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Entrevistas Entrevista insólita donde la cantante Fabiola de la Cuba se muestra tal como es: libérrima, tímida, y a la vez apasionada.

De la Cuba Libre (VER)

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No tuvo problemas, en sus conciertos étnicos, en llevar su propuesta como único vestido. Ella ha presentado “Fabiola… de Suspiro y Barro”, “Memorias del Alma” y “Paloma de Fuego”, entre otros.

“En las entrevistas no me gusta que distorsionen mis palabras. Apunte. Me presento: me llamo Fabiola de la Cuba Carrera, tengo 42 años y soy arquitecta. Ejercí la profesión casi 10 años, hasta que cumplí los 30. A esa edad empecé mi carrera artística y con ella una gran liberación. Nunca me gustó la vida hasta los 30 años, a pesar de mis excelentes padres, pero mi felicidad no dependía de ellos. Por ahí salía mi vena artística y me sentía incomprendida. Ahora me siento realizada. Ejerzo la arquitectura a través de los megaconciertos que construyo. Los proyecto. Soy meticulosa en la dirección artística. La entrega es mi satisfacción. Soy feliz con lo que puedo sembrar en otra gente”.

Fabiola de la Cuba es puntillosa. Si le cambio un adjetivo me lo hace notar pero también, si su aplastante sinceridad le hace decir algo más de lo que en el fondo quiere decir, lo da por hecho y no se arrepiente. Estamos cenando en el restaurant Costa Verde y como ella es ovolactovegetariana se sienta también con nosotros a cenar Raúl Modenesi para sugerir platos muy especiales que ella, quitando la abundancia de ensaladas, no acaba de encontrar en una carta sembrada de pescados, mariscos y carnes y, de paso, poder saborear también la absoluta belleza que emana Fabiola y que a los dos nos deslumbra.

–¿42 años? Increíble. Aparenta 30.
–No soy deportista. Camino mucho en la playa. No hago otra cosa. Ni siquiera hago gimnasia. ¿Qué puedo decir? Será la genética.

–Se moverá mucho en las discotecas
–No me gusta bailar. Soy mucho más tímida e introvertida de lo que parece, por eso me siento dueña del espacio en los escenarios. No me gusta el ambiente de las discotecas, todos bailando como monos. Para mí son ridículas. No las visito.

–¿Entonces?
–Me encanta la conversación, los amigos y la música instrumental.

–¿Su disco favorito?
–Elis Regina es impresionante. Últimamente “Máncora”, de Coco Vega, que hace una gran fusión. También “Kuntur” (Cóndor), de Lucho Quequezana. El zambo Cavero. Andrés Dulude, ex vocalista de Frágil. Yo también salgo de lo criollo y canto boleros, tangos y bossanova. Mi papá escuchaba siempre música clásica y la he asimilado. A mí me gusta la música, pero tiene un encanto especial para mí la brasileña.

–¿Por qué exactamente la de Brasil?
–Me fui a Brasil a hacer un posgrado de arquitectura y me fui con seis meses de embarazo de un hombre que amé pero que estaba comprometido. Quería dar a luz en paz. Todo esto fue un gran problema para mí ya que mi familia es muy tradicional, gran problema para mi madre y hermanos, todos casados y con una vida convencional. Cuando me fui ya había roto con el padre de mi hija. El gran error fue intentar una relación cuando éramos extraordinariamente amigos y lo estropeamos. Él era músico y dejó todo para reunirse conmigo en Brasil. Pero ya no funcionó.

–¿Cuándo volvió al Perú?
–Volví después de dos años con mi hija en brazos y para absolver todas las preguntas consiguientes por parte de mi familia. El asombro fue enorme, aunque inmediatamente quisieron a mi hija que era una criatura maravillosa. Hoy tiene 15 años y es mi mejor amiga.

–¿Nunca piensa casarse?
–Nunca me casé y nunca me casaré. Creo en el amor y en la pareja pero me repele la formalidad. Vivir el momento es lo importante. Prefiero la libertad aunque haya muchos momentos de soledad. Yo sé estar sola. Me acostumbré. Lo que ocurre es que en el matrimonio se dan ambos al 50 % y al final se sacan cuentas. En el amor no. En él se da la entrega total. Sales malherido o no, lo único que esperas es la reciprocidad de sentimientos. Cuando amas, amas y punto, y eso puede durar bastante tiempo.

–¿Gana buen dinero?
–Tengo un local en Asia, “Perú Pasión”. Mi pan de todos los días son los conciertos privados. Sin embargo lo que más me gusta es el megaconcierto, el idearlo, el participar en la producción, pero sobre todo la dirección artística. Si hay que sacar en escena a un caballo de paso evolucionando al ritmo exacto de una marinera lo hago.

–Como arquitecta y directora artística, ¿cuáles son las artes que más le influyen?
–En mi espectáculo conversan todas las disciplinas del arte, aunque lógicamente sean la música y la danza las que primen. Pero la pintura es lo que más me gusta, porque es la creación en soledad. Tengo la gran suerte de contar con Gerardo Chávez como amigo y asesor. De los pintores de siempre Van Gogh. Mi gran inspiración sería “Le Cirque du Soleil”, la conjugación perfecta entre lo sensible y lo espiritual. Como arquitecta me extasía la música porque es la sublimación de la matemática pura.

–¿Un libro?
–“Ensayo sobre la ceguera”, de Saramago. Es una visión de la sociedad cuando no ve lo que le rodea hasta que pasa lo que tiene que pasar y le toca a uno.

–No tiene reparos en confesar 42 años a las primeras de cambio. ¿Es que no le tiene miedo a la vejez?
–Quizá debería haber nacido, por mi forma de pensar, en el Oriente, dentro de las antiguas culturas en las que respetaban la vejez, la sabiduría y la experiencia. No me da miedo la vejez, me gusta. Adoro la gente mayor. Me atrae la inteligencia esté donde esté.

–¿Qué es lo peor que le han dicho?
–Cecilia Bracamonte dijo que todo lo que había conseguido en la vida había sido acostándome con hombres, lo cual no es verdad. Aunque ella se disculpó después, puedo perdonar pero no olvidar, ya que eso le dolió muchísimo a mi madre. Y el que le doliera tanto a mi madre me causó un gran dolor a mí. (Se amarga). La mandé a la mierda y la seguiré mandando hasta que entienda que la vida es otra cosa. A cambio recibí el apoyo de muchas cantantes como Alicia Maguiña, Edith Barr y Cecilia Barraza.

–¿Envidia?
–Hay que comprender los diferentes proyectos de vida. Soy un caballo que va hacia delante sin mirar para atrás.

–Defínase en pocas palabras.
–Pasión y sensibilidad son mi norte. Soy complicada para lo que a los demás les es simple y soy simple para lo que a los demás les es complicado. Soy obstinada. Creo que dulce. Voy construyendo mi vida como quiero.

–¿Hay alguien o algún acontecimiento en especial que haya podido marcar su vida?
–Sí, hubo alguien. Un hombre que me marcó hasta el día de hoy.

–¿El músico, el padre de su hija?
–No.

–¿Entonces quién?
–No quisiera decir su nombre.

–¿Es hoy feliz?
–Totalmente. Adoro con toda mi alma la libertad que tengo. Y lo que hago artísticamente, que tanto esfuerzo me ha costado. (Por: José Carlos Valero de Palma)


 


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