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Seguridad Al empresario Carlos Macchiavello O’Ryan lo asesinaron de cuatro balazos desde una moto.

Emboscada a la Colombiana (VER)

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Cuatro Balazos.-Los asesinos llegaron cuando el empresario estaba a punto de ingresar a la fábrica de su abuelo.

Buenas días, señor Macchiavelo”. El vigilante Teófilo Morari Huamaní no acaba de decir esto cuando avistó que una moto Honda de colores rojo y negro se aproximaba al automóvil Mercedes Benz plateado de Carlos Alfonso Macchiavello O’Ryan, en la cuadra dos del jirón Tumbes, en el Rímac.

Eran aproximadamente las 12 del día del jueves 5. Macchiavello, de 54 años, se disponía a ingresar a la fábrica de curtientes de su abuelo, pero la muerte lo sorprendió de manera cruel. Un muchacho de tez trigueña y mediana estatura, con short y zapatillas, descendió al vuelo de la motocicleta sin placa. Llevaba un revólver. Se aproximó mecánicamente hacia la ventana del conductor y disparó dos balazos sin que le temblara el pulso.

Macchiavello se cubrió el rostro, pero los proyectiles le impactaron en el brazo izquierdo y la oreja. El sicario lo remató con dos tiros más y volvió a la motocicleta Honda, donde lo esperaba un cómplice que arrancó en el acto.

Morari alcanzó a ver que los asesinos fugaron con dirección a la avenida prolongación Tacna. Habrían pasado cerca del cuartel de la Policía ‘Los Cibeles’. El vigilante se acercó al Mercedes Benz y vio a Macchiavello con el rostro cubierto de sangre, pero aún con vida. Una hora después, sin embargo, el empresario murió en el trayecto al hospital Augusto B. Leguía.

“Falleció en mis brazos, balbuceando algo, pero no entendí lo que quería decir”, contó a CARETAS el comandante PNP Jorge Zambrano.

En la escena del crimen se encontraron casquillos de bala correspondientes a un revolver Thunder calibre 9 mm cañón corto. Los sicarios, por otro lado, no cogieron la billetera del empresario, con S/. 2,700, ni sus tarjetas de crédito. Tampoco el Rolex de oro que lucía en la muñeca derecha. La hipótesis del robo o que el real objetivo de los sicarios fuera otra persona han sido descartadas por la Policía.

¿Quién ordenó asesinar a Carlos Alfonso Macchivello y por qué?

Por la modalidad del crimen, al estilo de los cárteles colombianos, la División de Homicidios baraja la hipótesis del “ajuste de cuentas”.

Elmer Picón, amigo de Macchiavello y cliente de la curtiembre, aseguró a CARETAS que la víctima no ha tenido “problemas por drogas”, como especula una versión policial, pero confió un dato inquietante: “Él era legal. A mí me contó que estaba separado de su esposa (Marissa Macha) desde hace cuatro años y tenía una amante extranjera”. La Policía sigue esa pista.

Trabajadores de la curtiembre declararon a la Policía que, en algunas oportunidades, vieron a Macchiavello acompañado de una dama brasileña. Un oficial de la División de Homicidios informó que se trata de una mujer casada e investigada por narcotráfico en el Perú. Su esposo, aseguró el informante policial, es un traficante de drogas de origen colombiano.

Jorge Macchiavello aclaró a CARETAS que su hermano estaba separado desde hace seis meses, pero negó conocer a la mujer brasileña. “Carlos (Macchiavello) era un hombre tranquilo, que almorzaba con mi madre e iba a dormirse temprano. Estamos confundidos por todo esto”, dijo.

Carlos Macchiavello estudió Administración de Empresas y desde muy joven trabajó en la compañía de curtiembre de su abuelo, César Augusto Macchiavello. Poco después de que su padre muriera, la empresa C.A. Machiavello S.A.C. fue vendida en US$ 1’800,000 a Mario Valer Guzmán, comerciante de cueros de Caquetá.

No obstante, la víctima continuaba acudiendo al Rímac. Iván Flores, trabajador de la curtiembre, confirmó a la Policía que Macchiavello visitaba esporádicamente la empresa “para hacer entregas de préstamos de dinero”. La versión fue negada por Mario Valer, gerente de la fábrica, quien aseguró que la visita del empresario, el día de su muerte, lo tomó “por sorpresa”.

“Él ya no era funcionario ni accionista de la empresa. No tenemos nada pendiente con él”, dijo. Pero Jorge Macchiavello sostuvo lo contrario: “Eso es mentira. Mi hermano lo asesoró en la conducción de la fábrica porque Mario Valer no conoce mucho del negocio. El día que ocurrió el asesinato, Carlos tenía una cita con Valer”, retrucó en una entrevista telefónica.

La División de Homicididos recién ha empezado a armar el rompecabezas, pero cree que hay un patrón en este tipo de asesinatos.

Desde el 2006 a la fecha, se han registrado cinco crímenes bajo la modalidad de los sicarios motorizados, una técnica exportada de Colombia.

En el 2006 fueron asesinados así Jesús Flores Matías, testigo en el caso de Fernando Zevallos, y el magistrado Hernán Saturno Vergara. Un año después, en setiembre, fue acribillado el colombiano Enrique Caballero Pulgarín, cuando almorzaba en el Kentucky Fried Chicken de San Borja.

Este año, fueron victimados de ese mismo modo Gladys Córdova, esposa de un funcionario del Corah, y el sicario José Mori, ‘Shevaco’, frente al penal San Jorge. El común denominador en estos casos es uno solo, según la Policía: el narcotráfico. (Abilio Arroyo)


 


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