Policiales El atroz crimen de una niña en Miraflores y las pistas que conducen a su asesino.
A Puerta Cerrada
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La pequeña de ocho años fue violada y estrangulada, pero todo indica que conocía al asesino. Al lado, su madre MaryAnn Cockman, sudafricana, ex ‘burrier’. |
“¡Dios mío!, ¿Qué te han hecho? ¡Malditos!”, gritó con desesperación la sudafricana MaryAnn Cockman (39), cuando encontró a su menor hija de ocho años, sin vida sobre la cama de su dormitorio ubicado en el piso cuatro del edificio Leuro, frente al casino Atlantic City de Miraflores. Era el mediodía del lunes último.
La pequeña estaba semidesnuda, con el pantalón abajo y moretones en el cuello. Había sido violada. Arrodillándose al pie del lecho, la angustiada mujer tomó las frágiles manos de la niña, intentando reanimarla en presencia de una vecina. Pero fue inútil.
Los detectives de la División de Homicidios hallaron el departamento en completo desorden. “Parece que el asesino buscaba algo”, comentó un agente. Sin embargo, nadie se percató de su presencia en el edificio. En el primer piso del inmueble opera una tienda de fotografía y hay otras oficinas más. No hay control de quienes entran y salen.
Algunos vecinos aseguraron a la Policía que la víctima Alenda O.C. solía quedarse sola, pese a que por el edificio rondaban ciertos drogadictos.
¿Quién violó y estranguló a la pequeña? Podría tratarse de un ajuste de cuentas. La puerta del departamento no había sido violentada, lo que indica que la niña dejó entrar a su asesino. Probablemente lo conocía o era un amigo de su madre, según la Policía.
MaryAnn Cockman llegó al Perú en 1999, cuando frisaba los 30 años. Ese mismo año fue detenida en el aeropuerto Jorge Chávez, cuando intentaba sacar del país tres kilos de cocaína. Su destino era Europa. Fue recluida en la cárcel de Chorrillos, donde purgó prisión por cinco años. Allí, durante su reclusión, nació Alenda. Posteriormente, tras su reclusión se dedicó a la docencia. Fue contratada como profesora de inglés en la escuela de la Iglesia El Buen Pastor de Miraflores. Cockman declaró a la PNP que, en total, tuvo 11 hijos, cinco de los cuales están muertos.