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Medio Ambiente Vistazo nocturno de la Tierra muestra luces y sombras en el consumo de energía global.

El Mapa Vatio (VER)

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La humanidad consume permanentemente más de 16 millones de gigawatts por hora para iluminar sus ciudades.


Al llegar la noche a sus hemisferios, el Planeta Azul brilla. Pero no es luz propia, sino los 16’674,526 gigawatts por hora que consume permanentemente la humanidad para iluminar sus ciudades, viviendas, aeropuertos, hospitales, centros comerciales y paneles publicitarios, que los inducen a seguir consumiendo. Para tener una idea de la magnitud del asunto, hay que tener en cuenta que un foco de 60 w encendido por 12 horas consume 60 litros de agua.

Sin embargo, según Reinhold Achatz, vicepresidente corporativo de Siemens, indica que “la iluminación global tan sólo representa el 19% del consumo energético mundial”. Con esto, si uno empezaba a asustarse ante el posible gasto en agua para iluminar Las Vegas, mejor aterrarse ante el cálculo del Centro de Investigación de Aguas de Virginia: en EE.UU. las plantas termoeléctricas consumen 500 billones de litros diarios.

Por eso la imagen nocturna del planeta que ofrece Google Earth, además de romántica, podría ser escalofriante. La oscuridad de la Amazonía, en primera instancia, es la que más sufre con el uso y abuso del consumo eléctrico. Los Estados Unidos, Japón y Europa, en cambio, refulgen ante la cámara del satélite.

Esta luminosidad que tan cara sale recalca la urgencia de recurrir a combustibles alternativos. El gas natural, uno de ellos, solo requiere de 38 litros de agua para generar 1000 Kilowatts/hora de electricidad. Una termoeléctrica de carbón, para generar esa misma cantidad de electricidad, necesita en cambio 530 litros del agua, que hay tan poca.

Sin embargo, a diferencia del gas, las energías hídrica y eólica se presentan como fuentes 100% limpias y renovables. Y ninguna de las dos producen un gasto de agua (aquella utilizada en las hidroeléctricas puede ser luego reutilizada para consumo humano). Para el Perú, que cuenta con un potencial hidroenergético de 19,000 MW, la primera alternativa se muestra jugosa, si es que no acuosa.

La energía eólica, por otro lado, cada vez tiene más acogida. Actualmente, Dinamarca produce 3,000 MW mediante esta fuente que representa el 20% de su energía. Su proyección postula a que la mitad de la producción energética danesa provenga de los vientos. Un compromiso que puede servir de ejemplo al resto de naciones. A ver si se les prende el foco.


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