Corrupción Ex trabajador acusa a congresista Oriol Anaya (UPP) de despedirlo por negarse a entregar el 100% de su remuneración.
Retención Total (VIDEO)
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Oriol Anaya representa a Ancash en el Congreso, al que accedió con el respaldo de 12,500 ciudadanos. |
Miguel Angel Wollmann Tananta (39), huaracino, economista y ex asistente del despacho del congresista Oriol Anaya Oropeza vive momentos de tensión y acoso. Dice que Anaya ordenó recortarle el sueldo y separarlo del cargo por no aceptar el recorte del 100% de su remuneración. Después de 20 meses de ocurrido el hecho, cuenta su historia y asegura estar dispuesto a llevar su testimonio a los tribunales. A continuación extractos de su versión, que fue registrada en vídeo y se puede observar en www.caretas.com.pe:Oriol Anaya es un congresista ancashino de Unión Por el Perú (UPP) que hoy integra las comisiones de Defensa del Consumidor, Defensa Nacional, Educación y Producción. Su experiencia previa al Parlamento se concentró en la docencia secundaria de colegios de Huaraz. Su preocupación por el departamento se evidencia en la cantidad de mociones que saludan los aniversarios de creación política de varios de sus distritos.
Miguel Ángel Wollmann también es de Áncash y dice haber conocido a Anaya durante la campaña de las elecciones regionales en el 2006. Anaya era secretario de UPP en Áncash. “Lo conocí a través de su asesor principal, José Venegas Medina, con quien tengo una amistad de 10 años. Me pidieron que hiciera trabajo político. Luego del proceso electoral me contrataron”.
Wollmann, economista, entró a trabajar en el despacho de Anaya el primero de setiembre del 2006 como asistente y con un salario de S/.2,500. Duró hasta el 31 de octubre de ese mismo año. Las presiones, sostiene, comenzaron rápido: “Cuando se acercaba la fecha del depósito del sueldo, entre el 21 y 22 del mes, Venegas se acercó y me pidió que le entregara mi tarjeta para que él retirara el sueldo y se lo entregara a Anaya. No acepté y le dije que era un abuso. Intercambiamos algunas palabras y le dije que cómo iba a mantener a mi familia si le daba el 100% de mi sueldo. Venegas se molestó. Pasaron los días y siguió insistiendo. Me dijo: ‘El congresista está muy molesto porque nosotros hicimos un trato y tú no lo estás cumpliendo’”.
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Boleta de pago de acusador Wollmann |
El trato, asegura, consistía en entregar el íntegro del sueldo. ¿Cuál era la gracia, entonces, para los contratados? Según Wollmann, Venegas le respondía “que trabajar en el Congreso era un privilegio y que me podía ‘cachuelear’ haciendo gestiones para entidades públicas y que les cobrara a ellos. Me estaban induciendo al delito”.
Wollmann explica que el método rige hasta hoy. “Hay dos empleados fantasmas en el despacho de Anaya. Uno es Segundo Silva Miranda, que es electricista y radica en Chimbote a quien le quitan el 100% de su sueldo, porque han llegado a un acuerdo con él, ya que necesita cinco años de aportaciones y a cambio entrega toda su remuneración. Venegas maneja su tarjeta, retira el dinero y lo deposita en la cuenta de Anaya. Silva Miranda reside en Chimbote. La otra es Nancy Elvi Sandoval Quispe, quien es conviviente de Venegas con quien tiene dos hijas. Tampoco maneja su tarjeta porque hasta algunos meses residía en Trujillo pero ahora va de vez en cuando al Congreso”.
Wollmann dice que inicialmente cedió a las presiones y entregó S/.500. “No se sintieron satisfechos y aboné S/.300 más”. Ante sus negativas a entregar el resto del dinero, “Anaya le pidió a Venegas que me despidiera. Me encontré en la calle, sin trabajo y con una familia que mantener. Después medité mi situación, pedí hablar con Venegas y decidí entregar el 100% de mi remuneración. Al día siguiente me llamaron y volví al despacho”.
Cuando llegó la fecha del depósito de octubre de 2006, cuenta Wollmann, Venegas volvió a pedir el dinero. “Pero yo cobré y no les di ni un sol. Se pusieron furiosos. Cuando hablé con Anaya sobre esta situación me respondió que llegara a un acuerdo con Venegas, pero esa fue una salida para que él no entrara directamente en el cobro. Venegas actúa bajo presión y con conocimiento de causa de Anaya”.
Señala que en los últimos días, enterados de que decidió dar a conocer su caso, “me han estado llamando y amenazando de muerte a mi familia”.
¿Por qué hablar un año y medio después de los hechos? Wollmann responde que recién ahora ha encontrado eco en la comisión de Ética. Su presidenta, Elizabeth León Minaya (UPP) dijo que lo citará para que ofrezca su versión e iniciar una investigación que, de ratificarla, puede culminar en el desafuero del parlamentario. “Necesitamos el testimonio. Este tipo de hechos no se puede permitir”, recalcó.
CARETAS intentó recoger la versión de Anaya que, por toda respuesta, señaló el lunes 9 que “no voy a hablar del caso. Ya dije lo que tenía que decir. Me quieren hacer daño. Es una patraña”. (Marcelino Aparicio)