Entrevistas Sicoanalista Fernando Maestre explora los abismos de la mente.
Salto Sicoanalítico
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“El sicoanalista jamás puede sicoanalizarse a si mismo. Yo me he puesto en manos de colegas”. |
Fernando Maestre, nieto de españoles, nació en el Perú y se fue a España a estudiar medicina durante siete años. De escasos recursos económicos, se ayudaba en sus estudios tocando la guitarra con dos peruanos más. El grupo se llamaba “Yaravec” y tocaban música sudamericana en tascas y tabernas. Grabaron dos long plays. Vuelto al Perú trabajó como médico cirujano en la selva, en emergencias, hasta que comprendió que su vocación estaba en resolver los problemas de la mente. Esa búsqueda duró quince años (de los 24 a los 39) hasta que se graduó de psicoanalista en Buenos Aires. El tema de su doctorado fue sobre “el placer en el sufrimiento”, sus “aspectos éticos sobre un masoquismo reparador”, ya que “es bueno entender el sufrimiento de alguna manera en un mundo tan hedonista como el actual”. En esta entrevista saldrán a relucir en algún momento los abismos de la vida que tienen a la mente humana como detonante, casos extremos que son mundos tenebrosos casi como el de un marqués de Sade encerrado en el manicomio. De la mano de Fernando Maestre nos introducimos en el laberinto insondable en el que muchas veces se pierde el ser humano.–Doctor, toda la filosofía sobre quién es el hombre la describía Ortega y Gasset en seis palabras: “yo soy yo y mi circunstancia”.
–Totalmente. Eso es así. La conducta y por consiguiente los pecados entendidos como faltas éticas o cualquier suerte de psicopatías no son las mismas en un barrio joven en el que la promiscuidad acecha por todos lados que en un barrio de gente rica más entregada a desvaríos económicos como la corrupción, por ejemplo. La droga, eso sí, no sabe de clases sociales.