Local La escuela de aviación civil más antigua de América a punto de ser demolida ilícitamente por MiVivienda.
Collique a Pique
 |
El terreno en cuestión. El 15 de abril, el Ministerio de Vivienda hará la convocatoria para su venta y el 20 de mayo aproximadamente se venden las bases. |
Cielo despejado en el aeródromo de Collique mientras la avioneta de César Atala sobrevuela sobre las 32 hectáreas y 1,939.50 metros cuadrados de la Escuela de Aviación Civil (EACI). Una mansedumbre dominical contrasta con las intenciones del Ministerio de Vivienda de hacerse con el terreno para convertirlo en un megaproyecto habitacional que, según dijo Alan García en julio del 2007, comprendería la construcción de 15,000 viviendas. En alguna tabla de cálculo político, tal despliegue arquitectónico debe tener una equivalencia en puntos de popularidad en las encuestas; pero los efectos secundarios, en este caso específico, pueden ser nefastos para todos los involucrados. A saber: el Perú se quedaría de una vez por todas sin aviación civil y el Estado se metería en un lío judicial que difícilmente ganará, y que podría terminar con la destrucción del futuro complejo, para tragedia de los incautos ilusionados con el sueño de la casa propia que efectivamente le compren a MiVivienda en estos terrenos. Esto va mal desde el despegue.
Haciendo El Avión
Jurídicamente, el gobierno no puede convertir la EACI en manzana de viviendas porque se trata de una donación. En 1941 la histórica Liga Nacional de Aviación, entonces la institución civil más prestigiosa del continente en el rubro, organizó una colecta pública nacional en la que se calcula hubo aportes de más de 500,000 peruanos. Con el dinero recaudado, la Liga compró las tierras de la hacienda Chacra Cerro, en Collique, kilómetro 13.5 de la carretera Lima-Ancón; además, levantó los edificios de la naciente EACI, lo que incluyó un pabellón para el generador de corriente eléctrica, pozos de captación de agua, pistas de aterrizaje de asfalto, etc. Cuando la obra estuvo terminada, la entregó a Manuel Prado, Presidente de la República, en una ceremonia celebrada el 29 de octubre de 1944.