¿Dónde quedó la responsabilidad, la libertad, el coraje de buscar lo bueno?”. ¿Y dónde quedó el Tribunal de la Rota Romana?, podría uno preguntarse, a su vez. Porque si el número de anulaciones eclesiásticas de uniones oleadas y sacramentadas es considerablemente menor que las separaciones civiles y ordinarias, la Iglesia ha respaldado la terminación de algunos enlaces en la Sacra Rota, última instancia a la que pueden apelar los fallidos y creyentes amantes. Sus razones en muchos casos, sin embargo, no dejan de ser bien terrenales (ver recuadro).

Estocada final

Pero no sólo son intereses religiosos y sociales los involucrados en el tema. La revista Forbes publicó el año pasado una de sus famosas listas; esta vez, enumerando los diez divorcios que más caro le habían salido a las celebridades. El director Steven Spielberg y la actriz Amy Irving están en el tercer puesto: su matrimonio de 1985 terminó casi cuatro años después, y el acuerdo prenupcial fue desestimado debido a que, al firmarlo, Irving no tenía asesoría legal. Le tocó 100 millones de dólares. De segundos llegan el cantante Neil Diamond y Marcia Murphey: casados de 1969 al 2004, Murphey pidió el divorcio, concediéndosele 150 millones. El primer lugar es para el deportista Michael Jordan y su ex Juanita Vanoy, oficinista bancaria con la que se casó en 1989. Se divorciaron el 2006 y se calcula que Jordan debió desprenderse de unos 168 millones de dólares. El Beatle Paul MacCartney y la ex modelo Heather Mills también fueron incluidos en el sexto lugar, pero al momento de la lista aún no se había determinado cuánto le iba a costar a sir Paul la gracia. La cifra determinada en la corte británica el pasado 17 fue de algo más de 48 millones. La Mills piensa apelar.

Y aunque el anuncio de su divorcio es aún muy fresco como para determinar cifras y razones, el rompimiento de los actores Sean Penn y Robin Wright, en diciembre, ha sido el último en movilizar Hollywood. Dicen las malas lenguas que Wright encontró a su esposo retozando en la cama con dos rusas. Pero hasta el momento, lo único confirmado es que luego de once años, tres hijos y tres películas juntos, la dupla no es más.

¿Hasta que la muerte?

Cierto es que ni matrimonio ni divorcio son decisiones que deben ser tomadas a la ligera. Y aunque no existen fórmulas para lograr una unión o una separación amables, y cada familia tiene una historia propia, sirva como colofón la de los norteamericanos David y Lauren Blair. Desde su matrimonio en 1984 hasta agosto del 2004 –cuando entraron a los Records Mundiales de Guinness– habían renovado sus votos ochenta y tres veces. Corriéndose el riesgo de ser empalagosos, les encanta repetirse lo mucho que se aman y lo han hecho, además, en distintas partes de EE.UU, el Reino Unido y las Antillas Holandesas. Como para que cada una de las ochenta y tres veces parezca la primera.

Cuando se puede, se puede. Pero si no, también vale cortar por lo sano. (Rebeca Vaisman).

Altar y desatar

Si en el 2004, el INEI registró 2180 divorcios y 23948 matrimonios en la provincia de Lima, para el 2005 los divorcios aumentaron considerablemente a 3632 y los matrimonios, más tímidamente, a 25455.

La “ley del divorcio” se aprobó en España en 1981, y recién en el 2005 se le hizo una reforma, instaurándose el llamado “divorcio express”, según el cual bastan 3 meses de matrimonio para que se pueda solicitar el divorcio. El informe “La ruptura familiar en España, 25 años después”, del 2006, dice que entre el 2005 y el 2006 se tramitaron 800 mil divorcios y que 1 de cada 4 se produce antes de los 4 años de convivencia.

La nueva Ley de Matrimonio Civil, que permitió por primera vez el divorcio en Chile, entró en vigencia en noviembre del 2004. Ese mismo día comenzaron a aparecer demandas de divorcio en los tribunales.

Divorcio a la Católic

Isabel Preysler, casada con Julio Iglesias en 1970 y separada de él en 1978, consiguió la nulidad en el tribunal eclesiástico de Brooklyn, Estados Unidos, en 1980, y pudo volver a casarse por la Iglesia con Carlos Falcó. Otro caso conocido es el de la Princesa Carolina de Mónaco, quien luego de 10 años de lucharla, obtuvo en 1992 la nulidad eclesiástica en la Sacra Rota de su breve matrimonio con el playboy francés Philippe Junot. La pareja se casó en 1978, cuando ella tenía 21, y se separó 2 años después. El Nobel de literatura Camilo José Cela pidió y consiguió la anulación eclesiástica a fines del ’90 de su matrimonio de 44 años con Rosario Conde, de quien se había separado para iniciar una relación con Marina Castaño, una periodista 40 años menor que él.

Mientras tanto, Alberto Iribarne, ex Ministro de Justicia de Néstor Kirchner, no podrá ser el nuevo embajador argentino en la Santa Sede, pese al pedido de plácet formulado por el país en diciembre del 2007. Esto, porque tanto él como su esposa son previamente divorciados, según reporte del diario Clarín.


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