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Sociedad Antesala al 1 de mayo, Día del Trabajo, el éxito de tres empresarios no mayores de 30 años en pleno auge económico.

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Vanessa Vila, 28 años
Dueña de tienda de ropa Rot posa en su taller. Un aproximado de 5000 prendas son enviadas mensualmente a Europa.

Según el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), con abril serían 82 meses de crecimiento económico ininterrumpido. ¿Chorrea? En febrero el empleo formal en Lima Metropolitana creció en 9%, informó el Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo (MTPE). Pero para Camilo Peirano (29 años), dueño de la empresa Super Fish que exporta productos hidrobiológicos a Japón y Taiwán, las gotas del chorreo no caen por sí solas. El trabajo se fabrica: no se es jefe de uno mismo mirando al cielo. La bonanza no despeja del todo el peligro: en Lima Metropolitana, aún 413 900 personas de la Población Económicamente Activa (PEA) buscan chamba (9.3% de desocupados vs. 90.7% de ocupados, de acuerdo a encuesta INEI del primer trimestre del 2008).

“Uno puede ser malo en los estudios pero bueno en la cancha”, afirma Camilo, ex alumno de ingeniería de la Universidad de Lima e hijo del director teatral Luis Peirano y la historiadora Cecilia Blondet. Los orígenes de Super Fish se remontan al 2002, a él despertándose a las 4 a.m., yendo solo en su camioneta a la terminal de Villa María del Triunfo para abastecerse de insumos marinos y venderlos al Hotel El Olivar gracias a un contacto. Hoy exporta a Asia (el continente), tiene 51 trailers y trabajan para él 167 personas. Construirá una planta de congelado con una capacidad de 2000 toneladas. Hazañas de un ex ‘triquero’ o ‘biquero’. Como para confiar en la encuesta de la U. de Lima de marzo del 2008, de opiniones divididas: un 22.9% cree que ayuda mucho ser graduado de una universidad para crear empresa; un 37.4, bastante; y un llamativo 31.7%, poco.

“Lo normal es que el artista sea el raro de la familia. En mi caso es al revés”, añade Camilo, que tiene dos hermanos, uno pintor y otro biólogo-laboratorista. “No sé bien por qué elegí este rubro. Siempre quise ser pesquero. Con la situación del país, si uno es honesto y empeñoso, de todas maneras le tiene que ir bien. No hay que estar desbordado de talento para que eso suceda. Ni esperar que pasen los años”.

Disipando la Confusión

Si se tiene claro lo que se quiere, la empresa propia es con certeza un camino. Una alternativa para jóvenes confundidos que –señala la vice ministra de Promoción del Empleo, Ana Revilla Vergara– “no están informados de cuáles son las ocupaciones o carreras con mayor empleabilidad, y se dejan llevar por la moda o la publicidad”. Moda o publicidad en un sentido superficial, se entiende. Para ordenar el panorama, el MTPE viene recabando estadísticas e ideando un Sistema de Información del Mercado de Trabajo, con posible acceso on line. “Muchos chicos siguen las carreras de administración o contabilidad no por vocación sino porque parecen que éstas rinden, cuando eventualmente hay exceso de ciertos profesionales en algunos sectores del mercado”. Otra encuesta de la U. de Lima del octubre del 2007 corrobora esta impresión: de un total de 21 categorías, los entrevistados ponen en el tope al ingeniero industrial (8%), administrador (7.04%) y contador (4.8%) como los profesionales universitarios de mayor demanda.

En el caso de la arquitecta Vanessa Vila (28), su talento y el azar la llevaron a abrir, en el 2005, la tienda y taller de ropa Rot (rojo en alemán). Hoy envía un aproximado de 5 mil prendas a España al mes, con diseños de ella. Nada traumático aquí: Rot no surgió cual as bajo la manga por no saber cómo lidiar con la vida. Vanessa hizo lo que recomienda Peirano: actuó sin ambigüedad y la estabilidad del país le dio el empujón de rigor. El principio tuvo el impulso de un juego: Vanessa pedía con insistencia a la diseñadora Silvana Cossío (de la marca Gato Espacial) modelos de ropa hasta que ella le dijo: “¿Por qué no los haces tú?” Acató y veía entusiasmada cómo la ropa que salía de su mente se agotaba en el cruce de la oferta y demanda. La empresa propia chorreó por gravedad.

Son jóvenes con otra mentalidad, sin complejos hiperinflacionarios o terroristas. Tampoco piensan emigrar a la loca: más bien sus productos salen del Perú. Otras cifras del Grupo de Opinión de la U. de Lima: un estudio de septiembre del 2007 consignaba que un 42.9% de los encuestados ansiaban irse del país. En el 2005 era de 51.9%.

Apunta Vanessa: “La situación de Perú es buena. Por supuesto que recomiendo a la gente que cree su negocio”. Por si fuera poco, su transición de empleada a jefa de sí misma fue sin fricciones: cuando trabajó en la Constructora Pacífico, tenía tal libertad que no sintió la presencia de los superiores. Generación perdida le son palabras ajenas.

Negocio Sabroso

La chef Vanessa Siragusa (26) y su novio Gustavo Michelsen (28), dueños del restaurante sanisidrino Dánica, tampoco han vivido la experiencia de esa etiqueta. Su negocio gourmet, de fusión italo-peruana, forma parte de la proyección de la Cámara de Comercio de Lima (CCL), que estimó la inauguración de unos 5000 restaurantes del 2007 al 2008. Boom es poco.

A Vanessa no le molesta que la competencia se multiplique: “Más bien es bienvenida, porque entre todos nos contagiamos”. La sinergia ronda a Dánica, aventura en el que confió además el socio Luis Fischer. Los resultados maduraron raudos: el local dispone de 29 mesas, y de un promedio de 100 comensales al día pasaron a 280 en 2 años.

Tras quemar etapas en las labores de ayudante de cocina o jefa de repostería, la empatía de Vanessa con la de su tocaya arquitecta y Peirano es obvia: “Nada se compara con ser tu propio jefe. Debería ser una meta natural tras un proceso de aprendizaje como empleado”.

No hay otro pretexto más que trabajo. “Definir la carta de Dánica me tomó un año. A veces es bueno obsesionarse. La clave del éxito está en perseverar”, reflexiona Vanessa.

Los emprendedores no esperan que la bonanza chorree por inercia. (José Tsang)

El Modelo Gastón

Chef Acurio recibe premio IPAE. Gastronomía hecha empresa.

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Con 40 años, Gastón Acurio es el más joven entre los distinguidos por el premio IPAE

La revista “Restaurant” señala los 50 mejores restaurantes: el Bulli ocupa el primer lugar, seguido del Fat Duck y el Pierre Gagnaire. Diez franceses, ocho norteamericanos y siete españoles integran esa liga. Un solo latinoamericano, el DOM de Sao Paulo. Para un estómago peruano es una ofensa.

Hay lugares donde cocinar, comer, hablar de comida y pensar en comida son hechos culturales en los que se combina poder, saber y placer. El Perú es uno ellos.

Pero eso no basta. Para pasar de esa realidad palpitante pero desconocida para sí misma y para los que no la viven directamente, a un valor universal, se requiere emprendimiento apasionado e inteligente.

Gastón Acurio es un chef extraordinario. Pero no es al chef a quien IPAE premió el miércoles 23. Es a quien encarna ideas, identifica patrones culturales, utiliza tradiciones, comparte conocimientos, realza iniciativas ajenas, enseña y divierte, forma y empodera, innova y descubre, integrando todo en intangibles y tangibles, organizaciones e individuos, marcas y huellas.

Ha hecho cosas poco frecuentes en el Perú: colonizado y conquistado, sin complejos, lugares de los que han venido hacia nosotros colonos y conquistadores, para reivindicar un valor propio y posicionarlo en las mentes, la conquista más legítima y sólida. Ha producido investigación y desarrollo, enriqueciendo y cambiando el panorama de su negocio. Condimentos e ingredientes no son lo mismo que antes. Ha generado una cadena educativa, a través de la emulación y la enseñanza propiamente dicha. Ha hecho de la responsabilidad social y la mejora del entorno social un elemento importante de su actividad. En resumen: ideas, dinero, conocimiento, educación, elevación de la calidad de vida, presencia global y orgullo nacional.

En el Perú dividimos a las personas en egoístas y altruistas. Unos y otros se echan la culpa de que nuestro país no sea más justo o más rico o más pacífico o más libre. Produce admiración y curiosidad la notable, creativa y productiva mezcla de esos dos rasgos en Gastón Acurio. Se promociona promocionando a otros, crece haciendo crecer la competencia, innova aprendiendo, enseña apropiándose. Grandes empresarios son los que saben combinar egoísmo y altruismo.

Estoy seguro que gracias al emprendimiento de Gastón, en los próximos años, alguno de sus restaurantes, o el de algún otro peruano, quizá varios, figuren en la lista de los 50 mejores restaurantes del mundo. (Roberto Lerner *)

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* Resumen del discurso pronunciado por Roberto Lerner con ocasión de la entrega del premio IPAE al mejor empresario del año a Gastón Acurio.


 


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