Personajes Si Bedoya hubiera hecho caso a Julio C. Tello...
Bastón de Mando
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El Tucán Bedoya capeó oferta de Tello. |
La extraordinaria entrevista a Luis Bedoya Reyes de Álvaro Rojas Samanez en CARETAS 2029 dejó en el tintero un pasaje inédito del paso del Tucán por los claustros de la Universidad de San Marcos. Si el joven Bedoya hubiera escuchado entonces al Amauta de la arqueología peruana, Julio C. Tello, acaso el patriarca del socialcristianismo en el Perú hubiera sido otro personaje. CARETAS reproduce un fragmento del ilustrado diálogo:
–Julio C. Tello dijo que usted debía doctorarse en antropología.
–Fui alumno de Tello cuando cursaba el quinto de Derecho y don Julio me tomó mucho cariño. Don Julio Tello, que enseñaba a las 7 de la mañana, me sorprendió un día cuando me dijo: “Bedoya, prepárese para irse un par de años a estudiar …pero con una condición, usted va a ser mi auxiliar a su regreso. ¿Cómo anda su inglés?”. Yo me quedé espantado. Porque (Tello) era muy autoritario, muy radical. “Doctor”, le dije, “yo estoy aquí porque he tenido vocación por la Historia, pero estoy estudiando para ser abogado. Estoy en quinto de Derecho, termino este año”. Sentí en el hombre un desencanto grande, porque era muy reservado, muy interiorizado, un hombre poco comunicativo. Yo lo había conocido antes, comenzando mis estudios en la universidad, cuando fui llamado por Guillermo Lohman para integrar el equipo de auxiliares del Primer Congreso Iberoamericano de Geografía Histórica. Me tocó ser ayudante de Max Uhle. Entonces yo había visto la arqueología a través de Uhle, hombre bajito, ojos azules vivísimos, con un defecto en una pierna, un poco regordete, con una luminosidad extraordinaria. Me tocó ver el debate entre Tello y Uhle. Un privilegio.
- ¿Quiénes son los peruanos más representativos?
En el campo del Derecho nadie ha superado a José León Barandiarán, en cuyo estudio yo practiqué. En el campo de la política y el testimonio del pensamiento, como conducta permanente, nadie para mí ha superado a José Luis Bustamante y Rivero. Lo conocí, dentro de lo que era posible, en la profundidad de su pensamiento, y exteriormente su conducta impecable como político.