Teatro “Mi Vallejo, París y los Caminos”, obra de Sergio Arrau interpretada por Reynaldo Arenas.
En el Pellejo de Vallejo
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Reynaldo Arenas en caracterización. Autor Arrau usa marionetas para hacer didáctica su obra. |
Algo había leído de él en secundaria. Después, en la Escuela de Arte Dramático escenificó sus versos:
Son las caídas hondas de los Cristos del alma,/ de alguna fe adorable que el Destino blasfema./ Esos golpes sangrientos son las crepitaciones/ de algún pan que en la puerta del horno se nos quema. Y para eso estudió, como los demás, su visión como hombre y artista. Pero todo eso fue hace tiempo y ahora el vate le exigía más, mucho más, si quería darle cuerpo a su cuerpo que murió hace setenta años en París con aguacero, dejando vivo el mito. “Leer mucho sobre la vida y poesía de Vallejo, y básicamente, ahondar en el sentimiento peruano”, explica el notable actor Reynaldo Arenas. “Vallejo era un hombre orgulloso de su condición de cholo y yo obviamente soy cusqueño e indio, de color cobrizo”.
Arenas encarna al poeta de Santiago de Chuco en “Mi Vallejo, París y los Caminos”, pieza teatral de Sergio Arrau que se estrenó a fines de marzo, sólo para continuar su peregrinación por colegios e instituciones educativas y culturales en los próximos meses. Esto pues, a decir de Arenas, “se ha desviado mucho la imagen de Vallejo. Se ha satanizado su forma de pensar, su ateísmo y comunismo; se le ve como un triste resentido. Pero fue una persona carismática; callado y sincero, no le gustaban las discusiones banales. Sí era encantador con las mujeres”.