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Actualidad Alan García machacó contra el armamentismo, sacó de la chistera un impuesto al petróleo para reforestar el planeta e hizo vibrar al auditorio en la Cumbre con Europa. Ahora el desafío es ejecutar los compromisos.

El Corte de la Cumbre (VER)

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AGP imprimió énfasis social a sus intervenciones en la Cumbre y esa impronta se extendió. Comenzó con las condonaciones del Banco de Materiales.

En la atestada sala de conferencias no cabía una grabadora más. Los reporteros españoles buscaban arrancarle al presidente Zapatero declaraciones sobre la controversia desatada con Italia por las opiniones de la vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega, quien deslizó que Silvio Berlusconi defiende una política migratoria que exalta “el racismo, la violencia y la xenofobia”. El canciller Ignacio Frattini, mientras tanto, respondía lo suyo en la cafetería subterránea del centro de prensa.

Los periodistas peruanos le reclamaban a José Luis Rodríguez Zapatero a grito pelado: ¡nosotros también existimos! Indignadas, las rubias, menudas y autosuficientes colegas españolas volteaban para recriminarles por tamaña falta de respeto. Con su conocida sonrisa de extraterrestre en son de paz, Zapatero pedía que lo dejen terminar.

Para los redactores que trabajan en un semanario, libres del frenesí de los despachos minuto a minuto, las cumbres presidenciales son también parques de diversiones donde pueden toparse en cada esquina con la cotidianeidad de muchas otras agendas: los paraguayos que intentan descifrar si el obispo y presidente electo Fernando Lugo es la última ficha puesta por Hugo Chávez en el mapa, los franceses que cuestionan la ausencia del presidente Nicolás Sarkozy aunque el primer ministro François Fillon les asegure que ambos se repartirán las funciones de política exterior, los argentinos que le miden el cansancio a Cristina Kirchner por el dramático paro agrario, los dardos cruzados entre los presidentes de los países andinos.

Cuando esos microcosmos se miran desde arriba es más fácil comprender la particularidad de una cumbre con Europa: tenemos al frente un modelo de integración que, a pesar de sus problemas, ha logrado remontar buena parte de las asignaturas todavía pendientes en América Latina. Los parámetros básicos son respetados por las distintas tiendas políticas y logran que el debate se desarrolle en un tablero claramente delineado (ver nota siguiente).

Por eso también se explica la relativa compostura de Hugo Chávez luego de la sarta de insultos que repartió a otros presidentes en los días previos. “Se dio cuenta que esta no era su cancha”, resume un organizador del evento.

El venezolano fue recibido con la publicación del informe de Interpol que determinaba que no fueron manipulados los discos duros, las computadoras y las memorias portátiles incautadas a las FARC luego del operativo en territorio del Ecuador donde murieron el líder ‘Raúl Reyes’ y varios guerrilleros más. Chávez y el ecuatoriano Rafael Correa restaron importancia al informe pero los correos electrónicos que continúan filtrándose les complican cada vez más la vida, sobre todo al primero, en términos de sus conexiones con la guerrilla.

Rodríguez Zapatero subrayó los términos europeos, como para que no queden dudas: “Que no se equivoquen los gobiernos democráticos: el responsable de la tragedia, indignidad, de las muertes, son las FARC”.

El terreno común de la UE –sistema democrático, apertura de mercados, redes de protección social– termina por apagarle el megáfono a Chávez, que encontró su mayor eco en dos ausentes: Daniel Ortega y Fidel Castro, que desde su jubilación habanera llamó “lobo hambriento” a Europa. La supuesta soledad regional de Alan García, que a pesar de los amagues a la derecha se acerca a Europa en el discurso, ya no es tal con un Chávez enmudecido.

Mientras tanto, los inspirados –y celebrados– discursos que el Presidente peruano pronunció en la mañana y la noche del viernes 16 parecieron extenderse a la semana siguiente. El martes 20 promulgó la ley que cancela la deuda de 25 mil prestatarios del Banco de Materiales que fueron afectados por desastres naturales.

“Este es un acto de justicia social que significa ayudar al más débil”, dijo, “proteger a los que sufren y transferir recursos a los más pobres, y por eso felicito al Parlamento que nos permite hoy día comenzar este trabajo de saneamiento, de reconversión de falsas deudas en lo que fueron al comienzo: un apoyo ante desastres naturales”.

Desde el gobierno se anuncia que la entrada al “segundo tercio”, en términos taurinos utilizados por el premier Jorge del Castillo, será marcada por el énfasis social.

“Hay que terminar con estas desigualdades inicuas, con esta ley del embudo, al pobre lo angosto, le cobro hasta la calamina, al que tiene un amigo de alta burocracia, a ese le doy el crédito para que se beneficie. Allí no hay justicia social, allí no hay derecho, tenemos que poner las cosas en su sitio y un paso decisivo es éste. Es inmoral ir a cobrarle al pobre en momentos de desgracia”, añadió García.

Uno de los puntos más relevantes de la cumbre estuvo en la recomposición de las relaciones con el brasileño “Lula” da Silva. Esos vínculos, tan prometedores a principios de la segunda administración de García, se fueron al traste cuando en diciembre del 2006 el diario paulista Folha reveló los supuestos comentarios hechos en off the record por Lula. Habría calificado las ideas de García como “estrafalarias” e ironizado sobre su propuesta de un megaproyecto educativo para América Latina. “Si no logramos ni siquiera construir un puente juntos, ¿cómo podemos poner en marcha un megaproyecto?”, se preguntó según Folha.

A pesar de los desmentidos del gobierno brasileño, AGP no se quitó el mal sabor de boca y los esfuerzos diplomáticos por acortar las distancias habían caído en saco roto. Importantes voces de Torre Tagle consideran hasta hoy que el impasse fue fabricado por influencias salidas del vecino del sur. Lula, empero, ostenta un currículum en lo que a filtraciones indiscretas se refiere. Se le han atribuido palabras muy poco elogiosas para Néstor Kirchner e incluso hacia Chile.

Como fuera, esta vez los dos presidentes terminaron fusionando la samba con el cajón peruano durante una comentada jam session en Palacio de Gobierno. García regaló a Lula mil cajones para ser repartidos entre las escuelas de ese ritmo. El brasileño respondió con palabras que parecen reconocer el tiempo perdido: “Y vamos a recuperar, mi querido amigo, en estos tres años prácticamente que nos quedan, aquello que no fue hecho en los últimos días”.

Lula anunció que la participación de su país en el sector energético peruano aumentaría considerablemente. Envió un mensaje al otro lado del charco cuando aseguró que, para el Perú, Brasil sería mucho mejor aliado “que cualquier otro país al cual se tenga que llegar atravesando el Océano Atlántico para hacer negocios”.

El gobierno parece dispuesto a tomarle la palabra. El viernes 23 Alan García se acompañará del canciller José Antonio García Belaunde para devolverle una breve visita al brasileño.

Al igual que Lula, el peso económico y geopolítico de Alemania determinó que Ángela Merkel también sirviera de escapulario a los mandatarios con los que sostuvo bilaterales. Con Michelle Bachelet tuvo una cena privada el viernes 16. No era para menos. Desde el 2001 ese país ha duplicado sus inversiones en Chile y actualmente estas suman unos US$ 1,700 millones.

Y, aunque llamó la atención la ausencia de Merkel en la clausura, pues recién partió a Bogotá a la mañana siguiente, con el Perú las relaciones alemanas también se estrecharon. En términos concretos, el viernes 16 la Compañía Eléctrica El Platanal y la alemana Verbio Vereinigte BioEnergie AG firmaron un acuerdo para producir etanol en Cañete y Chincha con la irrigación de 27 mil hectáreas de cultivo. La inversión comprometida en este caso es de US$ 435 millones y, según el premier Jorge del Castillo, creará unos 50 mil puestos de trabajo directos. Hasta la semana pasada, Alemania ni siquiera figuraba entre los primeros cinco países europeos en términos de Inversión Extranjera Directa en el Perú.

En el terreno más simbólico, Merkel clausuró la cumbre empresarial con un mensaje claramente orientado hacia la “cooperación económica más estrecha” entre ambas regiones. “Tenemos competidores”, reconoció. “Sabemos que la cumbre APEC será acá”.

Merkel también asistió a la juramentación de Antonio Brack como el primer ministro del Medio Ambiente en el Perú. No sería solo porque Brack es de padres alemanes e hizo sus estudios superiores en ese país. Merkel ocupó ese cargo en su país y es una física cuántica que tuvo importante participación en el Protocolo de Kioto. Junto a la mencionada agenda contra la desigualdad, el componente medioambiental ocupó la otra mitad de la Declaración de Lima. El objetivo es articular los compromisos antes de la cumbre del 2010 en Madrid (ver recuadro).

Como Merkel, otros presidentes descubrieron un país quizás inesperado. Donald Tusk, el primer ministro polaco, subió a bordo de ‘la paquita’, el vagón del Ferrocarril Central bautizado en honor a la esposa de Óscar R. Benavides, y enrumbó hasta Ticlio para entregar una ofrenda floral al monumento de su compatriota, ingeniero y artífice de dicho ferrocarril, Ernest Malinowski.

Tusk también conoció Machu Picchu. Igual que el presidente de Guatemala, Álvaro Colom, el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, y la comisaria europea para las Relaciones Exteriores, Benita Ferrero-Waldner. Menos impresionable, el francés Fillon visitó Huaycán.

En esta cumbre no hubo una calata infiltrada como la que animó la inauguración del anterior encuentro en Viena. Pero Greenpeace tuvo la creatividad suficiente para colgar unos estratégicos cartelones en los andenes del santuario inca visitado por los presidentes. Allí enunciaron proclamas a favor del medio ambiente, la protección de los bosques y el reemplazo del petróleo por el biodiesel.

Aunque la última arenga no convenza a muchos por la crisis en el precio de los alimentos y el drama de la deforestación, la inteligente manifestación de los ecologistas debe mencionarse en la misma línea de la Cumbre de los Pueblos: fueron expresiones democráticas que plantearon puntos de disenso.

En el caso de la “anticumbre”, primó la posición pacifista sobre la belicista y los organizadores, Miguel Palacín de Conacami, y Rosa Guillén del Grupo Alternativa Social, ajustaron las riendas y coordinaron fluidamente con los organizadores del ALC-UE, el empresario Ricardo Vega Llona y el embajador Hernán Couturier.

Y eso que hubo disenso hasta en el almuerzo. El pulpo al olivo de los presidentes, los medallones de lomo en aromas de saltado de los cancilleres, el estofado de alpaca de los periodistas y el enrollado de trucha de Junín ofrecido al polaco Tusk en el tren a Ticlio, dejaron una gran lección pronunciada por Rafael Correa: “no todo en las cumbres tiene que ser pollo, pollo y pollo”. (Enrique Chávez)


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