Nacional Ante la escalada de precios de la urea, el estiércol de las aves marinas como fertilizante agrario agarra vuelo.
El Guano de Guañape
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En la isla Guañape Norte hay capas de estiércol de 1,5 metros de profundidad. |
“¡Salten al bote!”, ordena enérgico el lanchero. Obedientes, subimos a la lancha “Mi Fabián” y nos alejamos de la playa Puerto Morín, en Trujillo. El destino: la isla guanera Guañape Norte, a una hora y media de travesía. Durante este tiempo y bajo un sol calcinante, los enrojecidos rostros de los tripulantes mostrarán el lamento de haber olvidado el bloqueador.
Poco a poco, la imponente isla de 34 hectáreas empieza a lucirse y una nube de miles de aves guaneras sobrevuela para darnos la bienvenida (con uno que otro desagradable bombardeo). En tierra, a izquierda y derecha se aspira y observa guano. El ingeniero Juan Ramírez, encargado de la recolección en la isla, nos recibe de pie sobre un vetusto muelle, rezago de antiguas campañas de extracción.