Ponciana Bondades medioambientales de la ponciana real, cuyas semillas regaló CARETAS en su última edición.
Juguemos a la Fronda (VER)
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La delonix regia o ponciana real puede llegar a medir hasta 7 metros de alto y su copa de sombrilla puede llegar a los 14 metros de ancho. Familia Monteagudo en Chorillos gozando la sombra de árbol casero. |
Por costumbre, la función del árbol de ponciana ha sido básicamente ornamental. El rojo intenso de sus flores, la estructura espigada de su tronco, sus ramificaciones generosas, la suavidad de sus hojas, su verde intenso y estival. Los tiempos que corren actualmente, sin embargo, pueden darle una importancia y utilidad inéditas a la
delonix regia: estas mismas cualidades adquieren otro tono en un planeta que se calienta progresivamente. Como explica el Grupo Gea, especializado en el tema ambiental y responsable de la elección del árbol en cuestión, cuyas semillas obsequió CARETAS en su edición anterior, es necesario que Lima aumente su población de árboles y áreas verdes, en especial si ya se sabe que la temperatura va a aumentar. “Necesitamos más sombras, atrapar la contaminación, crear microclimas”. Esto también significa que la reparadora sombra de la ponciana puede ser salvadora en situaciones de calor extremo. Además es una especie que se adapta con facilidad a distintos suelos y no requiere de mucho agua para sobrevivir.
CARETAS visitó a una variedad de personajes para que contaran su experiencia con las semillas de ponciana y sus impresiones sobre la necesidad de arborizar la ciudad y el país. “Felicito y aplaudo esta iniciativa. La vida no sería nada sin la posibilidad de admirar las maravillas de la naturaleza. En Lima me doy el tiempo de sentarme con mis perros a la sombra de un gran árbol”, dice Denisse Dibós, actriz y directora de la Asociación Cultural Preludio. El periodista y conductor de TV Mauricio Fernandini dice que “la iniciativa es formidable, más en una ciudad tan gris como Lima. Sembraré mi semilla adicionalmente a las que he sembrado”. Similar opinión tiene la enóloga Cristina Vallarino: “¡Más verde para Lima! Empezando por la vid”. El ministro del Ambiente, Antonio Brack, vive rodeado de árboles y plantas en su casa de La Molina, y ha plantado “miles de árboles, incluyendo poncianas”. Sea esta una invitación, ecológico lector, a incursionar en una forma nueva de hacer patria: siembre un árbol. Y riegue con regularidad.