Internacional Un negro que arrastra el nombre Hussein. Si hubieran propuesto el personaje para una película lo habrían rechazado por inverosímil.
Obama: Extraordinario Caso (VER)
 |
Adoptado por el clan Kennedy, los discursos de Barack Hussein Obama reviven las clarinadas resonantes del legendario presidente. El martes se consagró como el candidato del Partido Demócrata al obtener el endose de la mayoría de los delegados. |
Al subir al podio de la Universidad Wesleyan en Connecticut, Barack Obama enfrentaba un enorme desafío. El orador que se había programado para la ceremonia era el senador Edward Kennedy, cuya hijastra Caroline es miembro de la promoción que se graduaba. Pero unos días antes había trascendido la noticia que el legendario Teddy tiene un tumor cerebral que puede ser fatal.
Sólo con tres días de aviso, Barack Obama interrumpió su campaña para reemplazar al senador.
El endoso emocional de Kennedy a la candidatura de Obama en un crítico momento de enero pasado se ha convertido en un extraño caso de adopción política en el cual los Kennedy han incorporado a Obama como heredero político del legado de la familia.
En esta ceremonia Obama tenía una doble misión: transmitir su gratitud y a la vez fortalecer su imagen como sucesor político del presidente John F. Kennedy.
Para esto confrontaba el tremendo desafío de pronunciar un discurso de graduación que estuviese al nivel de los Kennedy.
Al inicio Obama cometió un error. Felicitó a la Universidad “Wellesleyan –una palabra entre Wesleyan y Wellesley, otra universidad exclusivamente para mujeres donde estudió Hillary Clinton. Pero alentado por su público entusiasta, el candidato demócrata siguió adelante con brío.
 |
En la Universidad Wesleyan reemplazando de emergencia esta semana a Edward Kennedy. |
“Nací en el año en que John F. Kennedy le pidió a una generación de norteamericanos preguntarse qué podrían hacer por su país”, dijo Obama al referirse al famoso discurso de JFK en 1961 en que convocaba a los ciudadanos para unirse al servicio público. Los voluntarios que fueron inspirados por Kennedy para unirse al
civil rights movement (movimiento de los derechos civiles) prepararon el camino para su propia candidatura histórica. “Yo no estaría aquí si no fuese por el servicio de otros”, declaró.
A diferencia del presidente Bush –quien una vez incitó a los americanos a “ir más de compras”– Obama convocó a los graduados a rechazar “nuestra cultura del dinero” y convertirse en maestros, voluntarios y ambientalistas.
Para una generación cuyos sacrificios han sido mayormente sufragados por los propios soldados enviados a Irak, ya que provienen del estrato de la clase trabajadora, Obama advirtió a la elite estudiantil de esa universidad que les pedirá reiteradamente que se aboquen al bien de los demás, combatir la pobreza en el exterior, a reconstruir Nueva Orleans, y buscar nuevas fuentes de energía.
Obama recalcó que el futuro dependía de la contribución de ellos.
Al recibir un aplauso atronador de los 800 graduados y casi 25,000 familiares y adeptos, Obama lanzó un desafío a la Promoción Wesleyan 2008. “En tiempos de guerra deben trabajar por la paz. En tiempos de desigualdad necesitan trabajar para crear oportunidades. En tiempos de tanto cinismo y tanta duda, ¡ustedes tienen que devolvernos la fe!”.
Obama también ofreció compromisos propios. El Senador de Illinois prometió que si fuese elegido Presidente acrecentaría el servicio de las Relaciones Exteriores y mejoraría los sueldos y beneficios para los maestros. Y, conforme al espíritu del día, Obama se comprometió a duplicar el tamaño del Cuerpo de Paz, el programa insigne creado por John F. Kennedy.
Este acercamiento entre Obama y Kennedy tiene un objetivo político además de personal. Él no solamente está encantado de ser considerado heredero del legado del carismático JFK, sino que la analogía ofrece una oportunidad para que el talentoso y joven Senador pueda afrontar algunos de los obstáculos más grandes de su candidatura.
Cuando los republicanos atacan con el tema de que Obama es demasiado joven e inexperto para ser Comandante General de las Fuerzas Armadas, él puede responder que JFK era aun más joven cuando enfrentó a Kruschev por la crisis de los misiles cubanos.
¿Demasiado liberal para la clase media americana? No más que JFK, cuya hija Caroline dio su apoyo a Obama en un artículo titulado “Un Presidente como mi padre”.
¿Los americanos realmente votarían por un presidente de raza negra?
En los ’60 también dijeron que no votarían por un católico, pero JFK demostró que son los EE.UU. los que se benefician cuando se traspasan las barreras a la presidencia.
Mientras Obama emerge como el candidato demócrata para la presidencia, se puede esperar que los Kennedy lo seguirán apoyando públicamente.
El senador Edward Kennedy, gravemente enfermo, seguramente tendrá un papel prominente y emocional en la Convención Demócrata en agosto.
Mientras tanto los republicanos intentarán atacar diciendo que Obama es una mala copia de JFK. A diferencia de los veteranos de guerra condecorados, JFK y McCain, Obama nunca ha sido militar, y mientras JFK acumuló doce años de experiencia congresal antes de candidatear a la presidencia, Obama tiene menos de cuatro años en el Congreso.
El mensaje y el carisma de Obama caló hondo en el estudiantado de Wesleyan. Seth, graduado en el 2006, quien trabaja para una empresa consultora y cuyo nombre me pidió no divulgar, dijo que después de escuchar el discurso había decidido pedir licencia para poder trabajar para la campaña de Obama en los meses previos a las elecciones presidenciales en noviembre. “Lo estaba pensando pero ahora me decidí”.
Efectivamente, mientras Obama atrae multitudes de hasta 75,000 en diferentes Estados del país, es difícil creer que su carisma y su juventud no equivalen a los de JFK. Y en lo que concierne a su experiencia y su liderazgo en tiempos de guerra, esta es la batalla de su vida. (Sasha Chavkin*)
-----------------------
* Posgrado en política y periodismo, ha vivido en el Perú y escrito varios artículos para CARETAS. Estuvo en la Universidad de Wesleyan, preámbulo del mitin triunfal en Minnesota.