domingo 17 de febrero de 2013
Usuarios
e-mail:
Contraseña:
¿Olvidó su contraseña?
InstruccionesHáganos su Página de InicioAgréguenos a sus Favoritos
 
 
 
Edición 2024

24/Abr/2008
 
 
Secciones
Acceso libre Nos Escriben ...VER
Acceso libre ActualidadVER
Acceso libre EntrevistasVER
Acceso libre SeguridadVER
Acceso libre JusticiaVER
Acceso libre Opinión VER
Sólo para usuarios suscritos Mar de Fondo
Acceso libre Ellos&EllasVER
Sólo para usuarios suscritos Bienes & Servicios
Sólo para usuarios suscritos Cultura
Sólo para usuarios suscritos Caretas TV
Sólo para usuarios suscritos El Misterio de la Poesía
Sólo para usuarios suscritos Quino
Acceso libre Salud y BienestarVER
Acceso libre Reinventando la EdadVER
Columnistas
Sólo para usuarios suscritos Gustavo Gorriti
Sólo para usuarios suscritos Augusto Elmore
Sólo para usuarios suscritos Jaime Bedoya
Sólo para usuarios suscritos Nicholas Asheshov
Suplementos
Acceso libre HidrocarburosVER
Acceso libre HolandaVER
Ediciones
anteriores


Última Edición: 2270
Otras Ediciones Anteriores
 
 

Inicio > Revista

Actualidad La popularidad presidencial sufre un nuevo bajón a pesar del auge económico.

La Danza de las Encuestas (VER)

3 imágenes disponibles FOTOS  PDF 

Ver galería

El Presidente Alan Gracía estuvo el fin de semana en la Huaca de la Luna en Trujillo. Según encuesta de Apoyo S.A. popularidad presidencial cayó a 26%, la más baja en 20 meses de gobierno.

El Presidente de la República pareció participar en una sesión involuntaria de curanderismo este fin de semana, en el Norte, mientras un chamán tentaba pasos extraños e invocaba a los Apus. Y es que a pesar de que la economía atraviesa por una bonanza sin precedentes, la popularidad presidencial cayó a 26% en marzo, el índice más bajo en 20 meses de gobierno, según Apoyo S.A.

El Ejecutivo intenta resolver el acertijo planteado por las contradictorias curvas. Desde las filas oficialistas se responsabiliza a la incapacidad de los ministros de comunicar sus éxitos. No faltan quienes invocan el retorno de nuestro embajador en Chile, el publicista Hugo Otero, para acerar el mensaje gubernamental ante la opinión pública.

Los descorazonadores resultados de las encuestas plantean un desafío singular. El Presidente parece enfrentarse a los fantasmas del pasado: la inflación y la corrupción.

Hasta hace un mes Alfredo Torres, de Apoyo, atribuyó el lento pero sostenido descenso en la popularidad presidencial al repique inflacionario de este verano, particularmente en el rubro de alimentos.

En marzo, el precio de los alimentos derivados del trigo, la soya y el maíz fundamentalmente, subieron 1,2% más, con lo que la inflación anualizada de alimentos escaló a 9,2%.

La restricción boliviana a la exportación de aceite de soya, y la disparada de los precios de los commodities citados, factores al margen del control del gobierno, se tradujeron en mayores precios y alimentan los fantasmas hiperinflacionarios del primer gobierno aprista.

La volatilidad del mercado cambiario en una economía en donde el 50% de los ahorros están en dólares, sin duda, añade un factor de incertidumbre adicional.

El cambio de los ahorros en dólares a soles es trepidante. El ritmo de desdolarización de la economía en el transcurso del presente verano fue 2% al mes, usualmente una tasa anual, y todo indica que el boom de bienes raíces de las últimas semanas responde parcialmente a inversionistas convirtiendo sus dólares en bienes inmuebles.

Así las cosas, la inflación anual suma 5,5%, por encima de la meta del BCR, entre 2 y 3 puntos porcentuales. No son buenas noticias, pero tampoco es como para rasgarse las vestiduras. Durante los años de hiperinflación de los 80’s, los precios subían a ese ritmo todos los días.

Más interesante que los índices inflacionarios es el sorprendente crecimiento de la economía peruana.

El MEF proyecta que el PBI crecerá 7% el 2008, un punto por encima de los iniciales estimados, y pisándole los talones al vigoroso crecimiento el año pasado de 8%.

Y la dinámica económica de los primeros meses del presente año superó los pronósticos más optimistas. En febrero, campaneó a 12%, impulsado por la sorprendente expansión de la demanda interna de 13%.

La industria del retail (centros comerciales y supermercados) estima que las ventas aumentarán este año en US$ 650 millones; mientras que la expansión del sector construcción es del orden del 20%, como se puede ver en calles y plazas.

El ministro de Economía, Luis Carranza, estima que la economía crecerá el primer semestre 10,5% del PBI, antes de bajar el ritmo en los últimos seis meses del año debido a la caída en el precio de los minerales y cierto retroceso en la demanda interna.

Es decir, los tiempos malos aún están por llegar. Mientras tanto, el auge económico se traduce en mayores empleos, mejores ingresos y más consumo a nivel nacional. Es decir, está “chorreando”, según el gobierno.

Las positivas cifras macroeconómicas no sólo se deben a los extraordinarios precios de los minerales, nuestra principal fuente de divisas. Termina de completar la paradoja que Minería y Construcción, los dos sectores más vigorosos, sean los que organicen los próximos paros.

“El crecimiento de la economía es sólido y sano”, aseguró Julio Velarde, presidente del BCR.

De acuerdo al último informe de empleo del INEI de marzo último, el incremento del empleo en Trujillo, Ica, Cusco, Arequipa, Áncash, Huánuco y otras tres capitales departamentales, además de Lima, es superior a 5% anual. A inicios del gobierno, sólo Trujillo e Ica, como resultado del boom agroexportador, mostraban indicadores de empleo positivos. Según la Encuesta Nacional de Hogares del INEI, el ingreso de las familias en provincias en promedio aumentó 15% el 2007, por encima de la propia capital. Así las cosas, se estima en un millón los nuevos empleos generados en el transcurso del presente gobierno.

El boom crediticio que multiplicó en 40% el año pasado alentó la maquinaria consumista.

De acuerdo al BCR, el 2003 el mercado interno representaba un 60% de la demanda de la industria manufactura no primaria –es decir, alimentos y bebidas, textiles, televisores, juguetes y automóviles, etc.–. En cambio, el 2007 casi 80%.

Entonces, ¿por qué cae la aprobación de la gestión presidencial si la economía sube como la espuma?

Un dato elocuente de último sondeo de Apoyo revela que el desempleo y la pobreza quedaron relegados al cuarto lugar como el principal problema del país, según la percepción de la opinión pública, sustituido por la corrupción. Se trata de un cambio de percepción pública no registrado desde 1990, según Torres, de Apoyo.

Ya entonces había estallado el escándalo del carrusel de departamentos del Banco de Materiales, inquietante desbarajuste que, sin embargo, es insuficiente para explicar el acentuado declive en la popularidad presidencial. Claro que la encuesta sobre percepción de corrupción hecha por Transparencia el año pasado colocaba al Perú en el puesto 72, en la primera mitad de la tabla de 179 países.

Mea Culpa Oficialista

En la trastienda del gobierno existe el convencimiento, como lo señala una importante fuente, “que estamos pagando tributo al déficit publicitario”. No se trata, según ese orden de ideas, de hacer que los ministros hablen más, sino simplemente de “estructurar mejor los mensajes y difundirlos con más publicidad”.

Aunque el argumento pueda no ser suficiente, tiene un punto incontrastable: de 1995 al 2000 el Estado invirtió US$ 209 millones en publicidad televisiva. Del 2001 al 2006 la cifra sumó US$ 167 millones. En el 2007 apenas se alcanzó US$ 16 millones.

La reciente sobreexposición presidencial es un factor que se añade al conjunto analizado en el gobierno. Paradójicamente, se considera que la oposición atomizada también redunda en un ambiente excesivamente crítico. Una oposición organizada, en cambio, contribuiría a ordenar más la agenda.

Las críticas a los programas sociales, avivadas por recientes experimentos dudosos como el reparto de alimentos, siguen sin pintar un cuadro completo. La racionalización y la inyección presupuestaria asignada por el gobierno es evidente para cualquiera que se tome la molestia de acercarse al tema, aunque los resultados sean todavía de pronóstico reservado. Del mismo modo, resulta ocioso oponerse a que el Presidente cuente con un equipo cercano a él encargado de animar esos programas. La existencia de esa suerte de “gabinete social” fue revelada por CARETAS 1996 en octubre del año pasado.

Acaso la bonanza económica alimenta expectativas y demandas sociales, pero plantea un tremendo desafío político: la administración de la esperanza.

El lento pero sostenido declive de la aprobación presidencial contrasta con el vigoroso crecimiento de la economía.


 


anterior

enviar

imprimir

siguiente
Búsqueda | Mensaje | Revista