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Tecnología Inversión peruana en investigación tecnológica es la segunda menor en la región.

Tecnología Carreta

Sagasti impulsa investigación en Perú.

Finalizada otra dura jornada laboral, el gerente apaga la computadora, pasa la tarjeta electrónica para marcar la hora de salida y se trepa al carro rumbo a casa. Al llegar, entra al cuarto y pasa junto al televisor sin encenderlo: prefiere rebuscar el control remoto hasta debajo de la cama si es necesario. Al hallarlo, el resto de la noche queda solucionado.

Sin percatarse, la tecnología rodea al hombre sin causarle impresión alguna. Y es que desde 1880, cuando arrancó la segunda revolución industrial, el planeta no ha parado: se pasó de la chaquitaklla al tractor, del chaski al celular y de la carreta al viaje a la luna. Sin embargo, en la carrera tecnológica mundial el Perú se quedó en la línea de partida.

Francisco Sagasti, Presidente del Consejo Directivo del Programa de Innovación, Ciencia y Tecnología, esclarece el panorama peruano: “Pese al crecimiento económico continuo por más de 80 meses, estamos a la cola de América Latina en cuanto a inversiones en ciencia y tecnología como porcentaje del PBI”. Cuestión que alarma aún más: Latinoamérica está de por sí rezagada con respecto al resto del mundo.

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En la región, Perú sólo supera a Ecuador en porcentaje del PBI asignado a investigación

Ante esto, uno le pega un vistazo a su celular de última generación con cámara incorporada y se pregunta cuál es el problema. Claro, para algo existen Japón y Corea. Sin embargo, para Sagasti, quien desde 1968 viene trabajando sobre el tema de financiamiento para ciencia, tecnología e innovación, éstas “pueden mejorar la calidad de vida y reducir la pobreza en el corto plazo”, cuestiones de las que urge el Perú.

En la actualidad, el gobierno invierte US$ 100 millones anuales para investigación, equivalente al 0.16% de nuestro PBI. Comparados con Brasil, líder de la región, la suma parece un sencillo: los cariocas destinaron en 2005 más de US$ 7 mil millones en el rubro. Según Sagasti, Perú debiera aspirar a sextuplicar su inversión a US$ 600 millones, equivalente al 0.96% del PBI, para 2012.

LA CUESTIÓN ES EN QUÉ INVERTIR (adherirse a la carrera espacial, claro está, sería jalado de los pelos). Según Sagasti, una opción es ir por el lado de las investigaciones de punta que realizan algunas universidades para reducir la contaminación y tratar enfermedades endémicas.

Pero otra interesante opción es recuperar tecnologías tradicionales exitosas y repotenciarlas con aportes contemporáneos. Esto último es lo que viene haciendo el programa Yachachiq, que preside el cusqueño Carlos Paredes.

Yachachiq, que en quechua significa “el que enseña”, es una asociación de campesinos que en los últimos tres años vienen revalorando conocimientos ancestrales vinculados a alimentación, salud, vivienda, etc., para difundirlos entre los colegas cusqueños. Empezaron dictando clases en tres colegios y al día de hoy abarcan 100, con alumnos y padres de familia que aprenden a elaborar quesos, manjar, néctar, entre otros, y a instalar las tecnologías necesarias para la producción de los mismos.

A raíz del proyecto, la deserción estudiantil en las zonas beneficiadas ha desaparecido, aumentando incluso el número de matriculados año a año. Y ya muchos piensan en volverse microempresarios. Así, la iniciativa es un ejemplo de lo que se puede lograr mediante la investigación y difusión de los resultados. Con esto como punto de partida, va siendo hora de dejar la época de la carreta.(TM)


 


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