Testimonio Se expone cuaderno íntimo de temprana y noble visita nipona al Perú.
Diario de un Japonés
 |
Los japoneses solían mandar a su país fotos con traje y perro alquilados, simulando prosperidad. |
1 de febrero de 1890. Los trabajos en la mina se iniciaron hoy. La duración de la sociedad va a tener cincuenta años y los primeros directivos serán Oscar Heeren y Korekiyo Takahashi por los primeros cinco años. Al sexto año, el siguiente periodo será dirigido por cuatro personas, según elección. Continuar con la traducción es difícil. No sólo porque el tiempo ha lacerado sus delgadas páginas, ni porque estas se hallan pobladas de tachaduras. Propias, por cierto, de cualquier documento íntimo cuya intención no es mostrarse, sino guardar vivencias e impresiones que deben haberse sucedido apuradamente. También es difícil porque las palabras escritas dan forma a una voz de hace dos siglos. Pero la historia que se narra combinando kanji (tipo de escritura japonesa que grafica una idea), hiragana y katakana (que representan una sílaba, ambos, y el último es usado para palabras extranjeras), ha sido documentada en libros.