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Entrevistas Evidenciando bríos y claridad de ideas a sus 92 años, Felipe Tudela y Barreda se somete a cuestionario de CARETAS desde algún lugar al sur de Lima.

Peritaje Periodístico (VIDEO)

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Tudela y Barreda no recurrió a asistente ni ayuda alguna para responder durante media hora.

El culebrón de la familia Tudela ha llegado a un capítulo inesperado, incluso para los estándares de la historia. La semana pasada, Francisco y Felipe Tudela Van Breugel-Douglas exigieron a la titular del 12º Juzgado de Familia, Carmen Torres, que se realice una visita inopinada a la residencia de San Isidro de Felipe Tudela y Barreda, su padre, para practicarle –a toda costa– el peritaje psiquiátrico que demuestre su presunta demencia senil. La magistrada no sólo accedió, sino que ordenó al hospital Hermilio Valdizán realizar la prueba en “48 horas”. Esto sucedió, pese a que la defensa del patriarca interpuso denuncia penal en contra de los hermanos Tudela Van Breugel-Douglas por tráfico de influencias (CARETAS 2028). La demanda incluye al ex procurador Moisés Tambini; Jorge Figuera, asesor del vicepresidente Luis Giampietri, así como a las juezas Torres y Blanca Mazuelos. A ambas, por cierto, se les abrió investigación preliminar en la Oficina de Control Distrital de la Magistratura (Odicma), a cargo de la jueza Araceli Baca. Los hermanos Tudela insisten en que su padre ha sido secuestrado por Graciela de Losada, su esposa, por lo que han solicitado una inspección judicial en la casa de su padre. Es probable que no lo encuentren. Temiendo cualquier violación de su domicilio y hasta de su integridad física, don Felipe Tudela y Barreda se ha refugiado en una casa en el sur de Lima. Hasta allí llegó CARETAS, el martes último, para realizarle un singular peritaje periodístico al patriarca clandestino. El encuentro se produjo en un restaurante de la Panamericana Sur, a dos horas de Lima. Tudela y Barreda llegó acompañado de su esposa Graciela, su enfermera particular y un chofer. Inicialmente se mostró tenso, pero luego mucho más relajado y de sorprendente buen humor. Evidenciando una salud de roble y claridad notable a sus 92 años, se sometió a un exigente cuestionario durante aproximadamente 30 minutos. Durante ese tiempo no recurrió a asistente ni abogado alguno para responder las preguntas y las acusaciones de sus propios hijos. Sus respuestas quedaron registradas en un audio y en una filmación que puede observarse en www.caretas.com.pe. Finalizada la entrevista, Felipe Tudela y Barreda ordenó un cóctel de camarones y una copa de pisco puro que saboreó lentamente.

¿Cómo pasa los días, don Felipe?
–Estoy súper retirado por razones que usted puede comprender porque se me acusa de ser un delin… de ser, en fin… de no estar en mis sentidos y por consiguiente no debo actuar en ninguna parte, sentirme arrimado.

–¿Eso le molesta?
–Sí, me incomoda. Porque no tengo las razones para estar así: recluido en alguna forma y amenazado de ser… este… ¿como se llama? Hay un término legal.

–¿Interdicto?
–De ser interdicto.

–Sus hijos afirman también que usted ha sido secuestrado.
–Eso es absurdo. ¿Secuestrado por quien, por usted? (ríe).

–Entonces, no es cierto.
–Es ridículo. Creo que acusan a la señora Chela (Graciela de Losada) de ser la que maneja mi secuestro, pero la señora Chela ahora es mi mujer; me he casado con ella y creo que ninguna mujer que tenga un marido y está en buenos términos con él, puede considerar a esa relación como a un secuestro. Es absurdo.

–¿Se arrepiente de haber hecho público el litigio mediante un aviso?
–No, no, no me arrepiento. Por el contrario, creo que mi situación ya era de interés público. Y mi presencia aquí también es correcta en el sentido de que he sido catalogado como si fuera secuestrado y como se dice loco, incapaz. Pues aquí estoy, incapaz y todo, para conversar con usted. Ahora, ¿soy un incapaz? No creo.

–Pero sus hijos buscan declararlo incapaz.
–Sí, sí, sí. Ahora con lo de mis hijos es muy delicado porque yo los quiero por ser hijos míos, pero han caído en una vorágine inexplicable en que la condición de padre de familia y hombre sano normal que puede conversar con usted acá, en un restaurante, nada de eso vale para ellos. Me han catalogado entre los dementes.

–Interdicto senil.
–Sí, senil. De manera que la base de todo esto tiene que ser una enfermedad, una situación de una persona para poderla declarar demente senil y luego podrán entrar todos los demás conceptos. Ahora estoy luchando contra la definición que me han interpuesto de demente senil. Considero que no estoy senil ni soy demente.

–Entonces, ¿usted tiene para rato?
–No sé, ya el destino lo indicará, pero mientras pueda actuar y entrar en materias con diferentes personas como usted, etc. no veo por qué se me debe declarar demente senil y con eso palanquear mi ingreso, a través del secuestro, a un establecimiento “x”. Todo esto es un ardid, es una conspiración contra lo cual hay que luchar sobre todo los periodistas, porque el Poder Judicial queda alterado por estas presiones.

Lejos De Casa

–¿Por qué se ha mudado de casa?
–Porque había el peligro de ser secuestrado.

–¿Por quién?
–Primero por mis hijos que se habían unido para secuestrarme y meterme en mecanismos legales del secuestrado, y a un hospicio eventualmente. Esos hijos con los cuales me he mantenido en muy buenas relaciones no sé por qué de repente han cambiado de orientación y han entrado en la política en la forma más extraordinaria que pueda darse, que es atacando al padre, lo cual es contra natura. Ahora no hablo mal de ellos, a mí me parece que es verdaderamente un accidente socioeconómico increíble. Yo jamás hubiera podido entablarle cuestiones contrarias al interés o a la personalidad de mi padre. Era un político de primera fila. Yo los he mandado (a sus hijos) a los Maristas. He sufragado todos los gastos necesarios para que tuvieran una buena educación. Han estudiado en el extranjero. Uno ha estado en Francia no sé cuánto tiempo, el otro en Inglaterra y cuando han venido han sido recibidos como niños pródigos.

–Pero los ha desheredado.
–He tenido que hacerlo porque todo lo que estaban haciendo era para reemplazarme ciento por ciento en mis cosas, en mis bienes y en todo lo que había heredado de mis padres.

–¿Es difícil desheredar a un hijo?
–¡Es atroz! Pero creo que los padres tienen prioridad sobre los hijos, aun cuando los hijos sean magníficos y buenos, pero equivocados mentalmente.

–Su hijo Francisco dice que usted no puede dirigir sus empresas.
–Habría que preguntarle a qué empresas se refiere. Por ejemplo en minería, soy ahora presidente honorario de Orcopampa. O sea que presido las reuniones, pero no gobierno. No soy el que toma las decisiones.

–¿Quién lo hace?
–Mis asesores, el vicepresidente y otros accionistas.

–Tenemos información que usted hizo un depósito a favor de sus hijos por 13 millones de dólares en Suiza. ¿Es correcto?
–Prefiero no hablar de eso porque han habido muchas malas actuaciones y en realidad hay ciertos aspectos que están vigilados hasta por la Policía.

–¿Pero sí se han hecho depósitos?
–Claro. Les he hecho anticipos de legítima, cosa que no han tenido en cuenta. Les he otorgado fondos y algunas propiedades para que puedan vivir ampliamente con sus mujeres y sus hijos. Eso no lo consideran, eso no lo contabilizan.

El Perdón

–¿Es cierto que su esposa Graciela lo manipula?
–No, no creo. Ninguna mujer me manipula. Nadie me manipula. Soy una persona conocida por su independencia. ¿Cómo le van a decir a una persona que ha sido Embajador en el Brasil; delegado del Perú en las Naciones (Unidas), qué ha sido recibido en la Universidad de Harvard y qué ha sido recibido en la Universidad San Marcos –tengo un título de San Marcos, un título de Harvard– que es manipulable? Ahora con la señora Chela tengo una relación que es común y rutinaria. Es el hombre con la mujer.

–Francisco manifiesta que usted no redactó los comunicados de El Comercio.
–No, quizás no los haya redactado punto por punto, pero sí los he conversado y reflejan mi pensamiento.

–Pero no puede leer bien.
–Ahora es un poco difícil, por eso miro con anteojos, tengo unos anteojos especiales y en mi casa tengo un aparato que me permite leer cualquier cosa.

–¿Cómo le ha afectado este juicio?
–En algunas cosas me ha afectado mucho. En la parte material no mucho porque no tenía muchas esperanzas de hacer grandes cosas, pero sí me ha afectado.

–Si los tuviera enfrente, ¿qué les diría?
–Que reflexionen y que continúen conversando conmigo. Pero ellos se la pasan insultando a la señora Chela, insultándome a mí, tratándome mal. No puedo tratar con gente que de primera intención tienen un plan de hostilidad notable y público. Creo que todos ustedes lo pueden comprobar y esa situación les ha permitido, les permite según creen ellos, insultarme y, lo que es más importante, reemplazarme en mis cosas y mandarme a través del secuestro, ponerme de lado. Y ellos como dignos herederos se han asociado para hacerse de mis cosas abiertamente, no es ningún secreto.

–¿Se siente traicionado?
–Sí, definitivamente y, además, todos los bienes que tengo, que no son tan enormes como dicen ciertas fuentes. Son bienes heredados de mis padres, no son todos de la hechura mía. Los bienes de familia son los que he hecho y he heredado de mi papá.

–¿Qué deberían hacer ellos para recibir su perdón?
–Deponer su actitud, seguir su vida tal y como fueron educados y yo la mía tal y como fui educado, y siguiendo yo ayudándolos en todo lo que puedan necesitar. Por eso no voy a hablar mal de ellos tampoco, no voy a hablar ni criticarlos. Creo que han cometido un tremendo error. En realidad, no entiendo. (Entrevista de Roberto More).

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CARETAS ha tenido acceso a un curioso croquis de la casa de Felipe Tudela y Barreda. Se trata de un plano de su casa en la calle Lizardo Alzamora de San Isidro, detallando una lista que dice “ 1 Ch., 1 C., 1 A, 1 Coc., 1 May, Graciela, y J”. Podrían corresponder a la gente que vive con Tudela y Barreda en dicha casa: un chofer, un contador, un abogado, un cocinero, un mayordomo, Graciela (esposa de Tudela) y Jacqueline (enfermera de Tudela). En el plano está marcado un trayecto que une la casa de Lizardo Alzamora, a través de una puerta existente y en común, con otra casa que da a la avenida El Rosario. ¿Se trata de un plan de evacuación? ¿Un Chavín de Huántar casero? ¿Una ruta de extracción? Lo cierto es que la casa de la avenida El Rosario es propiedad de Francisco Tudela, su hijo.
En estos días se demandará un peritaje grafotécnico para determinar la autoría
del plano y, eventualmente, a las intenciones del mismo.


Entrevista al Sr. Felipe Tudela y Barreda




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