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Policiales El cruento tránsito del niño Pedro Mesías al pandillero ‘Pedrito’ acribillado en la calle.

De Ángel a Pandillero (VER)

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Inocencia interrumpida. Los primeros años de Pedro Mesías en Jesús María.

Habían ido a rumbear a la primera cuadra de la Av. Bausate y Mesa, a una salsoteca victoriana de turno. El local cerca de la Plaza Manco Cápac –favorito de salseros y barristas del Estadio Nacional– era El Timbalero, discoteca de moda bautizada en honor a un tema del Gran Combo de Puerto Rico y la principal competencia del Kímbara Internacional, a sólo unas cuadras de distancia.

Hoy, ambos negocios lucen clausurados. “No más muertos”, fue la consigna del municipio victoriano y vecinos.

La madrugada del 16 de marzo ingresó a El Timbalero una menor de edad. Marjorie Nicole Salas Fonseca, quinceañera entrada en tragos, bailó junto a su pareja de esa noche hasta la madrugada. Wilson Pedro Mesías Ugarte (a) ‘Pedrito’, de veintidós años, salió de la disco junto a Marjorie aproximadamente a las 4:10 a.m. Caminaron entre tumbos y tumbao, y ya en el carro y junto a otros siete amigos, aceleraron por la Avenida 28 de Julio con dirección al barrio Castilla, en el Callao. El tío de ella, Jorge Salas Almesta (a) ‘Pucho’, estaba al timón del Toyota. Al arribar a la intersección con Petit Thouars fueron ‘cerrados’ por una motocicleta y dos autos. Seis sujetos; pistolas automáticas y revólveres a la vista.

El Niño Pedro

El joven que yacía muerto de diez balazos en el cruce de las avenidas 28 de Julio y Petit Thouars había nacido en el tradicional distrito de Jesús María, el 2 de setiembre del ’85. Al poco tiempo su familia tuvo que sobrellevar las carencias de la crisis económica y mudarse al Callao, específicamente al bravo barrio de Castilla. Una alimentación diezmada, sin embargo, no actuó en desmedro del desarrollo físico de Wilson Pedro. ‘Pedrito’ fue siempre un buen deportista, hincha del Barcelona español y del Sport Boys. Atesoraba gorras y camisetas afines, y sus primeras agrupaciones de barrio no eran pandillas, sino equipos de fútbol. En esos esporádicos encuentros llegó incluso a levantar alguna simbólica copa. Hasta el último año de colegio en el C.E.P. Divino Maestro, ‘Pedrito’ mantuvo un apreciable récord en Educación Física, cerrando el ciclo con un catorce en quinto de secundaria. En otras materias también supo mantenerse a flote. Cerró su etapa escolar con treces en Lenguaje y Literatura, Idioma, Geografía, Economía, Educación para el Trabajo, Historia y Matemáticas. Secundaria completa; ningún curso desaprobado. Sus padres lo recuerdan con orgullo: en Navidad regalaba panetones a los niños del barrio que lo vio crecer. En verano, útiles escolares.

Marjorie (‘Majie’), su amiga y su cita la noche de su muerte, aspiraba a ser vedette como su tía Lucy Bacigalupo. Estudiaba en el colegio Santa Marta y a sus quince años pertenecía a Las Corsarias, barristas del rosado, el Sport Boys. Una banderola en su honor ya ha sido ondeada en el estadio.

Aunque no era un niño modelo, el álbum de fotos de ‘Pedrito’ insinúa una infancia medianamente normal. Se ven tortas de cumpleaños, personajes de Looney Toons y Walt Disney, campeonatos deportivos, overoles, muñecos y fiestas con pica pica. Hasta una foto con traje formal, que contrasta con las lamentables imágenes de su nicho en el pabellón San Ambrosio del cementerio Baquíjano y Carrillo del Callao. Su ataúd fue acompañado por una comparsa de doscientos y varios tiros al aire al grito de “venganza”. Sus seguidores pintarán su rostro en un mural para recordarlo.

‘Feroces’ y ‘Malditos’

Tras el episodio, la unidad 491 de Serenazgo encontró a un hombre muerto sobre su sanguaza y a una mujer aún viva. Ésta murió en el camino a la clínica. Wilson Pedro ‘Dupe’ había recibido diez de los treinta balazos. En el auto, un fajo de dólares y varios de cocaína. El cadáver yacía junto al Toyota negro de placa BGM-069. Tenía tanto kilometraje como ‘Dupe’: había sido blanco, y estaba involucrado en la baleada al ex recluso Nelson Gutiérrez Guzmán.

Hubo sobrevivientes. Jorge Salas había escapado con seis tiros en el cuerpo, tres amigos, y su pareja embarazada y con dos balazos. Daniella Flores (18), Lizeth Chávez (16) y Francisca Camacho Mondragón (17) esperaron a la policía dentro del carro. Tres hipótesis se cruzan: la primera, un ajuste de cuentas chalaco. ‘Petete’ y Los Feroces de Loreto habrían acabado con ‘Pedrito’, cabecilla de Los Malditos de Castilla. Era una venganza por la muerte de Fernando ‘Cara de botón’ Aramburú. ‘Pedrito’ también cuidaba las espaldas de algunos sicarios y de dirigentes de Construcción Civil (S/. 6 por obrero, S/. 10 mil por ‘apoyar’). En cuatro años de riñas, Loreto y Castilla han causado cincuenta muertes por bando. La segunda hipótesis señala que el ex convicto Pablo Yzquierdo Galván (a) “Petete” ni siquiera estuvo ahí. La bronca habría empezado en El Timbalero. Gian Carlo Moscol, Ronald Salas y Charly Castillo Nole (de Los Noles) habrían perseguido a ‘Pedrito’ a balazos. Encima, la reciente captura de la ‘Chola Jacinta’ (Delia Cachay) -esposa del ‘Cholo Jacinto’- liga a la pareja como presuntos autores intelectuales del crimen de Nelson Gutiérrez y ‘contratistas’ de ‘Pedrio’ y ‘Pucho’ Salas como sicarios. La tercera hipótesis sugiere una traición desde adentro.

Pandillología de ‘Pedrito’

José Luis Pérez Guadalupe –experto criminólogo y teólogo– no cree en determinismos. Sabe que el entorno de ‘Pedrito’ no necesariamente explica su muerte. Pero sí su vida. Pérez rastrea el entorno violento de ‘Pedrito’ en el discurso de sus propios padres. “La madre dice frases como ‘mi hijo era elegante, se vestía bien y tenía mujeres’. ‘En la cárcel jamás comió paila’. O ‘lo envidiaban por exitoso y líder’. Paralelamente, padre y madre claman por venganza. Eso significa que si bien sus padres no avalan su muerte, sí avalaban su vida”, concluye Pérez. “‘Pedrito’ no está solo: ése es el verdadero peligro”, sugiere. Mientras, el hijo de Pedro Mesías crece huérfano en Ciudad del Pescador, y con el sino inscrito en su propio nombre: fue bautizado Karlos André en honor a un cómplice y amigo de su padre caído en batalla. Su madre, Fiorella Delgado, ya recibe amenazas. (Carlos Cabanillas. Información: Abilio Arroyo)


 


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